'La Vanguardia' vuelve a ganar dinero en año electoral

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El periódico del grupo Godó cerró 2015 con unos beneficios de 417.000 euros, dejando atrás los 2,4 millones de pérdidas del año anterior

El presidente editor de la Vanguardia, Conde de Godó

Barcelona, 26 de agosto de 2016 (12:37 CET)

La Vanguardia ha vuelto a beneficios. Después de un 2014 con pérdidas millonarias, el diario del grupo Godó le dio la vuelta a la tortilla en 2015 y consiguió ganar dinero de nuevo. Eso ocurrió en un año con elecciones en Cataluña y en el conjunto de España, con el impulso publicitario que ello supone, como ha destacado PR Noticias.

La Vanguardia Ediciones SL cerró 2015 con unos beneficios de 417.630 euros, según los datos del Registro Mercantil. En 2014, año sin cita con las urnas en el Parlament y el Congreso, el periódico de Godó –edición papel y web– perdió 2,4 millones de euros.

Según las cuentas, esta mejora de los resultados se ha basado en un recorte de los gastos. Los ingresos se mantuvieron estables, alrededor de los 105 millones de euros. Para volver a presentar beneficios, el periódico redujo cuatro millones las provisiones, 2,5 millones la subcontratación de servicios y dos millones el consumo de materias primas y consumibles.

En cambio, los gastos de personal se incrementaron, con una subida de casi dos millones del gasto en sueldos, hasta los 23,3 millones.  

Subvenciones y publicidad institucional  

En el capítulo de subvenciones, el grupo Godó ha sido tradicionalmente el más mimado por los gobiernos de Convergència en Cataluña. Esto no ha cambiado en las últimas legislaturas a pesar del giro independentista de Artur Mas, no secundado por la línea editorial de La Vanguardia.

En 2014, el periódico conservador catalán recibió 850.000 euros de los casi 3,7 millones de euros repartidos en los principales grupos de comunicación catalanes, según PR Noticias. Las cuentas de La Vanguardia del año pasado reflejan unos ingresos por subvenciones de 819.000 euros.

A pesar de este ligero descenso, 2015 fue un año de elecciones en septiembre (en la Generalitat) y en diciembre (en España). Estas convocatorias siempre suponen una inyección de publicidad tanto institucional –previa a las elecciones– como de los partidos, lo que sin duda debió alegrar las arcas de los grandes medios, aunque las cuentas de La Vanguardia no especifican su impacto.
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