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Las marcas de ropa expanden sus tiendas con grandes descuentos en un negocio en el que Inditex no hace dinero ni pretende hacerlo

Madrid, 26 de abril de 2017 (09:55 CET)

La lujosa flagship de Macy´s en Nueva York, uno de los grandes almacenes del mundo, se ha convertido en un mercadillo. Las estanterías de zapatos están desordenadas y faltan pares. Los bolsos de mujer casi siempre lucen descuentos y es difícil encontrar algún dependiente disponible.

Fundada hace más de 100 años, la tienda estrella de Macy’s en Nueva York fue en su momento la mayor tienda por departamentos del mundo. Hoy, es solo un gran espacio outlet, un formato que la empresa persigue después de la crisis de venta y de cierre de tiendas.

Macy’s es una especie de El Corte Inglés estadounidense. Tuvo un gran dominio del mercado, casi absoluto, hasta que han surgido nuevas formas de venta como internet y formatos más atractivos como las tiendas de grandes descuentos. Sólo este año cerrará cien establecimientos en Estados Unidos y ha marcado el camino que seguirá para rentabilizar operaciones: productos de saldo, precios baratos, menos personal.

El negocio de rentabilizar el stock sobrante se impone en España. El formato outlet preocupa a gran parte de las marcas obsesionadas por la competencia de ropa barata. El Corte Inglés ha expandido sus “Centros de Oportunidades”, hoy reconvertidos en outlets y Mango y Desigual han apostado por su formato de ropa sobrante rebajada. Son comercios con rebajas todo el año.

El último centro comercial en abrir en Madrid lo hizo, precisamente, en formato outlet. A partir de ahora, todo el que quiera abrir una tienda en el recinto debe contar con descuentos probados de al menos el 30%. Y así se firma por contrato. Se trata del Sambil Outlet y sus dueños vieron que era el único modelo viable.

“Es el único sector donde vimos rentabilidad porque había una demanda desatendida”, ha explicado a este medio su director Arnold Moreno. Y parece que no se han equivocado a juzgar por las enormes colas y los atascos que se formaron en el centro comercial durante sus primeros días.

Los tres grandes operadores internacionales de outlets ya se encuentran en España. El primero en llegar fue Neinven (que gestiona The Style Outlet de Las Rozas en Madrid) y luego aterrizaron  McArthur y luego Value Retail.

El formato outlet ha pasado del 12% de las ventas totales de la moda española hasta más de el 15% en 2015, el último año en el que la patronal del textil Acotex elaboró un informe del sector. Y seguirá creciendo, según los analistas.

Contracorriente

Pero donde todos ven el negocio del futuro, la gran marca del grupo Inditex, Zara, camina en dirección contraria y sin compañía. No es la primera vez. El grupo empresarial de Amancio Ortega sólo cuenta con una marca que trabaje con formato outlet.

Se trata de las tiendas For&from, que solo venden zapatos. Es la mercancía sobrante que fabrica Tempe, la compañía dedicada a fabricar zapatos, algunos de ellos en una fábrica de Elche (Alicante).

Inditex no oculta que el negocio no es importante para ellos. Ni siquiera es residual. Simplemente no quiere hacer dinero con las sobras, los máximos descuentos y los remates donde el resto de tiendas ve la salvación.

De hecho, las tiendas son gestionadas mayoritariamente trabajadores con discapacidad y los beneficios obtenidos van a parar a las asociaciones y entidades. Es decir, donde las marcas de moda ven rentabilidad, Amancio Ortega sólo ve caridad y “responsabilidad social”.

Los portavoces de la empresa explican que, al trabajar con cantidades de producción cortas (es decir, pocos modelos repetidos) no hay demasiados sobrantes para los outlets. La estrategia de Inditex son series de producción cortas, mucha variedad y stock limitado.

Es un modelo poco propicio para desarrollar la estrategia de outlet. El de Inditex es ahora otro negocio: huir de los grandes descuentos, salir de los centros comerciales (han cerrado ocho locales en los centros comerciales de Madrid en los últimos cuatro años) y concentrarse en sus flagship stores con diseño atractivo y decoración sobresaliente. Es precisamente lo que era Macy’s antes de convertirse en un outlet. 

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