España reduce a la mitad su déficit comercial pero no es una buena noticia

Las importaciones caen con mayor intensidad que las exportaciones por la debilidad del consumo y la inversión nacional

Exportaciones EFE

Exportaciones EFE

La pandemia de dimensiones históricas provocó el año pasado el desplome igualmente inédito del PIB español, que cayó un 11%, un hundimiento sin comparación entre los países de la OCDE y del entorno europeo. 

Este descalabro económico ha tenido consecuencias en todas las variables económicas y la incidencia también se ha hecho notar en el sector exterior, al provocar una reducción del déficit comercial a casi la mitad como consecuencia de la mayor intensidad de la merma de las importaciones respecto a la de las exportaciones. 

Aunque a priori la bajada del déficit comercial pueda parecer positiva, lo cierto es que la disminución de este saldo como consecuencia de la mayor caída de las importaciones por la debilidad del consumo y la inversión nacional no es saludable, ya que sería preferible que la disminución fuese por el mayor alza de las exportaciones. 

Esta ‘insana’ reducción del déficit comercial es otro efecto más de la repercusión de la crisis en España al reflejar el menor consumo nacional respecto al de los países a los que España exporta, en un contexto de mayor caída económica en España, frente a países como Alemania, Inglaterra o la propia UE. 

“Cuando un país tiene crisis, consume menos, invierte menos, lo que significa que importa menos”, explica a Economía Digital el presidente del Club de Exportadores e Inversores, Antonio Bonet, encargado de defender los intereses de las empresas españolas con actividad internacional. 

Bonet constata que la crisis ha sido “bastante más fuerte” en España y ello se refleja en la perjudicial paradoja de la reducción del déficit comercial, que en enero se situó en 1.769,1 millones, un 49,6% menos que hace un año, tras ceder un 16,4% las importaciones, hasta 22.266 millones, por encima de la reducción del 11,4% de las exportaciones, hasta 20.497 millones. 

La importancia del componente energético

El déficit del saldo comercial en 2020 alcanzo los 13.422 millones, un 58% menos que un año antes y un nuevo mínimo histórico, tras el descenso de importaciones (-14,7%), mayor que el de las exportaciones (-10%), en ambos casos situándose en niveles de 2016. 

Destaca en esta evolución el componente energético, puesto que pese a las necesidades de compra de petróleo y gas de España por ser un país deficitario en materia energética, el consumo de estos productos fue inferior a lo normal por las restricciones de movilidad, sumándose el desplome de los precios del crudo, explica Bonet. 

En el Club de Exportadores auguran para 2021 una recuperación de las exportaciones y también de las importaciones, ligado en parte al mejor contexto del entorno de los países y al hecho de que, al final, la cesta de la compra de los productos también se compone de productos importados. 

Ausencia de medidas en el Plan de Recuperación y fiscalidad más dura 

Para intentar revertir esta desfavorable reducción del déficit comercial Bonet insta a corregir el problema estructural de exportación, tras la pérdida de cuota de mercado en 2018 y 2019 a nivel mundial en relación con los competidores europeos. 

Se precisan reformas estructurales y una regulación tendente a incrementar el tamaño empresarial, subraya Bonet, quien lamenta que prácticamente no se contemplan medidas para el sector exterior en el Plan de Recuperación y, además, los Presupuestos endurecen la fiscalidad. 

Concretamente apunta al endurecimiento fiscal de los dividendos de empresas de filiales en el exterior, algo que perjudica a “muchas” medianas empresas y pymes que cuentan con una oficina de representación o simplemente un almacén en el exterior. 

Avisa de una desventaja respecto al resto de países en los que las compañías que los beneficios obtenidos en el exterior no  tributan si ya lo han hecho en el país donde se realizó la inversión, algo que en España modificará, a lo que se podrían sumar nuevas subidas de cotizaciones, provocando un alza de costes laborales y a la postre una merma de competitividad. 

El Club ha realizado sus aportaciones de cara al Plan Bianual 2021-2022 enmarcado en la Estrategia de Internacionalización hasta 2027.