Los equilibrios de Adolfo Domínguez para retener el control de su grupo

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El modisto hace malabarismos aritméticos para alcanzar una minoría accionarial suficiente

Adolfo Domínguez logra, con la salida de Puig, un consejo plagado de afines al presidente. ED/Archivo

A Coruña, 16 de noviembre de 2016 (19:40 CET)

La fuerza de los acontecimientos hace de Adolfo Domínguez mucho más empresario y ejecutivo que modisto o diseñador. El ourensano ha dado un nuevo vuelco al consejo de administración de la compañía que preside esta misma semana, con la incorporación de afines ajenos al sector y el ascenso del catedrático Luis Caramés a la vicepresidencia.

La directiva de Google, Fuencisla Clemares, y el ex de Inditex, Juan Antonio Chaparro, abandonaron la compañía a los tres meses de su nombramiento. Pero una cosa es el consejo, cuyo control retiene, y otra bien distinta el accionariado estable de Adolfo Domínguez, donde el presidente de la compañía ha tenido que maniobrar para hacerse valer.

Adolfo Domínguez tuvo que tirar de aritmética en la última junta general de accionistas, celebrada el 31 de agosto. El modisto ourensano controla el 31,5% del capital de la compañía. Sin embargo, acudió a la junta con delegaciones de voto por el equivalente a otro 7,4% (un total de 691.000 derechos de voto). Sumaba así el 38,9% del capital, según consta en los registros de la CNMV. La operación fue comunicada a la autoridad bursátil a principios de septiembre, tras la junta.  

El control de la junta

Esa delegación de voto con la que Adolfo Domínguez acudió a la junta, que validó cambios en el consejo y la incorporación de  Costas Antimissaris como primer ejecutivo, que todavía no se ha hecho efectiva, resultó ser clave para la tranquilidad del empresario. El 38,9% con el que acudió superaba ligeramente el 37,9% que suman los otros accionistas significativos de la compañía. Sin esa delegación de voto, el modisto estaría al albur de eventuales pactos entre otros accionistas o bloqueos a sus propuestas.  

Adolfo Domínguez convive con unos accionistas significativos estables, pero que han visto, tras las pérdidas acumuladas por la compañía, cómo el valor en Bolsa sufría, generando importantes minusvalías en sus participaciones.

En ese grupo accionarial destacan los catalanes de Puig, que tienen directamente un 14,8%, seguidos del dueño de Mayoral (5,4%), la aseguradora familiar catalana La Previsión Mallorquina (7,5%) y la familia valenciana Noguera (10,2%). Esos son los grupos que suman el 37,9% de Adolfo Domínguez.  

Carpio, accionista

La singularidad del accionariado del grupo textil viene reforzada por otro accionista minoritario, aunque incómodo. Se trata de Estanislao Carpio, el ex primer ejecutivo de la compañía despedido este mismo año, que retiene un 1,3% del capital del grupo, según consta en los registros de la CNMV. La participación de Carpio fue comunicada el pasado mes de febrero, sin que consten ventas desde entonces.  

Nada parece dejarse al azar en todos los movimientos recientes en el seno del grupo textil. La semana pasada, solo cuatro días antes de que Adolfo Domínguez comunicara los cambios en el consejo, otro accionista, esta vez significativo (La Previsión Mallorquina) comunicaba la actualización voluntaria de sus derechos de voto, que le otorgan ese 7,5% del capital.  

Nuevas vinculaciones

Según diversas fuentes, al relevante papel que a partir de ahora desempeñará Luis Caramés, que además de vicepresidente es consejero coordinador, se une una figura emergente entre los accionistas que ya tuvo vínculos con el propio Adolfo Domínguez. Se trataría, según estas fuentes, de José María Castellano, ex vicepresidente de Inditex, y en su día también consejero del grupo ourensano.   

Castellano se sienta en el consejo de administración de Puig, grupo familiar catalán que, además del 14,8% de Adolfo Domínguez, es segundo accionista de Lonia Textil, controlada por los hermanos del modisto ourensano, liderados por Jesús. Castellano aterrizó en el consejo de Puig en octubre de 2014, solo un mes después de que el grupo catalán se hiciera con el paquete del 25% de Sociedad Textil Lonia que los franceses de LVMH habían puesto a la venta.

El modisto ourensano cuenta con el apoyo del bufete jurídico de Uría y Menéndez. De hecho, el secretario y el vicesecretario del consejo pertenecen a ese despacho de abogados.
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