El jefe de los comerciantes catalanes hunde la patronal en la miseria

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Fraile debe tres nóminas a los trabajadores y la institución piensa en el concurso de acreedores. La patronal recibió 1,5 millones en subvenciones el año pasado

Miquel Àngel Fraile, ex secretario general de la Confederació de Comerç de Catalunya

Barcelona, 03 de junio de 2016 (01:00 CET)

La Confederació de Comerç de Catalunya (CCC), la patronal de comerciantes más representativa de España, está con el agua al cuello. Su secretario general, Miquel Àngel Fraile, ha sido cesado después de que la junta haya constatado la precaria situación económica en la que ha dejado sus cuentas, tras cerrar los últimos tres ejercicios en pérdidas.    

La situación es desesperada. Según ha podido saber Economía Digital, Fraile hace tres meses que no paga las nóminas de la plantilla de la Confederació, que por otra parte se ha reducido a la mínima expresión en las últimas semanas. Sólo quedan 11 personas en nómina, menos de la mitad de los que terminaron el año 2015.    

Todo se precipitó a finales del año pasado. Los trabajadores de la CCC cobraron la nómina de noviembre con un mes de retraso, el 24 de diciembre, a las puertas de las fiestas navideñas. La de diciembre y la extra de Navidad las cobraron a mediados de enero, en febrero cobraron la de enero y en marzo la de febrero.  

La plantilla, a la mitad    

El sueldo de febrero es el último ingreso que han tenido los empleados de la patronal catalana de comerciantes, que les debe tres meses de salario. Este hecho, y la delicada situación de la CCC, han llevado a algunos de sus trabajadores a pedir el despido.      

Por voluntad propia o forzosamente, la semana pasada, la organización despidió a media docena de personas. Estas salidas han dejado tiritando la estructura de la patronal, que ya sólo cuenta con 11 asalariados a pesar de tener cinco delegaciones repartidas por Cataluña.    

Un agujero de al menos dos millones    

La versión oficial de la destitución de Fraile es "pérdida de confianza" por parte de la presidenta, Maria Rosa Eritja, tras tres años perdiendo dinero. Lo cierto es que hay un agujero que pocos se atreven a cuantificar con exactitud. La organización admite más de dos millones, pero otras fuentes hablan de cinco.

Es difícil de saber ya que la Confederació de Comerç no tiene publicadas sus cuentas en su página web a pesar de que, con la ley de transparencia, es obligado para las organizaciones que reciben subvenciones públicas. El hecho de que no las publique ya indica que puede tener algo que esconder.  

Más de 1,5 millones de subvenciones    

La Confederació debe publicar sus cuentas porque una parte muy importante de su presupuesto es dinero público. En el último ejercicio, recibió 1,6 millones de las administraciones, de los cuales 85.000 euros eran convenios con la Generalitat y la Diputación de Barcelona, y los 1,52 millones restantes, subvenciones.  

La mayoría de las ayudas públicas recibidas era para formación, cuya dirección la llevaba Rosa María Serrano, esposa de Fraile, que también fue apartada este lunes de la organización.  

La CCC recibió 838.000 euros de la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo, que otorga el Gobierno, para el periodo 2014-2016. Además, recibió 576.500 euros de la Generalitat para la formación de trabajadores, correspondientes a los años 2015 y 2016.    

Pensando en el concurso    

Salir del agujero es ahora la máxima prioridad de la presidenta de la organización, que ha asumido el cargo de secretario general de forma provisional. La CCC no ha concretado que pasos van a seguir ahora, pero fuentes cercanas han explicado que se plantea presentar concurso de acreedores para hacer frente a la deuda y buscar una salida.    

Maria Rosa Eritja está en contactos con el Govern y con la gran patronal catalana, Foment del Treball, a la que pertenece, que están apoyando a la Confederación para salir del pozo.    

La nueva presidenta    

Miquel Àngel Fraile tomó el cargo de secretario general en 1985, cuando se creó la confederación, y siempre había sido la mano derecha de Pere Llorens, histórico presidente de la CCC, que murió hace un año. Éste le había protegido pero su sucesora, al ver los números, encargó una auditoría para conocer el estado exacto de las cuentas, tras la que terminó por cesarle.    

La destitución de Fraile se produjo el lunes, cuando se reunieron de forma extraordinaria la Junta Directiva y la Asamblea General de la CCC. Eritja convocó estas reuniones tras recibir el resultado de la auditoría, y que dejaba en evidencia el trabajo del hasta ahora secretario general.    

Fraile explicó a Economía Digital este jueves por la mañana que no había sido cesado, sino que había puesto su cargo a disposición de la junta. Pero por la tarde, la patronal le desmintió e hizo público su cese. De hecho, las reuniones de este lunes se convocaron con el único objetivo de acabar con el secretario general.

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