El diario de Intereconomía negocia un ERE con su sindicato anarquista

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'La Gaceta' propone despedir a la tercera parte de la plantilla con una indemnización de 30 días por año trabajado. La CGT, único sindicato del comité de empresa, confirma una relación armoniosa con los directivos

24 de mayo de 2012 (21:18 CET)

El diario del grupo Intereconomía, La Gaceta, negocia un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) con el sindicato anarquista CGT, el único del comité de empresa. La dirección pretende deshacerse de unos 50 trabajadores, la tercera parte de su plantilla, después de una brusca reducción en las ventas en el primer trimestre de este año: unos 29.000 ejemplares, 12.000 menos que hace un año.

El sindicato anarquista ha recibido una propuesta de despido de 30 días por año trabajado con un máximo de 90.000 euros y se prevé que la negociación culmine el 23 de junio cuando se anunciarán las condiciones definitivas del expediente.

La Gaceta cuenta con un comité formado sólo con delegados de CGT desde junio de 2008, unos meses antes de que Intereconomía comprara el grupo Negocios. “Somos una anomalía porque el resto de las empresas del grupo no tienen sindicatos, sino interlocutores sindicales. Pero con el tiempo se han adaptado”, explica un sindicalista anarquista del grupo.

Retrasos en las nóminas

La CGT y la dirección de la empresa no han tenido conflictos laborales hasta los retrasos de las nóminas que comenzaron a sufrir los últimos meses. La plantilla todavía espera los ingresos de la paga extraordinaria de marzo.

En las negociaciones, los trabajadores han propuesto medidas menos traumáticas como un ERE temporal, pero la dirección está dispuesta a adelgazar la carga salarial. En 2009, tras la adquisición de La Gaceta, el grupo Interneconomía multiplicó por dos la plantilla con el propósito de transformar el diario económico en generalista.

Los sindicalistas no están disconformes con las condiciones laborales (los redactores y fotógrafos cobran una media de 2.000 euros al mes) y aseguran que todos los trabajadores habituales están contratados y no han sufrido situaciones de plantilla encubierta como Público y El País.
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