Una pyme española lleva a juicio al jefe de American Express

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La cúpula al completo de la multinacional estadounidense está investigada por un presunto plagio a Trappit, pequeña compañía basada en Madrid

EFE

Kenneth Chenault , director de American Express, y su esposa, Kathryn, durante un evento en Sun Valley Idaho (EEUU). EFE/ANDREW GOMBERT
Kenneth Chenault , director de American Express, y su esposa, Kathryn, durante un evento en Sun Valley Idaho (EEUU). EFE/ANDREW GOMBERT

Madrid , 21 de noviembre de 2016 (18:07 CET)

La Audiencia Provincial de Madrid ha ordenado reabrir la instrucción de una querella presentada por la empresa española Trappit contra American Express, lo que implica que tendrá que declarar como investigado, entre otros, el consejero delegado de la multinacional estadounidense, Kenneth I. Chenault.

La empresa española presentó en junio de 2015 una querella contra American Express España y American Express Internacional por delitos de estafa, contra la propiedad intelectual, competencia desleal y relativo al mercado y los consumidores.

La querella incluía, además de Chenault, al consejero delegado a nivel mundial de American Express Global Business Travel, William Glenn, y al responsable de nuevos productos en American Express Busines Travel, Kevin P. Yeh.

También a la que fuera responsable del Departamento Global de Business Travel de American Express en Europa, Katrina Cliffe, a la gerente de Gestión y Desarrollo de Negocios y Relaciones Globales con Proveedores de American Express en Europa, Lynsey Verillo, y a la vicepresidenta sénior de proveedores de American Express Global Business Travel, Joanna Macleod.

Asimismo, están incluidos el director general de American Express Global Business Travel España, Luis Dupuy, la responsable del departamento de Desarrollo de Nuevos Productos, Estefanía Ruiz de Esguide, el jefe del departamento de Clientes, José Luis Giráldez, y la propia American Express España.

Presunto plagio

La causa investiga el presunto plagio de Arpo, un sistema de monitorización en tiempo real de billetes de aerolíneas.

En 2014, Trappit mantuvo conversaciones con American Express para la comercialización de Arpo, durante las cuales la multinacional tuvo acceso a los códigos fuente y los desarrollos del programa, que posteriormente, según Trappit, utilizó para poner en marcha una herramienta similar -Lastfare-.

Tras varios meses de negociaciones con los responsables de American Express en España, Reino Unido y Estados Unidos, los responsables de Trapitt conocieron que American Express estaba desarrollando su propio sistema, calcado de Arpo, al tiempo que instaban a posibles clientes que evitaran tratar directamente con la empresa española, tal y como documentan correos electrónicos que forman parte de la causa.

Recurso de American Express

Tras la admisión de la querella, American Express recurrió la decisión y el juzgado de instrucción 51 de Madrid decidió el sobreseimiento, ya que aunque reconocía "que era mucho más convincente la tesis de los querellantes", consideraba que "de haber existido maquinación tendente a obtener ilícitamente o con engaño el producto informático", los hechos habrían tenido lugar en Londres y no en España, por lo que los tribunales españoles no serían competentes.

Pero ahora, la sección primera de la Audiencia Provincial de Madrid ha rechazado el recurso, con lo que el juzgado 51, donde se inició el proceso, tendrá que reanudar la instrucción y solicitar las comparecencias.

Fuentes de la multinacional estadounidense señalan su convicción de que el caso será desestimado en cuanto el tribunal tenga conocimiento de los hechos, ya que se encuentra aún en una fase muy preliminar. La misma fuente ha indicado que "la demanda carece totalmente de fundamento", y ha asegurado que la compañía se defenderá "enérgicamente".

Compleja investigación

En su escrito, el fiscal insta a que se declare compleja la instrucción de la causa, dada la enorme cantidad de información sobre sistemas informáticos que hay que manejar, la "necesaria emisión de un informe pericial objetivo" y la posible práctica de comisiones rogatorias a los Estados Unidos.

La fiscalía aclara la pertinencia del informe pericial para analizar si, en efecto, Lastfare es un plagio de Arpo, y poder valorar si existen indicios de la comisión de un delito contra la propiedad industrial, y quienes serían los responsables.
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