La meca del lujo barcelonés cobra impulso gracias a Amancio Ortega

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El próximo 21 de marzo Santa Eulàlia volverá a abrir las puertas en el número 93 de Passeig de Gràcia tras la rehabilitación integral del edificio, propiedad de la inmobiliaria Pontegadea

La rehabilitación del número 93 de Passeig de Gràcia

02 de marzo de 2011 (19:53 CET)

Santa Eulàlia, la tienda del lujo en Barcelona, volverá a coger impulso el próximo 21 de marzo. Entonces, con una fiesta de presentación a la altura de sus aspiraciones, dejarán su establecimiento provisional y volverán a abrir las puertas en el número 93 del Passeig de Gràcia. La rehabilitación del edificio de la inmobiliaria Pontegadea, propiedad de Amancio Ortega, también ha lavado la cara a los tres pisos que ocupará la tienda de Luis Sans. Además, el inmueble ha ganado dos plantas de ático y dos subterráneas con plazas de aparcamiento.

Tal como ha explicado Sans a Economía Digital, en más de 2.000 metros cuadrados la nueva Santa Eulàlia “dispondrá de bar en la terraza, un pop-up, un corner de Smythson y una selección de los perfumes más especiales del mercado. Además de toda nuestra oferta actual de moda y accesorios para hombre y mujer”. Un proyecto que pretende modernizar el grupo y se ha podido hacer gracias a los acuerdos arrendatarios que habían pactado con Pontegadea. Tal como ha podido saber esta publicación, Sans dio luz verde a la rehabilitación integral de la finca pactando que Ortega sufragase parte de las obras de acondicionamiento que se han hecho en el local comercial.

Así se ha podido contratar al prestigioso arquitecto neoyorquino William Sofield. Entre otros, su cartera de clientes incluye los proyectos de interiorismo de los comercios de Tom Ford, Bottega Veneta y Gucci. Un punto a favor más para superar los tiempos difíciles que sufren los comercios multimarca mientras ven como los gigantes del sector van ganando adeptos y los diseñadores apuestan por abrir tienda propia remarcando su identidad, su principal arma para subsistir. Una realidad que se agrava en Passeig de Gràcia, ya que la milla de oro catalana ha vivido gracias a la moda un revulsivo comercial importante en los últimos años.

“No podemos evitar que los diseñadores abran sus propias tiendas, podemos ofrecer un servicio mejor y una oferta más completa”, dice Sans. En el grupo también agudizan el olfato para introducir nuevos nombres en Barcelona, como la colección masculina que Raf Simons ha diseñado para Jil Sander o las colecciones femeninas de Rodarte, Prabal Gurung o Hakan. Eso sí, también ha sufrido en propia piel que algunos diseñadores usan Santa Eulàlia como trampolín para abrir al cabo de dos o tres años su tienda propia.

Morosidad

Con todo, otro de los problemas con los que se enfrenta Sans son los impagados. Asegura que en 2010 “Santa Eulàlia creció un 6% a pesar de la adversa situación económica y de estar en una tienda provisional”, pero otras fuentes consultadas por ED afirman que las cuentas del establecimiento están afectados por la crisis. Venden, pero la morosidad les ha llevado a cerrar el ejercicio con una cifra de ventas inferior en un 40% a la de ejercicios precedentes.

Para hacer frente a esta cifra y centrar su actividad en el nuevo establecimiento, la apertura de Passeig de Gràcia irá acompañada del cierre de la segunda tienda que Sans posee en Barcelona, en la calle Pau Casals. “La zona de Turó Park ha dejado de ser una zona comercial atractiva para compradores que no vivan en el barrio”, reconoce el empresario. Y es que ahora Santa Eulàlia prácticamente sólo vende entre turistas, especialmente rusos, un perfil que también les da más seguridad a la hora de reducir su lista de morosos.
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