Interior de la fábrica de Nissan Motor Ibérica en la Zona Franca de Barcelona. La compañía ha acordado un ERTE para 3.000 trabajadores. /Toni Albir

Seat y Nissan ya esperan el futuro impacto del coronavirus

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Volkswagen y Nissan ya cerraron alguna de sus plantas por la falta de piezas procedentes de China. El impacto en las plantas españolas no será inminente

Carles Huguet

Economía Digital

Interior de la fábrica de Nissan Motor Ibérica en la Zona Franca de Barcelona. La compañía ha acordado un ERTE para 3.000 trabajadores. /Toni Albir

Barcelona, 27 de febrero de 2020 (04:55 CET)

El primer golpe del coronavirus a la industria española se dejó notar en la fábrica malagueña de Fujitsu con un ERTE para la totalidad de los trabajadores. Y no se espera que sea el último. Si bien en las próximas jornadas no se augura un reguero de cierres y recortes de plantilla en la red de plantas de la Península Ibérica, los grandes de la automoción afincados en Cataluña ya esperan que la parálisis de la economía china les afecte como ha sucedido en su casa madre, Volkswagen y Nissan

Las fuentes consultadas en las fábricas de Seat Martorell y Nissan Barcelona señalan que por el momento hay suministro para afrontar las próximas semanas. Sin embargo, como reza el dicho: cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar. Y ambas han visto en los últimos días como otras plantas de sus grupos bajaban la persiana por la falta de piezas procedentes del gigante asiático. 

En Martorell afirman que se mantiene la normalidad, pero asumen que el Grupo Volkswagen –que también engloba a Volkswagen, AudiSkoda y Porsche— ya se ha contagiado por el coronavirus. El efecto: la planta de Audi en Bruselas tuvo que cerrar durante unos días por la falta de baterías procedentes de China. La instalación ensambla, por ejemplo, el nuevo Audi e-tron

Nissan fue de las primeras en verse afectada por el coronavirus: suspendió la producción en una de sus plantas japonesas

Además, desde Alemania ya se da prácticamente por sentado que en las próximas semanas las plantas de Volkswagen en territorio teutón se verán obligadas a cancelar algunos turnos. Por ello, desde Seat temen que la mancha de aceite termine por afectar a la instalación catalana a pesar de la normalidad actual y que se debería mantener, al menos, hasta el mes de abril si el golpe no procede de otra marca del conglomerado, que entonces la podría dejar, por ejemplo, sin motores u otras partes del vehículo que adquiere a sus socios. 

Mientras, el desabastecimiento ya sería la puntilla para Nissan Zona Franca (Barcelona), inmersa en una crisis interna de producción que la mantiene por debajo del 30% de su capacidad. Si bien algunos directivos de Nissan Motor Ibérica expresaron su temor al coronavirus en privado, fuentes sindicales explican que hay piezas para subsistir al menos tres meses. “Es la parte buena de hacer tan pocos coches”, ironizan. 

La instalación tuvo la suerte de recibir un abultado pedido procedente de China antes del estallido de la crisis del coronavirus. No tuvo la misma suerte la planta de Kyushu (Japón), que tuvo que suspender su actividad por las constantes roturas a la cadena de suministro del gigante asiático. 

El problema de los proveedores

Pero aunque Seat y Nissan crean tenerlo todo controlado, hay un factor que no pueden controlar: la disposición de sus proveedores. Aunque ambas firmas cuenten (o crean contar) con todas las piezas necesarias para fabricar coches para los próximos meses, el desabastecimiento de uno de sus suministradores puede terminar por obligarles a suspender la producción, como ocurrió con la filial de Volkswagen tras el incendio en la fábrica de Faurecia.

Fuentes internas de Nissan aseguran que sus proveedores disponen de materiales para "al menos, tres semanas". El plazo ya se reduce, y el primero en caer fue Fujitsu Ten, que trabaja para PSA, General Motors y Toyota, tal y como avanzó este miércoles Economía Digital.

En su haber cuentan con el tiempo necesario para buscar sustitutos en mercados que no estén tan afectados por el coronavirus. Además del stock disponible que pueda existir, es posible que haya todavía cargueros en tránsito procedentes de China. "El tiempo que tardan los barcos en llegar al Mediterráneo desde el país asiático es de 21 días y un mes", explican fuentes cercanas a las infraestructuras portuarias. 

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