Bimba Bosé disputa la marca a Bimba y Lola y llega al Tribunal Supremo

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La modelo reclama que se anule en la Oficina de Patentes y Marcas la denominación de la empresa de las sobrinas de Adolfo Domínguez porque su registro es anterior y puede confundir al público

Tienda de Bimba y Lola al lado de una imagen de Bimba Bosé | EFE

07 de julio de 2014 (21:15 CET)

Sables de acero bajo la seda. Dos conocidas familias españolas, una del mundo del espectáculo y otra del sector de la moda, el clan Bosé y el imperio Domínguez (Bimba y Lola, Textil Lonia y Adolfo Domínguez) se encuentran en posiciones distintas por la propiedad de una marca comercial, con todas las derivaciones que supone para los derechos de propiedad intelectual e industrial. La modelo y cantante Bimba Bosé disputa el nombre a las hermanas María y Uxía Domínguez, propietarias de Bimba y Lola, al considerar que el suyo fue inscrito antes que el de la empresa viguesa y que ambos, si están operativos en el mercado, inducen a un error y confusión entre el público si uno de ellos no es excluido y, consecuentemente, borrado su asiento registral.

La modelo, cuyo nombre real es Eleanora Salvatore, ha pedido en sucesivas instancias que no se inscriba la marca comercial Bimba y Lola. Sostiene, además, que le produce una competencia sobrevenida, alegando que ella ya registró en el año 2003 esta marca (en realidad, sólo Bimba, que es bebé, en italiano), como nombre elegido para el desarrollo de su carrera artística. La nieta de Lucía Bosé y el torero Luis Miguel Dominguín trató de vetar la inscripción de las hermanas Domínguez en 2006 en la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM). El organismo consideró que no existía confusión ni competencia puesto que, según argumentó, sus respectivos productos y servicios se visualizan con diseños y logotipos distintos y se encuadran en sectores muy distintos, el espectáculo y la publicidad, de un lado, y la moda, de otro, y denegó su petición de no inscripción de Bimba y Lola por considerar que no ofrecía signos de competencia con Bimba.

Litigio

Bosé tiene el registro de dos marcas a su nombre, una española y otra de ámbito comunitario. En síntesis, bajo estas enseñas ampara desde hace 11 años sus labores artísticas como imagen corporativa de sus numerosas actividades en el mundo del espectáculo, las pasarelas y la canción. Bimba y Lola, que ha declinado hacer valoraciones sobre el litigio a Economía Digital, ha ido registrando sucesivamente, por su parte, el mismo nombre desde 2006 para distintos sectores empresariales, fundamentalmente el de la moda y los complementos. La Oficina Española de Patentes y Marcas, tras las alegaciones de Bimba Bosé, descartó por dos veces que ambas marcas llevasen a confusión y determinó que podían convivir porque ninguna eclipsa a la otra.

Pero la modelo y sobrina de Miguel Bosé trató de cerrar el paso, una vez más, sin éxito, a las hermanas Domínguez una vez que estas pidieron ante la Oficina de Marcas el registro de su nombre insignia en un apartado inédito que hasta la fecha no habían reservado para sus productos. Si ya en 2006 lo habían hecho para su negocio clave, la moda, con todos los complementos asociados al negocio principal, en 2008 lo ampliaron a un apartado que incluye material electrónico, óptico, fotográfico y científico, entre otros artículos de un cajón de sastre de la nomenclatura internacional de productos. Las hermanas Domínguez hicieron este nuevo registro, al parecer, porque en este nuevo bloque de artículos se incluiría la posibilidad de registrar gafas bajo ese paraguas documental.

Confusión


Bimba Bosé echó mano de los mismos argumentos e interpretó que ese movimiento de ampliación invadía sus derechos y que, debido a que trabaja en el mundo de la moda y las pasarelas y era suficientemente conocida por el público, podría generarse un error entre el público si existiesen gafas Bimba Lola y Bimba (que no existen). A su juicio, podrían confundirse uno y otro nombre y sus respectivos productos por el evidente vínculo con la moda de ambas marcas registradas. Una y otra vez derrotada en la vía administrativa de la OEPM y ya con la oposición de la Abogacía del Estado, por ser parte codemandada junto con Bimba y Lola, la modelo siguió presentando en 2012 y 2014 sus quejas en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid y, finalmente, hasta el Tribunal Supremo.
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