El absentismo cuesta 7.400 millones a Andalucía pese a esquivar la media nacional

La región concentra el tercer mayor gasto del país por su volumen laboral, mientras el encarecimiento eleva la factura nacional a casi 60.000 millones

Varios trabajadores en una planta del sector agroalimentario.

Varios trabajadores en una planta del sector agroalimentario. H.Bilbao / Europa Press

El absentismo laboral ha supuesto un coste de 7.410 millones de euros para la economía andaluza durante el ejercicio 2025. Esta cifra sitúa a la comunidad autónoma como la tercera con mayor impacto económico de toda España, quedando solo por detrás de Cataluña y la Comunidad de Madrid.

Sin embargo, la lectura de las tasas porcentuales refleja una realidad distinta, ya que la incidencia real de estas ausencias en Andalucía se ha quedado en el 7,2% de las horas pactadas. Este porcentaje andaluz se sitúa por debajo de la media nacional, que ha escalado hasta el 7,6%, marcando un nuevo máximo histórico en la serie estadística.

Por otro lado, la explicación a esta divergencia entre el coste absoluto elevado y la tasa contenida se encuentra en el volumen demográfico del mercado de trabajo andaluz.

El informe elaborado por The Adecco Group Institute detalla, además, que Cataluña, con 11.557 millones de euros; Madrid, con 10.290 millones; y Andalucía, con 7.410 millones, concentran el grueso de la factura española en línea con su peso en el volumen de empleo.

A nivel nacional, el coste total del absentismo alcanza los 59.109 millones de euros en 2025, lo que representa un incremento de casi el 12% respecto al año anterior y equivale a cerca del 3,7% del producto interior bruto (PIB).

De media, cada trabajador español ha sumado 126 horas perdidas al año exclusivamente por este fenómeno, lo que se traduce en 10,5 horas al mes depurando vacaciones o festivos.

Crecimiento del absentismo andaluz superior al nacional

En el análisis comparado por territorios, las diferencias son notables y superan los tres puntos porcentuales entre los extremos geográficos. Mientras Andalucía mantiene su tasa en el 7,2%, la cornisa cantábrica y los archipiélagos lideran la estadística: País Vasco, Canarias y Cantabria registran las tasas más altas del país al rondar el 9,6%.

En el polo opuesto, Baleares contabiliza la menor incidencia de toda España, con un 6,2%; seguida de cerca por la Comunidad de Madrid con un 6,6% y La Rioja con un 6,7%.

A pesar de esquivar la media del país, el mercado andaluz ha experimentado un ritmo de crecimiento superior al promedio. Entre 2024 y 2025, la tasa de absentismo en Andalucía ha pasado del 6,7% al 7,2%.

Este aumento interanual de 0,4 puntos porcentuales supera el incremento medio registrado en el conjunto de España, que se sitúa en 0,3 puntos porcentuales tras subir del 7,3% al 7,6%.

Motivos del fenómeno laboral

El principal motor de estas ausencias en todo el territorio sigue siendo la incapacidad temporal por contingencias comunes, un componente que ya representa cerca del 78% del absentismo total. Dentro de este bloque, las bajas por salud mental han crecido un 111% en los últimos 5 años, consolidándose como la primera causa de incapacidad por duración media.

La estructura sectorial también ha jugado un papel determinante en el comportamiento de las bajas laborales. En el ámbito nacional, la industria ha encabezado la tasa de absentismo con un 8,2% en 2025, seguida de los servicios con un 7,6% y la construcción con un 6,3%.

No obstante, el sector servicios ha sido el más gravoso en términos estrictamente monetarios al soportar 45.096 millones de euros, lo que supone el 76% del coste total en España. Para una economía orientada al sector terciario como la andaluza, esta debilidad estructural en los servicios representa una vulnerabilidad directa sobre su tejido productivo.

Baja incidencia de enfermedades profesionales

Finalmente, los registros sobre enfermedades profesionales han mostrado una posición muy favorable para el sur peninsular. En el primer trimestre de 2026, Andalucía ha registrado un índice de incidencia de enfermedades profesionales de 6,7 partes con baja por cada 100.000 afiliados.

Este dato la sitúa en la parte más baja de la tabla junto a Extremadura y Madrid, territorios que contabilizan tasas de 6,6 y 3,3 respectivamente.

Estos niveles de absentismo contrastan frontalmente con comunidades del norte como Navarra, que ha alcanzado una incidencia de 67,2, o el País Vasco con un 48. El documento vincula esta brecha a la especialización productiva, señalando que las regiones con mayor peso de la industria agroalimentaria y de transformación concentran un riesgo más alto de patologías derivadas de tareas repetitivas y posturas forzadas.

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