Acesur urge a blindar el aceite con la ‘marca España’ frente a Turquía y Túnez: «Hacen mucho daño»
Migasa se suma a la advertencia del sector y añade a Marruecos a la lista de países competidores que amenazan su negocio internacional
De izda. a dcha., Gonzalo Guillén, CEO de Acesur; Antonio Gallego, director general de Migasa; y Jorge De Melo, CEO de Sovena. Imagen: ED
El liderazgo del aceite de oliva español en el mercado internacional se ha topado con una amenaza procedente de las nuevas potencias agrícolas de la cuenca mediterránea. Tanto es así que el consejero delegado de Acesur, Gonzalo Guillén, ha advertido del crecimiento acelerado de mercados como Turquía y Túnez, señalando que son países que ya les «empieza a hacer mucho daño».
La inquietud ha sido respaldada por otros gigantes del sector durante la celebración del congreso Auténtica Premium Food en Sevilla. El director general de Migasa, Antonio Gallego, se ha sumado al diagnóstico expuesto por Acesur y ha ampliado el mapa de riesgos al incluir a Marruecos.
Ante este horizonte, las grandes envasadoras han coincidido en la necesidad urgente de fortalecer la marca España como principal herramienta comercial para proteger los márgenes y defender el liderazgo exportador frente a las nuevas plantaciones en el norte de África y Oriente Próximo.
El peso de estas advertencias radica en el músculo financiero de los intervinientes, ya que las compañías presentes en el foro representan a los principales actores industriales del sur de Europa. Migasa registra una facturación cercana a los 2.000 millones de euros y cuenta con más de 25 fábricas, mientras que Acesur opera como una empresa familiar de quinta generación con una red internacional consolidada.
Para Acesur, la calidad debe ser el factor diferenciador
Durante su análisis del mercado global, Guillén ha detallado que, si se suman los volúmenes de Túnez y Turquía, ambos territorios alcanzan ya una producción que ronda el millón de toneladas.
El representante de Acesur ha pronosticado que «se ve venir una guerra tremenda», un conflicto por las cuotas de mercado que solo se puede superar mediante la diferenciación. Para el directivo, consolidar enseñas propias a nivel internacional requiere una gran inyección de capital, ya que «hacer marca hoy es muy complicado».
Por ello, ha defendido que «el origen tiene que ser el gran diferenciador de España sobre el resto del mundo», reclamando mayores esfuerzos de promoción conjunta.
En la misma línea, Gallego ha apelado a agrupar los esfuerzos promocionales bajo un sello que ampare al «aceite de oliva de España». El responsable de Migasa ha recordado que el país genera el 60% de la producción mundial, pero ha precisado que el escenario ha cambiado drásticamente porque «muchos países se han puesto a plantar olivos igual que hemos hecho nosotros».
Al respecto, ha señalado directamente a los proyectos agrícolas desarrollados «en Turquía, en Marruecos». Gallego ha instado a la industria a ser realista y apostar por la calidad porque, según ha reconocido de forma pragmática, «la realidad es que en Turquía también hay aceite de oliva» y el cliente internacional examina cada vez más las distintas opciones de suministro.
Encarecimiento de los costes
A este desafío geopolítico se suma la escalada de los gastos operativos de las propias industrias envasadoras. El director general de Migasa ha explicado que, en la actualidad, «todos los productos han subido, todos los insumos, todos los impuestos han subido y eso ha venido para quedarse».
Frente a este encarecimiento de la cadena de valor, ha rechazado las estrategias basadas en rebajar cotizaciones y ha abogado por defender los precios comerciales para asegurar la viabilidad del negocio.
Por su parte, el consejero delegado del grupo portugués Sovena, Jorge de Melo, ha aportado la visión macroeconómica, recordando que los costes logísticos y energéticos han alterado los balances en los últimos años.
De Melo ha ilustrado esta presión inflacionista indicando que su compañía ha registrado una subida de 6 millones de euros solo en la factura del gas a raíz de conflictos internacionales.
El directivo ha apuntado que el verdadero reto actual no es la falta de suministro, sino conseguir que el consumo crezca al mismo ritmo que la oferta en épocas de mayor producción.
Dcoop defiende los controles regulados
Finalmente, el debate sobre la competitividad ha dado paso a las tensiones internas y a la vigilancia normativa. El presidente de Dcoop, Antonio Luque, máximo responsable de una cooperativa que agrupa a decenas de miles de familias agricultoras, ha aprovechado el foro en la capital andaluza para exigir un mayor control sobre el producto envasado.
En un contexto en el que esta empresa lucha contra Coricelli y Acesur por la compra de Deoleo, Luque ha afirmado que la vigilancia de la calidad es primordial y ha instado a las autoridades a perseguir las malas prácticas, para que la compañía cotizada no «caiga en esas manos».
El presidente de Dcoop ha sido tajante al aseverar que «se tiene que acabar este fraude», advirtiendo de que, si no se garantiza la pureza y la transparencia en toda la cadena de valor, la industria oleícola nacional «lo va a pasar mal» de cara a la pujante competencia exterior.