El 'megacamión' fracasa en España antes de nacer

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Los transportistas acusan al Gobierno de no darle voz ni voto en la nueva normativa que permite la circulación de vehículos de hasta 25 metros y 60 toneladas de peso

Un megacamión por carreteras catalanas, en una prueba piloto organizada por Seat y el Grupo Sesé / Seat

Barcelona, 17 de abril de 2016 (01:00 CET)

Los megacamiones ya tienen vía libre para viajar por España. El pasado martes la Dirección General de Tráfico (DGT) estableció las normas que regulan la circulación de estos vehículos, con una longitud de 25,25 metros y un peso máximo de 60 toneladas. Un gigante en toda regla que podría quedarse en eso, una extravagancia con presencia testimonial en las carreteras.

Así lo ve buena parte del sector de los transportes, que acusa al Gobierno de actuar por su cuenta en este ámbito. "No se ha consultado nada. Lo han hecho por la puerta de atrás", denuncia Emilio Cardero, secretario federal del sector de carretera de UGT. Una opinión compartida por las asociaciones de transportistas y el resto de sindicatos consultados por este diario.

Mercadona o Carrefour, grandes beneficiarios

Todos ellos apuntan a los grandes fabricantes del país como los principales beneficiarios de esta innovación. "Mercadona, El Corte Inglés, Carrefour…", cita Cardero. Compañías interesadas en aumentar la capacidad de carga de los camiones (sin asumir sus costes derivados) y que no han dejado de presionar al Ejecutivo hasta que la nueva norma ha sido una realidad.

A pesar de que desde hace años el sector barruntaba la llegada de los megacamiones, no fue hasta el verano pasado cuando Fomento contactó con los miembros del Comité Nacional del Transporte (CNTC), el máximo representante de la industria del transporte ante la administración, para hacerles llegar una primera propuesta.

Llegado el otoño, la norma ya estaba encaminada, a pesar de la oposición frontal de diversas organizaciones. En diciembre, con un Gobierno casi en funciones, la Moncloa dio el visto bueno a la orden ministerial pertinente.

Aumento de la carga

"Esta nunca ha sido una reivindicación de los transportistas", señala Juan José Gil, secretario general de la Federación Nacional de Asociaciones de Transporte (Fenadismer). La intención inicial de los cargadores --tal y como se conoce a las firmas que agrupan a los gigantes de la distribución-- pasaba por aumentar el peso máximo permitido, de 40 a 44 toneladas, en los camiones que actualmente circulan en España, explica Gil.

Una propuesta recibida con un rotundo no por parte de los distribuidores, temerosos de que el aumento automático del volumen de carga devaluase sus servicios. A cambio, la llegada de los megacamiones se entendía como un mal menor, debido a la dificultad de que este tipo de vehículos pasen a inundar, de la noche a la mañana, las carreteras nacionales.

El ejemplo de Portugal

Precisamente, el escepticismo sobre el éxito de los megatrucks --nombre con el que se conoce a estos vehículos en el mundo anglosajón-- es un análisis compartido por gran parte del sector. "Tras año y medio en Portugal, no llegan al centenar, en un país con una flota total de alrededor de 40.000 camiones", señala Gil. En 2014 el país luso fue el primero del sur de Europa y el sexto de todo el continente en permitir la circulación de estos vehículos.

Finlandia y Suecia, países poco poblados y un extenso territorio, fueron los pioneros. Años después se incorporaron estados centroeuropeos como Alemania, Bélgica y Holanda, aunque algunos de ellos restringieron su circulación a cierto tipo de vías.

En España, según la norma recientemente aprobada, los megacamiones podrán circular por autopistas, autovías y vías con calzadas separadas para cada sentido de la circulación. Aunque se había especulado con una limitación a la velocidad más exigente, Tráfico permitirá finalmente su circulación a 90 kilómetros por hora en autopistas y autovías, 80 en vías con un arcén de 1,5 metros o más y 70 en el resto de carreteras.

Efectos en la seguridad vial

A pesar de las dudas sobre su incidencia real en el tráfico español, los posibles efectos sobre la seguridad vial de nuestras carreteras continúan centrando buena parte de las quejas de empresas y camioneros. "¿Quién va a asumir la responsabilidad de un posible accidente?", se pregunta Basilio Hidalgo, presidente de Fetransa, organización que representa a autónomos y a pymes del sector del transporte de mercancías.

Las dificultades en los adelantamientos en algunas vías y la falta de preparación de ciertas infraestructuras (túneles, intersecciones, giros, rotondas,… pero también los propios muelles de carga y descarga de los almacenes) son las principales quejas de los críticos ante esta nueva forma de transporte. 
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