En la imagen, la tienda de Xiaomi, con la promoción del teléfono Mi 8, en Madrid.

Xiaomi se harta de las cadenas españolas y abrirá cien tiendas propias

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Xiaomi se cansa de las exigencias de las grandes tiendas que piden más márgenes y prepara un plan para depender menos de los distribuidores españoles

Madrid, 11 de diciembre de 2018 (04:55 CET)

Xiaomi, el fabricante chino que crece como la espuma, se ha cansado de las exigencias de las grandes cadenas de tiendas en España que piden más márgenes por vender sus teléfonos.

La multinacional china de telefonía atraviesa en España unos momentos complicados con las grandes cadenas de tiendas que se quejan del poco margen que dejan sus teléfonos.

La venta de un teléfono de 200 euros de Xiami supone para Media Markt, Fnac, Worten, Phone House, Alcampo, Carrefour o El Corte Inglés un ingreso de menos de 20 euros, una cantidad de las cadenas consideran insuficiente para cubrir los costes operativos.

Las crecientes exigencias de las grandes tiendas en España al fabricante chino han servido para que Xiaomi realizase importantes campañas de márketing en algunas cadenas. Esta inversión suponía una compensación a sus márgenes ajustadísimos.

Pero la multinacional china ha decidido cambiar de estrategia. Ahora quiere depender menos de las cadenas de distribución españolas que, a la vista de los directivos chinos, no dejan de quejarse y exigir cada vez más, según han explicado a Economía Digital fuentes cercanas al fabricante.

Xiaomi quiere abrir el próximo año más de un centenar de tiendas (propias y bajo la modalidad de franquicia) que se sumarán a las 24 existentes en Madrid, Barcelona, Málaga, Roquetas de Mar, Sevilla, Murcia, Almería, Tarragona, Guadalajara, Girona, Valencia, Coruña, Granada, Granollers y Andorra. Además la compañía potenciará la venta en AliExpress, Amazon.es y PC Componentes, sus tres canales de venta online en España.

La empresa considera que puede gestionar, sin terceros, parte importante de sus ventas en España. La compañía tiene previsto un ambicioso plan de expansión de tiendas propias en las principales ciudades y no sólo para vender tecnología de punta en sus teléfonos móviles, sino también para introducir al mercado local una variedad de productos hasta ahora insospechada como utensilios de cocina, mochilas, toallas, termos, gafas y hasta almohadas para vuelos.

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Más de cien tiendas

La multinacional acaba de abrir su nueva tienda en Madrid a pocos metros de la Puerta del Sol, muy cerca de la Apple Store. La nueva flagship de Xiaomi es mucho más pequeña que la de su rival estadounidense pero sigue un estilo similar: espacios diáfanos en los que el usuario puede interactuar, ver y tocar el producto a precios muy ajustados. Se trata de un nuevo modelo de tienda, Mi Store, un negocio que en España está siendo coordinado por el directivo César Aisa.

Xiaomi es una de las marcas líderes en China que apuesta por abandonar la carrera por teléfonos baratos e intentan ofrecer productos variados de gran calidad a precios bajos. La apuesta le está saliendo bien: la compañía ya ocupa el tercer lugar de marcas de móviles más vendidas en España, por detrás de Samsung y Huawei y por encima de Apple, según datos de la consultora GFK. La compañía está convencida de que con una buena gestión de las tiendas propias, bajo sus premisas y márketing propio, podrán crecer en ventas en el mercado local con menor dependencia de las grandes tiendas.

Xiaomi tiene ahora un gran argumento para plantarse a las cadenas españolas. Sus artículos estrella se agotan. Primero fue el patinete de Xiaomi de 400 euros que rompió stock en todas las grandes tiendas de España y ahora los bolsos de diseño para portátiles agotan su existencia en horas.

La confrontación entre Xiaomi y las grandes cadenas de distribución en España supone un choque comercial pero también cultural. Las grandes cadenas han intentado explicar al fabricante chinos que los costes de distribución y estructura en España no pueden ser equiparados a los de China. Ni los salarios, ni los costes operativos son los mismos.

Pero el fabricante no quiere, bajo ningún concepto, que sus productos tengan sobrecostes. Deben ser percibidos como los más baratos del mercado en su franja de calidad. Su apuesta en el corto plazo es bajar su dependencia de las cadenas de distribución, aunque en sus planes o se encuentra dejar de vender a través de estos canales. Por ahora.

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