El conflicto en Irán sacude la economía: cómo afectará al IBEX 35, la inflación y el petróleo
Entre las compañías españolas que podrían experimentar un repunte en bolsa a raíz del estallido del conflicto militar en Oriente Próximo se encuentra el grupo petrolero Repsol y la multinacional Indra
Surtidores de una gasolinera Repsol. Foto: Europa Press.
El ataque conjunto de Estados Unidos e Israel sobre Irán no solo ha sacudido el tablero geopolítico sino que también vislumbra un fuerte impacto en la economía mundial, así como la española.
El país norteamericano ha lanzado una operación contra los centros del poder político y militar con el objetivo de aniquilar las estructuras de poder que llevan en vigor casi medio siglo desde el triunfo de la Revolución Islámica.
Por su parte, Irán ha respondido a la ofensiva con ataques contra suelo israelí y a las posiciones militares que Estados Unidos tiene desplegadas en la zona.
Por el momento, ninguno de los países involucrados ha confirmado de forma oficial el paradero o el estado de los máximos representantes del régimen de los ayatolás.
Impacto sobre el Ibex-35
Entre las compañías españolas que podrían experimentar un repunte en bolsa a raíz del estallido del conflicto militar en Oriente Próximo se encuentra el grupo petrolero Repsol y la multinacional del sector de la defensa Indra.
El último día que cotizaron sus acciones, el viernes 27 de febrero, Estados Unidos reiteró su amenaza de intervención militar e Irán afirmó que para lograr un acuerdo sobre el programa nuclear Washington debía retirar sus «demandas excesivas».
Mientras que Repsol cerró con un repunte del 0,21%, Indra cerró totalmente inmóvil después de subir más de un 21% tras presentar el día anterior los resultados correspondientes al año pasado.
En contraposición, las empresas que podrían verse más afectadas por la escalada de tensión en Oriente Próximo forman parte del sector turístico, con firmas como el grupo aéreo IAG, la cadena hotelera Meliá o el gestor aeroportuario Aena.
Un ejemplo es IAG, que cedió el 7,83% tras engrosar el beneficio neto un 22% en 2025 hasta los 3.342 millones de euros, unas cifras que el mercado castigó en parte por las caídas del sector por las tensiones en Irán.
Subida del petróleo
Una de las consecuencias del ataque de Estados Unidos ha sido el inicio del cierre del Estrecho de Ormuz, una de las principales rutas comerciales de combustible del mundo. La zona, con una longitud de 167 kilómetros y una anchura de entre 96 y 52 kilómetros, está emplazada entre Omán e Irán y conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el mar de Arabia.

Se trata de una zona estratégica, puesto que los países que conforman la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP) – Arabia Saudí, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Iraq- transportan el crudo por ese territorio. Consecuentemente, su cierre no solo restringirá el comercio a nivel mundial, sino que también disparará el precio del petróleo.
Irán es uno de los mayores productores de petróleo del mundo con un bombeo de 3,3 millones de barriles diarios de crudo y exportaciones cercanas a los 1,7 millones. Uno de los principales perjudicados sería China, dado que la segunda economía del mundo compra casi el 90% de las exportaciones de petróleo de Irán.
Subida de los precios
La subida del precio del petróleo impactaría sobre la actividad industrial y el petróleo, lo que implicaría un ascenso de la inflación. Más allá de un ascenso generalizado de los precios, los ataques sobre Irán también podrían traducirse en la subida del precio del oro, uno de los valores refugio por excelencia ante tiempos de inestabilidad.
La debilidad del dólar y la incertidumbre relacionada con las erráticas políticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha impulsado al alza la cotización del metal precioso en los últimos meses hasta rebasar en enero los 5.000 dólares.
Además del oro, la cotización de la plata también ha vivido su ‘rally’ particular. De mantener una cotización en el entorno de los 30 euros por onza troy el pasado verano, emprendió al arrancar el año un ascenso hasta alcanzar en enero los 100 euros por onza troy.