Donald Trump recibe una camiseta oficial de la selección de fútbol de Brasil durante la reunión con su homólogo brasileño en marzo, Jair Bolsonaro, en la Casa Blanca. EFE/ Chris Kleponis
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La cercanía ideológica entre dos los mandatarios ha dejado a salvo a Brasil de la guerra comercial de Estados Unidos contra el resto del mundo

Cristina Triana

Economía Digital

Donald Trump recibe una camiseta oficial de la selección de fútbol de Brasil durante la reunión con su homólogo brasileño en marzo, Jair Bolsonaro, en la Casa Blanca. EFE/ Chris Kleponis

Madrid, 08 de junio de 2019 (04:55 CET)

Si hubo algo en lo que José María Álvarez-Pallete fue insistente este viernes durante la junta de accionistas de Telefónica fue en la posición privilegiada de la compañía en Brasil. Tras varias intervenciones de accionistas en las que le reprochaban la mala evolución de la acción, no parece una casualidad que el presidente de Telefónica sacara a colación a Brasil, como una oportunidad para poner en valor a la empresa.  

"Nuestra posición es irreplicable, y la evolución está siendo muy favorable, con una rentabilidad del capital creciente", reveló. También destacó la buena evolución de los datos financieros: "se ha logrado el mayor margen orgánico de la compañía en Brasil", señaló.

Álvarez-Pallete no se olvidó de recordar que Brasil era una de las economías con mayores reservas de divisas extranjeras del mundo

Durante la crisis de la lira turca el año pasado, la cotización del real brasileño se vio penalizada, y Telefónica con ella. Sin embargo, este año las tornas han cambiado y el presidente de Telefónica parece que quiere mandar ese mensaje al mercado; en un guiño para que los analistas valoren mejor su exposición al país, como está sucediendo con otras empresas españolas como Gas Natural.

La teleco ya está dejando reflejando esas perspectivas. De acuerdo con Bloomberg, a pesar de que el sector de telecomunicaciones no pasa por su mejor momento, las acciones de Telefónica ya acumulan recomendaciones mayoritarias de compra.

Bolsonaro, el aliado latinoamericano de Donald Trump

Brasil es uno de los pocos países que se ha escapado a la guerra comercial de Donald Trump de forma constante. El buen entendimiento entre el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, y el norteamericano, muy cercanos ideológicamente, es una de las razones que blindan al país de la volatilidad que generan los tuits del americano. Esa cercanía incluso se nota en sus bolsas, que cotizan muy correlacionadas este año.

El Bovespa, el índice más relevante del mercado brasileño, gana un 11% en 2019; exactamente lo mismo que el Dow Jones estadounidense, el índicador más importante del parqué de Estados Unidos. Y, además, el real sube ligeramente contra el euro; lo que es un aliciente para los resultados de las empresas expuestas al país.

Con este contexto, no extraña que Telefónica ponga en valor su negocio en Brasil -en el primer trimestre aportó un 21% de los ingresos y un 24% del beneficio bruto-.

Por el momento, y a la espera de que puedan surgir fricciones entre Trump y Bolsonaro en los próximos meses, por ejemplo por Venezuela, Brasil está siendo un oasis frente a la inestabilidad de Argentina o los ataques de Trump contra México, también Iberdrola y sus socios han optado por aprovechar la calma e impulsar ahora la salida a bolsa de Neoenergía, su filial en el país carioca. 

La eléctrica española se mantendrá como el primer accionista y apenas se desprendará de un pequeño porcentaje de capital, pero la cotización del grupo se verá influida de forma más directa por su filial. Tomar la decisión de vender ahora es un claro indicio del buen tono económico de Brasil, porque nadie coloca acciones si piensa que venderá a mal precio.

Neoenergia está valorada en 4.715 millones; menos de un 9% del valor total de la empresa presidida por José Ignacio Sánchez Galán

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