Juan Miguel Villar Mir y Josep Piqué cesan como presidente y consejero delegado de OHL, respectivamente

El poder de Josep Piqué crea dudas sobre el legado del 'imperio OHL'

stop

LOS MIL Y UN FRENTES DE VILLAR-MIR

desde Madrid, 11 de septiembre de 2015 (15:01 CET)

A Juan Miguel Villar-Mir, el octogenario presidente del grupo de empresas que lleva su nombre con OHL a la cabeza, se le acumulan los problemas. Mil y un frentes que atender, tanto en el apartado interno, relacionado con ese proceso sucesorio abierto con el nombramiento hace dos años de Josep Piqué como consejero delegado y que ha sembrado de dudas el legado del imperio al primogénito Juan Villar Mir de Fuentes, como en el de los negocios puramente dichos.

En el caso de la sucesión, hasta hace dos años nadie hubiera dudado de que el hijo mayor de Villar-Mir heredaría el timón del grupo familiar y, por ende, el de OHL.

Pero, con Piqué de por medio, la cosa ya no parece tan clara. El ex ministro piensa, y así lo hace llegar a sus allegados, que Villar Mir de Fuentes no da la talla para encargarse de una responsabilidad tan alta.

Y por lo que a los negocios se refiere, la crisis en México y las consecuencias que puede tener en la adjudicación de nuevas concesiones en América, los 5.700 millones de euros que pesan como una losa –aunque haya recursos de los que tirar si todavía vienen peor mal dadas–, y una brutal corrección bursátil, que ha llevado a OHL a cotizar por debajo ya de los 12 euros, cuando en junio de 2014 lo hacía en máximos históricos de 34, representan toda una bomba de relojería.

En las últimas semanas, la capitalización en bolsa ha llegado a desplomarse a apenas 1.200 millones.

Todavía no se plantea el concurso, pero…

Nadie se atreve a hablar de la posibilidad de que pudiera incluso plantearse concurso de acreedores si las cosas siguen empeorando. Pero a estas alturas ya no resulta tan descabellado. Tampoco en FCC lo hubiera pensado hace unos años Esther Koplowitz, y, al final, la quiebra no llegó, pero sí la pérdida de control a manos del magnate mexicano Carlos Slim.

En el caso de Villar-Mir, el asunto urgente pasa ahora por ver en qué términos se sustancia la ampliación de capital de 1.000 millones planteada. Si, como algunos analistas vislumbran, la operación se lleva a término, los inversores entrarán, pero lo harán a un precio que ronde los 10 euros por acción.

Precio de saldo

Todo un precio de saldo que pondría al veterano ingeniero de Caminos entre la espada y la pared. Con ese capital, OHL calmaría a los acreedores destinando al menos 650 millones a reducir deuda, y quedarían otros 350 mi­llones para fi­nan­ciar nuevas con­ce­siones.

Para tratar de amortiguar el chaparrón –no es lo mismo que la ampliación esté en esos 10 euros a que lo haga en 13 o 14– Villar-Mir trata de calmar los ánimos a los inversores con sus manidos argumentos de siempre. Aunque, a la vista está, con escaso éxito.

Que el Grupo Villar Mir (incluido OHL) cuenta con ac­tivos por un valor de unos 8.000 millones de euros, muy por encima de la inyección de 500 millones que debería aportarse en la ampliación, que el primer ven­ci­miento de deuda de OHL, de cuantía notable, no se producirá hasta 2020, y que el ratio de deuda neta, en torno a 5 veces el ebitda, se puede considerar baja.

Mayoría por los pelos en Colonial

En este con­texto, con la vista puesta en aportar al menos 500 millones de euros para mantener más de un 50% en OHL, se enmarca la venta del 10% de las acciones de la inmobiliaria Colonial. Casi 317 millones de acciones colocadas por 178,57 millones de euros, a un precio por acción de 0,56%. Cantidad que, deducidos los descuentos por la deuda asociada, dejaría en la caja del Grupo Villar Mir en torno a unos 120 millones.

En principio, Villar Mir se mantendría como máximo accionista de Colonial con el 14,567% del capital, pero habrá que ver, cuando sea comunicada la operación a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), quién o quiénes han comprado estas acciones para comprobar cómo queda el nuevo reparto accionarial.

Más ventas

A partir de aquí, el veterano presidente necesitaría al menos 400 millones más para acudir a la ampliación y evitar bajar del 50%. Y aquí llega el lío. La presumible venta del 9% a un socio inversor permitiría ingresar algo más de 100 millones, con lo que se necesitarían otros 300 millones para cumplir con los objetivos de no perder el control.

De esta manera, y aunque hace unos días Villar-Mir apuntaba lo contrario, sería necesario apresurarse en cerrar la venta de Torre Espacio, el emblemático edificio que acoge la sede del grupo y de sus filiales y que salió al mercado a principios de verano.

Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad