Los sindicatos catalanes insisten en reclamar el convenio del metal autonómico

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CCOO y UGT piden al presidente de la mesa de negociación, José Antonio Gómez Cid, que convoque un nuevo encuentro antes de que finalice junio

03 de junio de 2014 (17:03 CET)

Los sindicatos no tiran la toalla en su intento de conseguir un marco laboral único para todo el sector del metal en Catalunya. CCOO y UGT han pedido al presidente de la mesa de negociación del nuevo convenio, José Antonio Gómez Cid (ex director general de Empleo durante el gobierno de Jordi Pujol), que convoque un nuevo encuentro antes de que finalice junio. Por el momento, no han obtenido respuesta alguna.

Trabajadores y empresarios persiguen desde febrero de 2012 establecer las bases de un convenio autonómico en el sector. Supondría un verdadero revulsivo en una industria con diferencias substanciales según la provincia. Básicamente, en la escala salarial. Este es el gran obstáculo que se debe superar, aunque también queda pactar los horarios o la armonización concreta de todas las categorías laborales. Lo trabajadores defienden que la fotografía del sector sería mucho más homogénea y simple si todo converge en un único documento. Algo que, de entrada, también ve con buenos ojos la parte empresarial. Pero el verdadero reto que existe para que el convenio catalán vea la luz es que ambas partes sean capaces de trazar verdaderos puentes de diálogo.

Pugna entre patronales y huelga sectorial

La negociación ha estado marcada desde el primer momento por la falta de diálogo. La crisis interna de la Unió Patronal Metal·lúrgica (UPM) tras la denuncia y posterior imputación de su presidente hasta la fecha, Antoni Marsal, aparcó la negociación hasta que se completó el relevo en la cúpula de la organización con la llegada de Josep Maria Pujol (Ficosa).

De forma casi paralela a este proceso, la patronal representante de las pequeñas empresas catalana, Pimec, ha intentado entrar en el debate. Incluso ha acudido en dos ocasiones a la justicia de lo social para demostrar que ostenta la representatividad necesaria para tener voz y voto en el diálogo. Retiró la primera denuncia por un defecto de forma y el tribunal decretó en la segunda de ellas que no quedaba demostrado de forma clara su reclamación, aseguran fuentes cercanas a la organización.

A todo ello, los sindicatos han convocado en dos ocasiones la huelga sectorial porque las negociaciones de los convenios provinciales llegaban a un callejón sin salida. Los últimos que se han firmado son el de Barcelona y el de Lleida a finales de abril y mayo, respectivamente. En el de la capital catalana, Pimec anunció pocos días después de su rúbrica que el departamento jurídico de la organización se ponía a disposición de los asociados que quisieran desmarcarse de lo pactado tal y como permite la Reforma Laboral.

Dos encuentros antes de vacaciones

“Es una mala señal”, sentencian los sindicalistas consultados. Recuerdan que el acuerdo que se alcanzó en Barcelona incluía retomar el pacto autonómico. Los trabajadores pretenden definir antes de las vacaciones de verano qué parte de los convenios provinciales se empiezan a trabajar para unificar los criterios antes de que termine el año. “Negociar no significa pactar”, puntualizan los mismos interlocutores. Pretenden establecer unas bases para mantener el diálogo abierto, aunque sean de mínimos.
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