Los Gallardo, Grífols, Ferrer Salat... atemorizados ante la era Trump

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El sector farmacéutico español que ha penetrado trabajosamente en los Estados Unidos teme las medidas proteccionistas de las que ha alardeado el nuevo presidente norteamericano

Laboratorios de Grifols en Texas, Estados Unidos.

Barcelona, 14 de enero de 2017 (21:22 CET)

Los Gallardo, accionistas de referencia en Almirall, cuentan con una fuerte penetración en EEUU a través de su filial Aqua, y por medio de medicamentos como Pressais (inhalador anti-alérgico), que distribuye en aquel mercado a través de Forest Laboratorios.

Su actividad es más comercial que industrial, como les ocurre a Sergio Ferrer-Salat y Jordi Ramentol, dueño y gestor de Ferrer Internacional o a los Rubió, descendientes de Fernando Rubió i Tudurí, fundador de Andrómaco, un laboratorio que vende en Estados Unidos pasta de Lasar, fabricada en su factoría de Tuloca (México).

El problema que plantea Donald Trump ex ante es precisamente que quiere castigar las ventas de productos fabricados en otros países. Y ahí está el nudo gordiano de la debilidad española, cuya penetración en EEUU no pasa por la gran industria, sino que se encuentra en el primer peldaño de la internacionalización.

La dura prueba que le espera a Grifols

Después de muchos años de rigor investigador, los medicamentos de empresas españolas han superado la prueba de la exigente FDA, el regulador de esta industria en EEUU. Uno de los obstáculos más difíciles lo tendrá Grifols, el laboratorio presidido por Víctor Grifols, -inmerso ahora en la refinanciación de su deuda bancaria por un importe que ronda los 6.000 millones de dólares-, que surte de plasma al ejército y la armada del país.

La pregunta que se hace la Administración norteamericana es de dónde sale la base del plasma transportado. Y en este caso, Grifols aclara que su plantas de abastecimiento están en territorio norteamericano. Partiendo de la base de que el plasma es una commodity intermedia en la producción de sangre para transfusiones, la Secretaria de Comercio de Washington está interesada en conocer el origen primigenio de las donaciones.

El proteccionismo que se viene

Las trabas complejas de un mercado tan exigente se tiñen de pesimismo ante el proteccionismo desatado por Trump, que antes de sentarse en el despacho oval, ya que puede acabar liquidando la venta de productos españoles con la aplicación de impuestos aduaneros.

La patronal del sector, Farmaindustria, anuncia un periodo de incertidumbre y su presidente Jesús Acebillo (presidente del Grupo Novartis en España) se ha curado en salud al prevenir a las empresas que se adapten al cambio. Los obstáculos ya estaban encima de la mesa con la caída del tratado de libre comercio entre EE UU y la UE (TTIP), que ha quedado paralizado a la espera de si sufren modificaciones sustanciales el NAFTA (pacto con Canadá y México) y el Tratado Transpacífico, firmado por doce naciones americanas y asiáticas.

En el sector químico español no se puede encontrar ninguna versión sobre el futuro inmediato en Estados Unidos. Los laboratorios que venden en Norteamérica productos elaborados en Europa, como Ferrer o Esteve, recibirán el impacto proteccionista aunque no llegue la sangre al río, dado que los laboratorios venden en EEUU menos del 10% de su facturación. Lo que rompe Trump es una tendencia que empezaba a consolidarse.

Crece el temor a los aranceles aduaneros

Pharma Mar (Zeltia), Robi, Cinfa o Kern Pharma están también entre las empresas que podrían verse afectadas por el aislacionismo que predica Trump. Estas empresas y otras han puestos sus pies en el gran mercado a base de inversiones que ahora podrían quedar sin retorno a medio plazo.

El tiempo juega a favor de la posición defensiva de la nueva administración republicana. Y el tiempo es caro, como saben bien en Almirall, el gigante español, que tardó ocho años en conseguir la aprobación de la FDA para su inhalador y que, tras superar esta dura prueba, podría sufrir el golpe de los cargos aduaneros.

Por su parte, el laboratorio químico sevillano AGQ es un caso diferente y peculiar de empresa químico-alimentaria, con un enorme potencial de crecimiento en EEUU. El síndrome Trump le pasará factura porque ofrece servicios de asesoría agronómica, seguimiento y control nutricional a empresas agrícolas de 20 países distintos, casi todos proveedores de Estados Unidos.

Los bufetes trabajan para proteger el patrimonio de sus clientes

En los bufetes jurídicos de perfil internacional, como Pérez Llorca o Gómez-Acebo & Pombo se palpa la preocupación por el futuro de sus clientes en EEUU. Su amplio radio de acción abarca a bancos como Santander y BBVA, energéticas como Iberdrola y Gamesa, cadenas textiles como Inditex, grupos de alimentación como Viscofan, Deoleo y Ebro Foods, fabricantes ferroviarios como Talgo y CAF, y hoteleras como NH y Meliá. Y hay otras grandes empresas españolas que no cotizan en bolsa, como Gestamp, Mecalux, Ficosa, Fagor, Tubacex, Mango y Freixenet.

Pero más allá del volumen de sus clientes, los consultores jurídicos concretan un temor extendido entre los laboratorios, porque son empresas que están "muy exigidas en materia de investigación, cuyos logros maduran lentamente y por tanto acaban siendo intensivos en capital", según medios de los citados bufetes.

No se puede comparar el "desembolso inicial de un proyecto de ACS o de Ferrovial en Estados Unidos con los laboratorios, pero estos últimos han de mantener las espadas en alto durante mucho tiempo antes de llegar a las ganancias", señala un legalista.

Aunque la preocupación es la nota dominante, el saldo que se espera de la negociación con las nuevas autoridades norteamericanas también tiene su cara optimista: la consultora American Leadership Strategies LLC hace un llamamiento a la calma basado en limitado operatividad de los presidentes cuando ocupan el sillón del pato encadenado. "Obama en ocho años no pudo cerrar Guantánamo porque sólo era el presidente de EEUU. Trump es un independiente y tendrá que lidiar con un Congreso y un Senado republicano que no tienen disciplina de voto", dice uno de los socios de esta firma.

Bien visto pero ¿quién le explica la vuelta a casa a un gestor que ha luchado por hacerse un hueco en un mercado tan exigente durante una década de ebitda plano? 

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