Los ganaderos tradicionales del ibérico estallan contra la industria. En la imagen, un secadero de jamones.

Los ganaderos tradicionales del ibérico estallan contra la gran industria

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Más de 200 productores tradicionales acusan a los grandes productores de imponer un modelo que está liquidando al ibérico puro de bellota

David Placer

Economía Digital

Los ganaderos tradicionales del ibérico estallan contra la industria. En la imagen, un secadero de jamones.

Madrid, 05 de octubre de 2018 (04:55 CET)

El cerdo ibérico puro y tradicional en España está en peligro y más de 200 ganaderos que producen la raza pura de la forma tradicional han convocado una cumbre para salvarlo. Los productores tradicionales se han unido para exigir al gobierno mayor control sobre el fraude en la producción de las marcas que venden como ibérico de bellota un producto que realmente no lo es.

Los ganaderos tradicionales de marcas como Covap, Castro González, Dehesa Campo Alto, Los Romeros de Jabugo, Embutidos Leoncio y Marcial Castro, entre otros, han saltado en defensa del cerdo ibérico tradicional que podría perder su calidad si prospera la última propuesta de los grandes industriales. La ganadería intensiva de pienso ha organizado un lobby para presionar al gobierno de Pedro Sánchez para rebajar las normas para la producción del cerdo ibérico con el fin de rebajar costes (y calidad).

Los productores tradicionales se han levantado para pedir al gobierno que no se relajen las inspecciones, tal como piden los grandes lobbies, y que no se reduzca la edad de sacrificios de cerdos ni que se permita dar otra alimentación distinta a la bellota.

El lobby del cerdo, en marcha

Los grandes productores se han rebelado este verano contra el endurecimiento de las inspecciones de la Entidad Nacional de Certificaciones (ENAC), que controla la producción de los cerdos ibéricos en España.

La industria, cada vez más intensiva y masificada, presiona para lograr el aval a métodos de producción más económicos para el producto estrella del campo español. ¿Cómo? Rebajando los controles, permitiendo el sacrificio de cerdos con menos edad y tolerando que la alimentación de bellota se pueda complementar con pienso en plena montanera, algo hasta ahora prohibido por ley. 

Las propuestas han sido rechazadas de plano por los ganaderos tradicionales que acusan a los grandes actores del sector de actuar sólo para aumentar la rentabilidad, pero advierten que estas medidas mermarían la calidad del ibérico y, por tanto, la marca internacional del producto español por excelencia.

El cambio de la normativa que proponen los grandes productores del cerdo cruzado intensivo también podría dibujar un nuevo modelo sectorial del jamón ibérico en España, mucho más sobredimensionado y barato que el actual.

Los productores tradicionales se niegan de lleno a aceptar la situación y se han reunido en Salamanca para firmar un documento que solicite a las comunidades autónomas y a los nuevos responsables del ministerio de Agricultura el mantenimiento de la ley actual.

Ésta ha sido incumplida de forma reiterada, tal y como corroboran las constantes suspensiones de la licencia de actividad a las grandes entidades de inspección.

 “Solicitamos que se mantenga la actual normativa al menos dos años más. No hay consenso en el sector para modificar de forma drástica una ley ideada a la medida de los grandes productores de intensivo y en contra del jamón tradicional de la dehesa”, explica Francisco Espárrago, propietario de la marca Señorío de Montanera.

La guerra del ibérico

Los grandes industriales se resisten a someterse a inspecciones exhaustivas que combatan el fraude y la violación de la normativa del ibérico. También piden poder sacrificar cerdos a partir de los ocho meses. La reducción persigue disminuir los costes de producción y acercar a la industria a un hito nunca visto, jamones ibéricos más baratos.

También explican que la alimentación con bellota a veces no es suficiente y es necesario complementar a los cerdos con pienso, (el famoso postre de montanera), práctica totalmente prohibida por la vigente norma de calidad.

Pero los productores tradicionales se oponen al entender que el cerdo ibérico español sufriría una merma en calidad e imagen si se rebajan los controles y se impulsa un modelo de producción intensivo. La guerra del ibérico no ha hecho más que empezar.

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