Foster’s Hollywood contra las cuerdas: los locales acusan a la marca de administración desleal

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Un grupo de 30 franquiciados exige a la compañía que justifique el gasto de siete millones de euros de marketing

20 de octubre de 2013 (20:32 CET)

Los franquiciados de la cadena de hamburguesas Foster’s Hollywood, con casi 200 locales en España, se han puesto en pie de guerra. Un grupo de 30 propietarios de locales han exigido a la marca que justifique el gasto de unos siete millones de euros anuales en acciones de marketing.

La negativa de la empresa gestora, Grupo Zena, a mostrar las cuentas de un fondo en teoría reservado exclusivamente para la promoción de los locales en toda España ha levantado las suspicacias entre los franquiciados. Sospechan que la empresa ha incurrido en irregularidades y que ha desviado parte de la partida reservada al marketing a otros fines.

Frente abierto

Un grupo de franquiciados críticos con la gestión de la marca ha conformado una asociación para defender los derechos de los locales que pagan el 9,3% de canon mensual destinado a royalties y acciones de marketing.

“Por contrato, la marca, gestionada por el Grupo Zena, debe reservar el canon de marketing sólo para esos fines. Debe depositarse en una cuenta separada. Cada mes pagamos entre 1.000 y 3.000 euros por este concepto y queremos saber qué se hace con ese dinero”, explica uno de los empresarios críticos con la gestión que ha solicitado mantener su nombre en el anonimato.

Doble pago


El fondo de marketing recauda cada año unos siete millones de euros, según las estimaciones de los franquiciados. “No se ve ese dinero por ningún lado. Cada vez que hacen una promoción, nosotros tenemos que imprimir los folletos y los manteles. También tenemos que pagar el buzoneo que no es nada barato. Es decir, pagamos dos veces por las acciones de marketing. Es inadmisible”, explica otro de los franquiciados afectados.

La política de expansión agresiva de la empresa, que ha pasado de unos 60 restaurantes el 2004 a casi 200 este año de la mano del fondo de capitales inglés CVC, ha levantado el malestar entre los franquiciados. Los propietarios de las licencias se quejan de que la marca ha emprendido un crecimiento sin control que ha terminado con un robo de clientes entre restaurantes cercanos.

La caída de consumo y la mala gestión del grupo Zena, dirigido por Miguel Ibarrola, han llevado a los franquiciados a afrontar serios problemas de rentabilidad, según los integrantes de la organización. La empresa no ha querido valorar el conflicto que afronta con esta agrupación.
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