El Liceu también se queda sin director del coro

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La plantilla reitera la necesidad de ampliar las aportaciones al teatro para evitar que pierda su excelencia

Joaquim Molins, nuevo presidente ejecutivo del Liceu - EFE

26 de septiembre de 2013 (12:38 CET)

El Gran Teatre del Liceu se quedó el pasado 7 de julio sin director general (Joan Francesc Marco no renovó su contrató). A la vuelta de las vacaciones, mientras los 370 empleados estaban en casa afectados por un expediente de regulación de empleo (ERE) temporal, se han despedido de la institución su director artístico y su maestro del coro.

Joan Matabosch anunció a principio de septiembre que renunciaba al teatro catalán para tomar las riendas del Teatro Real de Madrid, donde presentará su propuesta artística este jueves. El mismo día que ha elegido el maestro del coro, José Luis Basso, para comunicar a los trabajadores que se incorporaría a la Ópera de París. “Estará con nosotros este temporada i la próxima no sabemos qué pasará”, asegura el representante de UGT en el comité de empresa del Liceu, José Antonio Medina.

Ahora, esperan que el próximo 4 de octubre el presidente ejecutivo de la institución, Josep Molins, anuncie el sustituto de Marco. El Liceu contrató al grupo de cazatalentos Seeliger y Conde, presidido por Luís Conde, para buscar candidatos.

Más inversión

“Quienes tienen posibilidad de dejar el Liceu lo hacen”, señala el sindicalista. La plantilla recuerda que si las administraciones que participan en el teatro --el Ayuntamiento y la Diputación de Barcelona, la Generalitat y el Estado-- no inyectan más recursos para el desarrollo de su actividad dejará de ser un referente de la ópera en Europa. “El estatus que ha tenido desde su creación, hace 160 años”, añade Medina.

El director musical del Liceu, Josep Pons, también ha puesto en duda su continuidad en la institución. El pasado domingo aseguró que si no se invertía más en el teatro su proyecto dejaba de tener sentido. Su presupuesto ha pasado de 57 a 39 millones de euros en cinco años. Pons incluso cargó contra los “silencios excesivos” del equipo directivo y el patronato del teatro.

“Ha habido silencios que han hecho mucho daño. ¿Como es que no ha saltado ninguna alarma? ¿Por qué no se ha parado el descenso? Creo en las fidelidades, pero en cargos como el nuestro esta fidelidad debe ser hacia la institución, y a veces te debes enfrentar incluso con quien te ha nombrado si crees que de esta forma la ayudas”, declaró en una entrevista en La Vanguardia.

Créditos

El Liceu ha rozado la insolvencia este ejercicio. El ahogo económico del recorte de las aportaciones públicas y los retrasos en el pago de las partidas comprometidas provocó que Molins tuviera que recurrir a la banca para conseguir oxígeno.

Pactó a principios de año una ampliación de capital de seis millones de euros suscrita con La Caixa, Banco Santander, BBVA, Banc Sabadell y con el aval del Institut Català de Finances (ICF). En julio necesitó una segunda inyección de cinco millones de euros que se pudo completar porque la entidad presidida por Josep Oliu decidió incrementar su aportación, informan fuentes conocedoras de la operación. 

Pero para sanear sus arcas, necesitan ingresar más. Este será el gran reto de quien tome el relevo de Marco.
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