Indra ‘pesca’ un contrato de casi 300 millones en EEUU
Los nuevos sistemas de vigilancia secundaria y primaria permitirán mejorar la detección y el seguimiento de aeronaves
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Indra ha dado un salto cualitativo en su presencia en Estados Unidos al adjudicarse un contrato de casi 300 millones de euros para modernizar el control aéreo del país, en el marco de un programa estratégico de renovación de radares de la FAA (Administración Federal de Aviación).
Según lo avanzado por Cinco Días, el proyecto refuerza el posicionamiento de la compañía española como uno de los grandes actores mundiales en gestión del tráfico aéreo y llega en un momento de fuerte crecimiento de su negocio de defensa y ATM (Air Traffic Management).
La FAA ha seleccionado a Indra para suministrar los nuevos sistemas de vigilancia radar que sustituirán a buena parte de los equipos obsoletos que se utilizan hoy en el espacio aéreo estadounidense, con un valor estimado en torno a 298-300 millones de euros (unos 340 millones de dólares).

El contrato forma parte de un programa más amplio de la administración estadounidense para modernizar el sistema nacional de gestión del tráfico aéreo, conocido como iniciativa Brand‑New Air Traffic Control System (BNATCS).
En paralelo, la estadounidense RTX, a través de su filial Collins Aerospace, ha recibido otro contrato de importe similar, de unos 375-438 millones de dólares, de forma que ambas compañías compartirán el despliegue de la nueva generación de radares para el control del espacio aéreo.
Según la documentación divulgada por la FAA, el programa prevé la sustitución de hasta 612 radares en todo el país, con prioridad para las zonas de mayor tráfico aéreo y un calendario que se extiende hasta junio de 2028.
La adjudicación a Indra se canaliza a través de Indra Group USA, que fabricará los equipos en una nueva planta industrial en el área de Kansas City, con un esquema de producción escalonada alineado con los plazos de despliegue marcados por la FAA.
La inversión incluirá la creación de más de 200 empleos cualificados en Estados Unidos, lo que refuerza el encaje político del proyecto en la estrategia industrial y de seguridad aérea del país.
Modernización de radares y seguridad aérea
El corazón del contrato consiste en reemplazar radares terrestres instalados en muchos casos en las décadas de 1980 y 1990, que la FAA considera ya “anticuados” y más costosos de mantener.
Los nuevos sistemas de vigilancia secundaria y primaria permitirán mejorar la detección y el seguimiento de aeronaves, incrementar la cobertura y reducir incidencias técnicas, elementos cruciales para garantizar la seguridad y la eficiencia del transporte aéreo.
La modernización permitirá además simplificar un mosaico tecnológico hoy muy complejo: el sistema estadounidense cuenta actualmente con 14 configuraciones distintas de radares, lo que complica el mantenimiento y eleva los costes logísticos.
Con el nuevo contrato, la FAA aspira a unificar esa arquitectura en un modelo mucho más homogéneo, facilitando actualizaciones de software, repuestos y formación técnica de los controladores y equipos de mantenimiento.
La propia FAA ha calificado este programa como “crucial” para reforzar la seguridad de los vuelos y la resiliencia de la red, en un contexto en el que el espacio aéreo estadounidense gestiona más de 45.000 vuelos diarios en media y concentra cerca del 20% del tráfico mundial.
Los nuevos radares, diseñados para ser más robustos y ciberseguros, se integrarán en una arquitectura que busca resistir mejor tanto fallos técnicos como eventuales ciberataques, una prioridad creciente para los reguladores del sector.
EEUU como mercado estratégico y la competencia global
Estados Unidos se consolida como uno de los mercados estratégicos para Indra, tanto en tráfico aéreo como en ciberseguridad y defensa, ámbitos donde el país concentra algunos de los mayores presupuestos del mundo.
Además del contrato de radares, la compañía ya había sido seleccionada en 2024 por la propia FAA para renovar el sistema de comunicaciones tierra‑aire, un proyecto valorado en más de 240 millones de dólares y esencial para el intercambio de información entre pilotos y controladores.
Este nuevo acuerdo sitúa a la firma española al mismo nivel que gigantes estadounidenses como RTX en un segmento –el de radares y sistemas ATM– donde compiten también grupos europeos como Thales, Leonardo o Hensoldt.
Para la administración estadounidense, diversificar proveedores y atraer inversión industrial al país, como la planta de Kansas City y los más de 200 empleos que prevé crear Indra Group USA, es una fórmula para reforzar capacidades tecnológicas críticas sin renunciar a la competencia internacional.