El Canal de Isabel II se ‘acerca’ a Aigües Ter Llobregat

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PRIVATIZACIÓN

Desalinizadora de El Prat del Llobregat (Barcelona), propiedad de Aigües Ter Llobregat

28 de junio de 2012 (01:30 CET)

La privatización de Aigües Ter Llobregat (ATLL) puede tener un postor de último minuto: el madrileño Canal de Isabel II. Tras fracasar en su propio intento de privatización, la empresa pública que gestiona el agua en alta (trata el líquido que va de los pantanos a los depósitos de cabecera de los municipios) de la Comunidad de Madrid estudia incorporarse en la puja por la empresa pública catalana cuando se inicie el proceso para adjudicar la concesión, según han avanzado fuentes del sector a Economía Digital.

Por el momento, han mostrado su interés por la empresa pública adscrita a la Agència Catalana de l'Aigua (ACA) tres compañías privadas: Aguas de Barcelona (Agbar), Comsa Emte y Aqualia (FCC). Aunque la decisión final se tomará cuando tengan encima de la mesa el pliego de condiciones.

Los gestores del Canal Isabel II serían los últimos en mostrar el interés, pero fuentes conocedoras del proceso aseguran que incluso podrían haber conocido el primer borrador de los requisitos que impondrá el Govern de la Generalitat para vender la compañía. Un extremo que los portavoces oficiales del gestor de aguas madrileño aseguran desconocer.

Bajar el precio

Las leyes Omnibús afirman que la privatización de ATLL se destinará a pagar deuda ordinaria de la Generalitat. El president Artur Mas anunció que pretendía hacer caja por un total de 1.000 millones de euros, 400 que tendría que desembolsar el nuevo gestor y 600 que abonaría a lo largo de los 50 años en los que el contrato estará vigente.

Precisamente, el precio total de la adjudicación es el gran escollo para las empresas interesadas en su gestión. Nadie tiene la liquidez necesaria para pagar 400 millones a la Generalitat y los inversores internacionales cada vez ven España como una plaza menos interesante para sus negocios.

Según los expertos del sector consultados, los requisitos tendrían que ser muy favorables para que la concesión no quedara desierta. Si llega a ocurrir, se repetiría la historia del intento de privatización de Canal Isabel II: nadie pagó la cantidad que pedía la Comunidad de Madrid.
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