Banco de España exige un plan de ajuste del déficit “sin más demora”

Augura "aumentos modestos" del PIB a corto plazo, aunque se acelerará en el segundo semestre y fecha la recuperación a finales de 2023

achada del Banco de España, en Madrid. EFE/Chema Moya/Archivo

achada del Banco de España, en Madrid. EFE/Chema Moya/Archivo

El Banco de España ha venido reclamando desde hace meses el diseño de un plan de consolidación fiscal para corregir el déficit público, que el año pasado alcanzó el 10,97% del PIB, y la deuda pública, que sobrepasó el 120% del PIB, pero ese margen temporal ha llegado a su fin y cree que el Gobierno debe diseñarlo “sin más demora”

Así lo señala en su Informe de Estabilidad Financiera, elaborado y publicado este jueves por el organismo supervisor, que urge diseñar sin más postergación un programa “creíble y suficiente” de consolidación de las finanzas públicas “a lo largo de un período dilatado de tiempo”, que comience a implementarse tras la salida de la crisis sanitaria y económica para limitar las vulnerabilidades y favorecer el crecimiento a largo plazo. 

En conjunto, estima que el déficit público se situará entre el 6,8% y el 9,1% del PIB efte año, en función de que el escenario macroeconómico se aproxime al escenario central o al severo considerados en marzo. 

En todo caso, señala que la corrección del desequilibrio de las finanzas públicas continuaría en 2022 y 2023 gracias a la mejora cíclica esperada, pese a lo cual el déficit se situaría todavía este último año, en cualquiera de los escenarios, por encima del 3% del PIB. La deuda pública se mantendrá en niveles muy elevados en cualquiera de los escenarios considerados. 

El organismo supervisor señala que la puesta en funcionamiento del fondo Next Generation EU, que podría financiar proyectos de inversión por hasta 140.000 millones de euros en España en los próximos seis años, permitirá que la política fiscal de España mantenga un tono expansivo.  

“Con posterioridad, la reconducción de las finanzas públicas en España requerirá de un esfuerzo considerable”, alerta el Banco de España, que apremia al diseño del plan de ajuste, justo un día antes de que la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, comparezca para dar cuenta de las proyeccciones de déficit del Programa de Estabilidad 2021-2024 que España remitirá a Bruselas el viernes. 

Aumentos “modestos” de PIB a corto plazo y recuperación a finales de 2023 

A nivel macroeconómico, apunta que la disponibilidad de vacunas ha mejorado las perspectivas económicas a nivel mundial, aunque persiste “cierta incertidumbre” sobre la evolución de la situación sanitaria y sobre la intensidad de la recuperación. 

La evolución dependerá de la vacunación, pero tras el retroceso histórico del PIB del 10,8% en 2020, sostiene que bajo el escenario central de proyección y con una desaparición progresiva de los efectos económicos negativos de la pandemia, se recuperaría el nivel de PIB previo a la irrupción de la crisis en la segunda mitad de 2023

En el corto plazo, espera “aumentos modestos” del nivel de actividad económica, en tanto no se haya logrado la inmunización de la población. En el escenario central de las proyecciones más recientes del Banco de España, el PIB registraría crecimientos elevados en la segunda mitad de 2021, como consecuencia de los avances en el proceso de vacunación, de la utilización de los fondos europeos y de la evolución económica internacional.  

El repunte del PIB este año sería de un 6% en este escenario central y la recuperación de la actividad continuaría en 2022 (5,3%) y 2023 (1,3%) en los escenarios centrales. De cualquier forma, alerta de que “no puede descartarse una evolución más negativa de la pandemia, que generaría una mayor persistencia de sus efectos económicos negativos, en términos de destrucción del tejido productivo, incremento del desempleo y, por tanto, deterioro de las rentas y de la capacidad de pago de las deudas de hogares y empresas”.

El riesgo de que la banca cierre el ‘grifo’ de crédito

Asimismo, el organismo avisa en su informe de que la crisis está impactando con intensidad en los resultados de las empresas, al tiempo que el grado de presión financiera soportado por las empresas como consecuencia de su endeudamiento también se estaría elevando. La ratio agregada de deuda sobre PIB se habría incrementado, a lo largo de 2020, en 12 puntos porcentuales. 

En el informe avisa de que persistes riesgos para la estabilidad financiera, como que se materialice el riesgo de crédito que impida a los bancos seguir prestando dinero, por lo que ha instado a las entidades a mantener un seguimiento muy cercano para detectar posibles restricciones de crédito sobre los colectivos de empresas viables, que podrían afectar a la senda de reactivación de la actividad económica..

“La amenaza de una ola de insolvencias se cierne a menos que los estados miembro gestionen una transición fluida del apoyo a la liquidez hacia un apoyo a la solvencia más específico y hacia una reestructuración de la deuda empresarial para empresas viables”, ha alertado.

En el caso de los hogares, también estaría aumentado el grado de presión financiera, especialmente en el caso de las familias más afectadas por la crisis, aunque las medidas de apoyo público habrían contribuido hasta el momento a mitigar estos efectos significativamente. 

A pesar de la crisis, la riqueza agregada de los hogares ha seguido aumentado, gracias al ahorro y al incremento del patrimonio inmobiliario, si bien existe una elevada heterogeneidad de niveles de renta y patrimonio dentro del sector. 

Pide una ejecución rápida de ayudas y reformas estructurales 

En el contexto actual, la política económica tiene que poner un foco especial en apoyar aquellas empresas viables, pero que se enfrentan a dificultades financieras, y a los grupos poblacionales más afectados.  Eso sí, pide un “criterio adecuado de selección” de las empresas receptoras de las ayudas directas con una estructura de incentivos para las mismas”.

Ante la extensión de los plazos y período de carencia de los programas de avales, y el último paquete de 11.000 millones de ayudas directas, subraya que la efectividad de estos programas dependerá de una “ejecución rápida y homogénea”, y de que los mecanismos de reparto permitan focalizar selectivamente las ayudas precisamente en las empresas viables pero con problemas de solvencia.  

También ve necesaria la flexibilidad en el volumen y uso de fondos comprometidos, para adaptarse a la propia evolución de la pandemia y a la eventual materialización de los riesgos, así como la ejecución de un programa de reformas estructurales ambicioso que mejore el crecimiento potencial de la economía y el diseño de un plan de consolidación fiscal para su ejecución gradual cuando la recuperación sea sólida.  

Los fondos del programa europeo Next Generation EU (NGEU) pueden ser particularmente importantes para estos objetivos y para mitigar los riesgos identificados, siempre que se diseñen priorizando los proyectos con capacidad de incrementar el crecimiento potencial de la economía”, añade.