AG Olives alerta del riesgo de la IA en la producción de aceitunas: «La maquinaria tiene más de 20 años»
La compañía sevillana ha cerrado el ejercicio 2025 con ventas superiores a los 350 millones de euros, al tiempo que afronta un litigio con la Inspección de Trabajo
Francisco Escalante, CEO de AG Olives.
La integración de la inteligencia artificial en la producción de aceitunas choca con una barrera física y de seguridad técnica. Antonio Peña, director de Sistemas de Información (CIO) y director de Seguridad de la Información (CISO) de Agolives (Aceitunas Guadalquivir), ha alertado durante su intervención en el Digital Enterprise Show sobre el peligro que supone conectar estos algoritmos a las plantas de producción actuales: «La automatización y la inteligencia están diseñadas para proyectos de tecnología, y no para la producción».
El principal problema expuesto por el directivo radica en la brecha de edad existente entre el software de última generación y los equipos físicos operativos: «En la mayoría de las industrias en España y en todo el mundo, tenemos un sistema y una máquina que tienen más de 20 años, y que no están diseñadas para conectarse con la inteligencia o la automación».
Conectar estos sistemas heredados a la tecnología operacional típica (OT) implica que «normalmente, cuando hay un choque, la producción se detiene y la empresa pierde dinero».
Pero la advertencia va más allá del impacto económico, ya que un fallo informático en este entorno de fábrica supone «un riesgo de seguridad para la gente que trabaja en esta máquina».
Crecimiento internacional
Mientras Agolives afronta este desafío tecnológico en sus líneas de producción, en el plano estratégico ha ido dando pasos en los últimos meses para fortalecer su crecimiento global.
Un ejemplo, de hace algo más de un año, es la adquisición del 50,1% de las acciones de la sociedad griega Georgoudis S.A. (Parthenon Olives) por un importe de 2,5 millones de euros.
Esta integración se diseñó, específicamente, para atender la creciente demanda global de aceitunas de origen griego, garantizando así un suministro diversificado desde uno de los principales países productores del Mediterráneo.
Además, más recientemente, Agolives ha adquirido la firma Père Olive, parte del grupo francés Labeyre Fine Foods, con el objetivo de introducirse en el sector de los productos mediterráneos refrigerados.
La integración también hará posible vincular esta producción con el abastecimiento directo y la obtención local de aceitunas en Grecia y España, ampliando su oferta actual de productos en ambiente y «fortaleciendo la coherencia, la fiabilidad y su capacidad de crecimiento», según exponía la propia compañía en la presentación de las novedades.
Por otro lado, ha modificado el nombre de su marca comercial para hacerse conocer como ‘Arvos‘.
Ingresos al alza, pero con obstáculos
Este movimiento de consolidación exterior apuntala, además, las cifras de negocio del grupo sevillano, que ha cerrado 2025 con una cifra de negocio de 350 millones de euros y una producción que superó las 80.000 toneladas.
Agolives exporta a más de 80 países, y esto se refleja en su cuenta de resultados consultada a través de la plataforma Insight View: el mercado nacional le ha reportado alrededor del 44% de las ventas de aceituna envasada y a granel, mientras que el bloque de la Unión Europea ha aportado casi el 15% y el resto de los mercados internacionales, el 41%.
No obstante, la tracción comercial de la aceitunera convive con ciertos obstáculos en el ámbito administrativo y laboral. A finales de 2024, la empresa recibió un acta de liquidación de 3,51 millones de euros (incluyendo un recargo del 20 %) por parte de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social.
El conflicto se originó por el encuadramiento de un colectivo de empleados del centro de La Harina, en Morón de la Frontera. Agolives plantó batalla legal y logró que se anulara esta primera liquidación en septiembre de 2025.
Sin embargo, el asunto no está zanjado: en diciembre de 2025 el organismo abrió una nueva actuación inspectora por los mismos hechos. A la espera de una resolución definitiva, la dirección ha decidido provisionar 1,2 millones de euros en sus cuentas para blindarse ante el posible impacto.