Antoni Brufau, presidente de Repsol, con Isidro Fainé, expresidente de Gas Natural. Ambos han tenido un papel importante en la venta del 20% de Gas Natural a CVC. EFE/Kiko Huesca
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CVC aceleró la compra del 20% de Gas Natural a Repsol ante el interés de otros fondos y el miedo a un rally alcista en bolsa

Xavier Alegret

Economía Digital

Antoni Brufau, presidente de Repsol, con Isidro Fainé, expresidente de Gas Natural. Ambos han tenido un papel importante en la venta del 20% de Gas Natural a CVC. EFE/Kiko Huesca

Barcelona, 23 de febrero de 2018 (04:55 CET)

Isidro Fainé dio la sorpresa el 6 de febrero pasado al dejar Gas Natural. Se esperaba el nombramiento de Francisco Reynés como consejero delegado, pero no que relevara también a Fainé en la presidencia. Y eso lo aceleró todo, hasta el punto que CVC, que llevaba meses negociando con Repsol por el 20% de la gasística, se cansó de esperar y puso un ultimátum para cerrar la operación en 72 horas.

Las negociaciones arrancaron hace meses. Repsol buscaba vender el 20% de Gas Natural porque quiere invertir en renovables y gas, lo que colisiona con el negocio de su hasta ahora participada. Además, para hacerlo sin endeudarse, necesitaba una inyección de cash, y los 3.816 millones de euros le van como anillo al dedo. No los destinará todos a esta cesta: también apostará por la movilidad y reforzará capital.

La llegada de Reynés a la presidencia de Gas Natural fue clave por varios motivos. El primero de ellos es más personal que económico. Javier de Jaime, director de CVC en España, es amigo de Reynés. Se conocen desde hace años y, además, ya trabajaron conjuntamente en Abertis: el fondo formó parte de su accionariado y vendió en 2015 con 140 millones de plusvalías.

CVC aceptó volver a poner sobre la mesa 19 euros por acción de Gas Natural a cambio de cerrar en 72 horas

El segundo factor, no menos importante que el primero, fue que el cambio estratégico que espera el mercado bajo la batuta de Reynés, y que él mismo apuntó el 7 de febrero al pedir tiempo para afinar el plan estratégico, despertó el interés de otros fondos. El que más se acercó, si bien CVC mantenía su ventaja, fue KKR.

El tercer factor es puramente económico: el cambio de presidente fue aplaudido por los analistas, lo que hace vislumbrar un horizonte de encarecimiento de la acción de Gas Natural. Y más si el plan estratégico que presente en la junta de la primavera, como Reynés prometió, se enfoca a la creación de valor para el accionista. Un horizonte de subida de la acción implicaba un encarecimiento de la operación, aunque en una compañía que actúa en un sector regulado, siempre hay lugar para sustos.

Con estas cartas encima de la mesa, a CVC le entraron las prisas, según explicaron varias fuentes conocedoras de la operación. KKR estaba empezando a armar una oferta y no quería darle más tiempo. Por ello, a principios de semana aceptó volver a poner sobre la mesa la oferta de 19 euros por acción, pese a que en bolsa Gas Natural estaba sobre los 18,30 euros, pero con un ultimátum: o Repsol aceptaba en tres días o el precio caía. El desenlace es conocido. 

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