La inmobiliaria del lujo crece por la “avalancha” de chinos

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Engel & Völkers quiere potenciar el negocio del mercado de alquiler en Barcelona

17 de octubre de 2013 (21:01 CET)

Los inversores chinos han sucumbido al negocio inmobiliario de lujo en Barcelona. El director general del Metropolitan Market Center (MMC) de Engel & Völkers, Joan-Galo Macià, asegura que con la entrada en vigor de la ley de emprendedores, la inmobiliaria ha registrado una “avalancha de inversores particulares” del país asiático que ha ayudado a impulsar el negocio de la alemana.

La compañía, centrada en inmuebles de alto standing, ha hecho de Barcelona su laboratorio empresarial a nivel mundial. Desde hace medio año prueba el nuevo modelo de negocio bajo el paraguas del MMC en el que han invertido tres millones de euros.

Nueva oficina y aumento de plantilla

El nuevo concepto combina tiendas a pie de calle en las que reciben a los clientes mientras los profesionales trabajan en un campamento base situado en una oficina de 600 metros cuadrados en avenida Diagonal.

La inversión ha tenido una repercusión inmediata. La plantilla de Barcelona ha pasado de los cinco trabajadores a los 125 en seis meses. Y la cartera de propiedades incrementará del centenar a los 1.000 inmuebles antes de 2014, según Galo.

Negocio de alquiler

El negocio crece a un ritmo vertiginoso, y la influencia en el mercado también. En medio año la inmobiliaria del lujo ha cerrado operaciones por valor de 20,3 millones. Pero la compañía no quiere que las ventas de inmuebles de alto standing sea su principal fuente de ingresos.

El MMC ha puesto su foco en el mercado de alquiler. Y para ello, prevé crear un equipo especializado con 25 consultores que en los próximos meses impulsará este tipo de contratos en sus áreas de influencia: Eixample, Gracia, Sagrada Familia, Ciutat Vella, Sarrià, Sant Gervasi y Pedralbes, la zona de los ricos.

El atractivo de Barcelona


¿Por qué los inversores chinos han centrado su atención en la capital catalana? La ley de emprendedores ha hecho gran parte de trabajo. La normativa, que entró en vigor el pasado mayo, apremia a los extranjeros que invierten más de 500.000 euros en el mercado nacional otorgándoles el permiso de residencia.

Pero ese no es el único atractivo para los inversores chinos. Destacan factores como el clima, la cultura, la gastronomía, la cercanía al mar y el sistema sanitario. Además, se suma el hecho de que en algunas ciudades como Shangai, el Gobierno ha prohibido la compra de una segunda residencia para evitar una burbuja inmobiliaria.

Por todo, el apetito de los inversores asiáticos en la capital catalana es cada vez más notable. Y eso lo sabe bien Fira de Barcelona. En el Barcelona Meeting Point --que se celebrará del 23 al 27 de octubre--, contará con un clúster centrado en este empresariado asiático. El elevado poder adquisitivo de la potencia mundial ha encontrado su hueco en un certamen protagonizado, hasta la fecha, por los clientes rusos.
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