Arranca el proyecto ‘Onuba’ de Moeve, el mayor hub de hidrógeno verde de Europa: 1.000M€ de inversión, 265 de subvenciones y retrasos

La primera fase del complejo movilizará 1.000 millones de inversión, con el objetivo de que el hidrógeno verde llegue a competir en precio con su alternativa fósil en 2040

Maarten Wetselaar, CEO de Moeve (izda.), junto a representantes institucionales de la provincia de Huelva y la Junta de Andalucía.

Maarten Wetselaar, CEO de Moeve (izda.), junto a representantes institucionales de la provincia de Huelva y la Junta de Andalucía. Imagen: ED

Moeve ha arrancado la construcción de la primera fase del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde en Palos de la Frontera (Huelva). El macroproyecto, bautizado comercialmente como ‘Onuba’, ha evidenciado las dos velocidades a las que avanza la transición energética en España: por un lado, el músculo financiero de los fondos europeos y, por otro, los cuellos de botella técnicos a nivel nacional.

Durante la presentación, el director de hidrógeno y energías limpias de Moeve, Miguel Ángel Devesa, ha reclamado mayores infraestructuras y ha señalado que a la compañía le «encantaría tener mucha más capacidad de conexión eléctrica».

Al hilo de esta petición, el directivo ha admitido que «la red eléctrica tarda en desarrollarse», aunque confía en que pronto «vendrá ese desarrollo».

En contraste con esta carencia técnica, existe respaldo institucional y privado al proyecto, que ha recibido unos 265 millones de euros en subvenciones a lo largo de todo el proceso previo.

A pesar de este obstáculo técnico con la red de transporte española, la cúpula empresarial coincide en el carácter histórico del hito. El consejero delegado de Moeve, Maarten Wetselaar, ha asegurado que «hoy queda atrás la era de los proyectos piloto de hidrógeno verde para avanzar hacia la construcción de proyectos de gran escala».

Esta magnitud se traduce en una inversión de 1.000 millones de euros para esta primera etapa, diseñada para albergar 300 megavatios (MW) de electrólisis con espacio preparado para sumar un total de 405 MW.

Coyuntura favorable por el coste de la electricidad

Devesa ha defendido que es el momento oportuno para apostar por las moléculas verdes, argumentando que «la electrificación no es posible aplicarla a todos aquellos segmentos o sectores donde es necesario descarbonizar», como sucede en «el transporte pesado», en «procesos industriales de alta temperatura», o en «el transporte marítimo ni en aviación».

Para que la viabilidad sea real, ha destacado el abaratamiento en la generación renovable: «Desde el año 2020 hasta ahora, esas dos tecnologías son suficientemente competitivas como para que la producción de energía renovable compita con la convencional», ha explicado.

Dado que «el 70% del coste de hidrógeno renovable es lo que cuesta la electricidad», ahora los proyectos industriales cuadran financieramente.

Render del proyecto ‘Onuba’ de Moeve para su Valle del Hidrógeno Verde.
Render del proyecto ‘Onuba’ de Moeve para su Valle del Hidrógeno Verde. Imagen: Moeve

El responsable de la firma ha incidido en el impacto geopolítico que este vector energético conlleva, al recordar que Europa depende de Oriente Medio «fundamentalmente en el crudo y el gas». Y, como consecuencia, ha subrayado, los consumidores asumen «todas las volatilidades que tienen los precios».

Frente a esto, ha asegurado que «en el 2040, las moléculas verdes podrían llegar a reducir a la mitad la dependencia energética que tiene Europa». España, desde su punto de vista, «está en una situación geoestratégica perfecta para este tipo de proyectos» al contar con «viento y sol», sumado a «una infraestructura logística y de bunkering de las mejores del mundo» en enclaves como los puertos de Huelva y Algeciras.

Moeve trata de abaratar el hidrógeno verde

Sin embargo, la rentabilidad inmediata frente a los derivados fósiles sigue siendo el principal escollo. Devesa ha cifrado el coste de «un kilo de hidrógeno verde por encima de 5 euros por kilo», frente al de origen fósil que fluctúa «entre 1,5 y 2 euros por kilo».

Y ha ironizado: «Ahora mismo, la mayor traba o inconveniente es convencer a nuestros consejos de administración de que esto es un negocio rentable».

Según ha proyectado, su «ambición es que a partir del 2040 el precio del hidrógeno verde compita perfectamente» con su par comercial, y para eso Moeve necesita de una regulación que incentive «que esos combustibles tengan que ser utilizados».

Una primera fase de autoconsumo

Mientras se alcanza esa paridad, la planta producirá en una primera fase exclusivamente para su autoconsumo. «El 100% del hidrógeno que hoy se está consumiendo en la planta química dejará de ser fósil y pasará a ser renovable», ha garantizado el experto, aunque con intención de abrir el abanico a otras empresas en el futuro.

Para diluir los riesgos financieros, Moeve (con un 51% del capital) ha configurado un consorcio junto al fondo Hy24 y la empresa público-privada española Cofides, que aglutinan un 29%. El 20% restante recae en Enagás Renovable y Alter Enersun.

Durante el acto oficial, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha recalcado que el Estado ha «volcado la inteligencia de la Administración General del Estado y los recursos de los fondos» para «dar certidumbre a la inversión».

En clave regional, el presidente andaluz, Juanma Moreno, ha enfatizado «la enorme oportunidad de convertir a Andalucía en la gran factoría» continental. Todo pivotará sobre una planta que evitará la emisión de 250.000 toneladas anuales de dióxido de carbono y prevé movilizar más de 8.000 empleos en toda su zona de influencia.

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