Jaume Roures, fundador de Mediapro, atraviesa dificultades para mantener los derechos televisivos de la Liga francesa

El creador de 'La casa de papel' tumba a Roures en los tribunales

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Álex Pina vence a la productora Globomedia, que le pedía más de 800.000 euros en concepto de daños y perjuicios causados por el incumplimiento de contrato

Cristian Reche

Economía Digital

Jaume Roures, fundador de Mediapro, atraviesa dificultades para mantener los derechos televisivos de la Liga francesa

29 de enero de 2020 (04:55 CET)

El creador de La casa de papel, el empresario y guionista Álex Pina, sale ileso de su juicio contra Globomedia, la productora controlada por Mediapro, de la que Jaume Roures es fundador, accionista y su cara más visible. Globomedia acusaba a Pina de haber creado la popular serie que emite Netflix a sus espaldas, pero el juez falló a favor del creador de La casa de papel.

De acuerdo a una sentencia emitida por el Juzgado de lo Mercantil de Madrid número 3 en noviembre, Pina, quien fue demandado junto a su sociedad La Raspa Producciones SLU, quedó absuelto de las acusaciones de incumplimiento de contrato, por las que se le pedían más de 870.000 euros. 

La documentación judicial consultada por este medio pone de manifiesto que Globomedia, la productora que ha llevado a la pequeña pantalla programas como El Intermedio o series como Vis a Vis, acusaba a Pina de incumplir los acuerdos establecidos para "la prestación de servicios de creación, diseño, escritura, dirección de contenidos, desarrollo" y para la "producción ejecutiva de proyectos audiovisuales en el ámbito televisivo, cinematográfico u otro", así como la "cesión de derechos de propiedad intelectual".

Antes de dictarse sentencia, el 18 de octubre de 2018 se celebró la audiencia previa, donde se comprobó la falta de acuerdo y las partes manifestaron su posición y fijaron los hechos controvertidos.

La casa de papel, detonante del enfrentamiento

La pregunta parece obvia, ¿qué pinta La casa de papel en todo esto? Globomedia acusaba a Pina,  que trabajó como guionista para la productora desde 1998, de crear la popular serie que se emite en Netflix a sus espaldas.

En 2007, la forma de trabajar de ambos cambia y Pina constituyó su productora La Raspa, con la que suscribiría un contrato de prestación de servicios, teniendo por objeto la elaboración, desarrollo, producción y coordinación de los proyectos audiovisuales, con Globomedia.

El elenco de la serie española 'La casa de papel'. Foto: Manuel Fernández-Valdés/Netflix

Años después, en 2014, ambos firmaron nuevo contrato de prestación de servicios para las tareas de productor ejecutivo de Pina, cuyos términos establecían que se debía realizar la labor de coordinación y producción.

Ya en abril del 2016 se firmó un nuevo contrato con el mismo objeto de producción ejecutiva de los proyectos que Pina hubiera ideado o diseñado y Globomedia hubiera asumido. Este acuerdo tenía una duración de dos años desde el 1 de enero y preveía una remuneración adicional de Pina por la renovación de la serie televisiva Vis a Vis.

Pero a mediados de julio, Pina creó la mercantil Vancouver Media SL, con la que daría luz a La casa de papel, actualmente una de las series con más popularidad en la plataforma de streaming estadounidense. La serie, prosigue la documentación consultada, fue ideada para la cadena de televisión Antena3 y no fue presentada a Globomedia por parte de Pina. 

Esto fue lo que enfureció a la productora de Mediapro. Globomedia consideraba que el escaso tiempo transcurrido entre la resolución del contrato, la ejecución del nuevo proyecto y haberse realizado con anterioridad a la resolución contractual de una serie de trámites necesarios para la prestación del nuevo servicio significaba que La casa de papel fue concebida y preparada antes de aquella resolución. Por tanto, su falta de ofrecimiento a Globomedia constituyó "un incumplimiento del contrato de prestación de servicios de producción audiovisual".

La cláusula que blinda a Pina

La balanza se decantó a favor de Pina porque los términos establecidos en el último contrato cambiaron. Mientras que en los acuerdos anteriores la sociedad prestadora del servicio, La Raspa Producciones SLU, se comprometía a que las labores de coordinación y producción las prestase personalmente Pina, en el contrato de 21 de abril de 2016 desaparece ésta mención expresa.

"El propio contrato, a través de ésta cláusula, está admitiendo que la prestadora del servicio preste asimismo sus servicios simultáneamente a otros clientes precisamente en el ámbito televisivo", afirma la sentencia. 

Dicho de otro modo, "el régimen contractual que regulaba las relaciones entre las partes en la fecha de los hechos litigiosos permitía que La Raspa Producciones empleara en sus proyectos con Globomedia a personas como productores o guionistas distintos de Pina y, además, podía prestar sus servicios simultáneamente a otros operadores en el ámbito televisivo".

Contra esta resolución cabía recurso de casación. Fuentes de Vancouver Media aseguran no tener constancia de que Mediapro haya presentado dicho recurso, mientras que desde la productora con sede en Barcelona no han dado una respuesta al cierre de esta información.

 

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