La desconfianza del mercado pasa factura a Deutsche Telekom: caen sus acciones
Deutsche Telekom gestiona infraestructuras críticas de comunicaciones en Alemania
Archivo – FILED – 30 October 2023, Thueringen, Erfurt: The Deutsche Telekom
La desconfianza del mercado pasa factura a Deutsche Telekom que estudia una megafusión con T-Mobile US que reduciría la participación del Estado alemán por debajo del umbral estratégico marcado.
Deutsche Telekom cotiza hoy con una sombra que pesa más que sus propios resultados. La acción de la operadora alemana se sitúa entorno a los 27,14 euros, un 21% por debajo de su máximo anual de 34,25 euros, castigada no por el deterioro de su negocio —que sigue siendo sólido— sino por las especulaciones sobre una operación corporativa de dimensiones históricas.
La posible fusión total con su filial estadounidense T-Mobile US a través de una estructura de holding común.
Bloomberg informó, bajo cita de fuentes internas, que Deutsche Telekom estaría estudiando la creación de una holding que lanzaría ofertas de adquisición tanto sobre la matriz alemana como sobre la filial estadounidense T-Mobile US.
De materializarse la operación, el grupo resultante alcanzaría una capitalización bursátil superior a 384.000 millones de dólares, lo que lo convertiría en el mayor operador de telecomunicaciones cotizado del mundo.

Ni Deutsche Telekom ni T-Mobile US quisieron confirmar ni desmentir los planes, limitándose a señalar que no comentan especulaciones. Según las fuentes consultadas por la agencia, las deliberaciones se encuentran en una fase muy preliminar y el consejo de supervisión de la compañía ni siquiera habría sido informado todavía.
La línea roja del Gobierno alemán
El aspecto más delicado de la operación no es su tamaño sino sus implicaciones políticas. El Gobierno federal alemán y el banco público KfW poseen conjuntamente alrededor del 28% del capital de Deutsche Telekom.
Una fusión bajo la estructura de holding propuesta diluiría esa participación hasta un estimado del 17 al 18%, lo que situaría al Estado alemán por debajo de la histórica barrera de la minoría de bloqueo del 25%.
Perder esa barrera significaría que el Gobierno perdería su capacidad de vetar decisiones estratégicas de la compañía, una posición de control que Berlín ha preservado desde la privatización parcial de la antigua empresa pública en los años noventa.
La eurodiputada de Los Verdes Rebecca Lenhard advirtió de que una mayor orientación hacia los Estados Unidos afectaría también a la soberanía digital de Alemania.
Deutsche Telekom gestiona infraestructuras críticas de comunicaciones en Alemania, y cualquier cambio en la estructura de control que desplace el centro de gravedad corporativo hacia Estados Unidos plantea preguntas de fondo sobre la soberanía estratégica.
En medio del conflicto sindical
A las especulaciones sobre la fusión se suma un conflicto sindical que añade presión adicional sobre la dirección de la compañía. Los sindicatos están aprovechando el programa de recompra de acciones de 2.000 millones de euros previsto para 2026 como palanca en sus negociaciones salariales, con una ronda de negociaciones decisiva prevista para mayo.
La lógica del argumento sindical es sencilla, si la empresa tiene capital suficiente para recomprar títulos propios en esa magnitud, también lo tiene para mejorar las condiciones retributivas de sus empleados.
La dirección deberá gestionar simultáneamente la presión de los mercados, el debate político sobre la fusión y las exigencias de los trabajadores, en un contexto en que cualquier concesión en un frente puede reabrir el debate en los otros.