El primer accionista de DIA, Mikhail Fridman, en una imagen de archivo. EPA PHOTO/EPA/Yuri Kochetkov
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El ruso, primer accionista de DIA, logra que la junta de accionistas vote su plan, pero no cuenta con el favor de la banca, que quiere una solución a corto

Barcelona, 22 de febrero de 2019 (04:55 CET)

Las aguas no pueden bajar más revueltas en DIA, y movimiento no le falta: hasta cuatro grupos quieren pescar en esas aguas, en las que los bancos tienen mucho que decir por la mala situación financiera de la compañía. El primer accionista, Mikhail Fridman, es por ahora el único que está avanzando, pero no convence a los bancos, que por ahora están a favor del plan de consejo. El problema es que el apoyo accionarial al consejo es una incógnita.

El empresario ruso propietario del 29% de DIA ha logrado que la junta de accionistas de la cadena de supermercados, que se celebrará el 20 de marzo, vote la ampliación de capital que contempla en su opa, de 500 millones de euros. Se avecina una junta movida: si la dirección de DIA, en manos de Borja de la Cierva, no cambia su orden del día, que no parece, la junta también votará su propuesta de ampliación, de 600 millones, asegurada por Morgan Stanley.

Letterone, la sociedad a través de la que Fridman es primer accionista de DIA, está teniendo reuniones con bancos, inversores y analistas con el fin de recabar apoyos a su opa y su ampliación de capital. Stephan DuCharme, mano derecha de Fridman y exconsejero de la cadena de supermercados española, es la persona que está manteniendo dichas reuniones en las últimas semanas y está explicando el plan de negocio que tienen para salvar la empresa.

La banca pide a Fridman soluciones para evitar la quiebra de DIA, pero el ruso no concreta

El plan, que reiteró este jueves Letterone en un comunicado a la CNMV, ya que lo explicará a la junta para convencer a los accionistas de que aprueben su ampliación de capital, no convence a la banca. Las entidades ya se habían mostrado contrarias a la estrategia financiera de Fridman, pero tampoco ven su plan de negocio, según explicaron fuentes financieras implicadas en las negociaciones.

El problema que ven las entidades en la hoja de ruta del ruso, empresario con amplia experiencia en el sector de los supermercados —su cadena se considera el Mercadona ruso y cuenta en su equipo con un exCEO de Lidl—, es que no se centra en su recuperación financiera sino que pone su mirada en el largo plazo. Consideran que el timing de Fridman es “crítico” para la cadena, puesto que tiene urgencias a corto plazo y entraría en concurso el 31 de mayo si no las salva con una ampliación de capital.

Las entidades acreedoras, lideradas por el Santander y BBVA y con mucha presencia de banca extranjera, expresaron sus reservas a DuCharme, ante lo que el directivo intentó calmarlos asegurando que había “soluciones técnicas” para salvar la compañía de la quiebra. No logró su favor porque no concretó a qué soluciones se refería.

La banca de DIA prefiere a De la Cierva

Letterone ha conseguido asegurar la opa gracias al aval de UBS, pero su éxito depende también de los bancos. El pool bancario está con Borja de la Cierva y el consejo, porque su plan es el que despeja más incertidumbres. Su ampliación de capital, de 600 millones, está asegurada y, además, se puede ejecutar a corto plazo. Para que Fridman pudiera ejecutar su plan, primero tendría que ganar la opa, y esta ni siquiera está en marcha. Es, en definitiva, demasiado lejano.

El problema del plan del consejo es que se desconoce qué apoyo tiene entre el accionariado. El primero, Fridman, y Goldman Sachs, que le apoya, se oponen, y suman más de un tercio de la compañía. Los herederos de Carrefour, que suman algo más del 3%, tienen otro plan y proponen poner 100 millones a corto plazo. Y los minoritarios buscan su propio caballero blanco para evitar que DIA deje de ser española.

Fridman avanza en la opa a DIA

Fridman pidió este jueves la autorización de la opa a la CNMV, manteniendo el precio de 0,67 euros por acción que no gusta a nadie. Pese a que, en el momento del anuncio, suponía una prima importante, la acción ha bajado tanto en el último año que la gran mayoría de los socios de DIA pierden dinero, por lo que la ven insuficiente.

Los minoritarios aseguran que quiere quedarse la empresa a precio de saldo, pero lo cierto es que el valor en bolsa no ha bajado por su culpa sino por los malos resultados de la empresa, y si situación es delicada es por la misma razón. Además, existen sospechas de que el exconsejero delegado, Ricardo Currás, y su equipo habrían falsificado las cuentas.

El plan de negocio de Fridman pasa por una reforma de la marca blanca, apostando por la calidad, y con más productos frescos. Pretende racionalizar la política de ofertas, cuidando los márgenes. Además, quiere una remodelación de las tiendas, con nuevas aperturas y un modelo más rentable que sea atractivo para los franquiciados.

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