Las gasolineras bajo la lupa de los transportistas: reclaman medidas ante subida de precios de los carburantes
El origen de la crisis se remonta al ataque conjunto de Estados Unidos e Israel a Irán el pasado 28 de febrero de 2026 que desencadenó el cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán
Repostaje en una gasolinera, a 3 de marzo de 2026, en Madrid
Los transportistas españoles han elevado al máximo el nivel de alarma por la escalada del precio de los carburantes desencadenada por el conflicto bélico en Oriente Medio.
Lo que hace apenas unos días era una inquietud contenida ante la incertidumbre sobre los mercados energéticos se ha convertido en una emergencia económica para miles de autónomos y pequeñas empresas del sector, que ven cómo el coste del gasóleo se dispara sin poder trasladar esa subida a sus clientes de forma inmediata.
Según datos del Ministerio para la Transición Ecológica, recogidos de más de 12.000 estaciones de servicio en todo el territorio, entre el lunes 2 de marzo y el viernes 6 el precio medio del gasóleo en la Península subió aproximadamente 23 céntimos por litro, situándose este 9 de marzo en torno a los 1,54 euros en muchas provincias, con casos puntuales que rozan ya los 1,9 euros.
La gasolina sin plomo 95 registra precios que oscilan entre 1,55 y 1,65 euros, con gasolineras de marca llegando a los 1,8 euros el litro. En Baleares, el diésel alcanzaba este lunes una media de 1,804 euros, lo que eleva el coste de llenar un depósito de 50 litros en casi 13 euros respecto a hace dos semanas.
Fenadismer pide un plan de inspección urgente
La Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España (Fenadismer) ha exigido este lunes al Gobierno la puesta en marcha de un «plan excepcional de control y vigilancia sobre las petroleras implantadas en nuestro país y su red de estaciones de servicio», con el objetivo de verificar que las subidas de precios responden a costes reales y no a prácticas especulativas.
La organización solicita concretamente la «urgente activación» de un plan de inspección desde los organismos tanto de Consumo como de Competencia.
Para ello, Fenadismer cita como referente la decisión del primer ministro francés, Sébastien Lecornu, quien anunció este mismo lunes el inicio de 500 controles estratégicos en gasolineras de todo el país para frenar cualquier intento de abuso de precios o de márgenes comerciales injustificados derivados de la tensión bélica en Oriente Medio.
Desde la federación señalan que «no es aceptable que el conflicto en Oriente Medio se traduzca, en menos de una semana, en subidas de hasta 30 céntimos por litro en los surtidores españoles».
La denuncia central de los transportistas apunta a que las estaciones de servicio están aplicando de forma inmediata los precios derivados del crudo internacional, cuando el combustible almacenado en sus depósitos fue adquirido antes del estallido del conflicto y, por tanto, a un coste sensiblemente inferior. Esta práctica es la que los profesionales del sector llaman el «efecto cohete»: subida instantánea ante cualquier signo de inestabilidad. Se contrapone al «efecto pluma»: una bajada lentísima cuando el crudo desciende en los mercados internacionales.
El barril supera los 100 dólares: el detonante
El origen de la crisis se remonta al ataque conjunto de Estados Unidos e Israel a Irán el pasado 28 de febrero de 2026, que desencadenó el cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Teherán.
Este enclave marítimo, situado entre Irán y Omán, es el corredor estratégico por el que transita alrededor del 20% de todo el petróleo consumido a diario en el mundo, unos 20 millones de barriles diarios, así como una quinta parte del comercio mundial de gas natural licuado, principalmente con origen en Catar.

La reacción de los mercados fue inmediata. El barril de Brent, que cotizaba en torno a los 71 dólares el 27 de febrero, superó los 80 dólares en apenas una semana y se ha situado ya por encima de los 100 dólares el barril a fecha de hoy, según los datos difundidos por las organizaciones del sector.
España, que no importa crudo iraní directamente, tampoco ha podido escapar a esta dinámica: el mercado del petróleo funciona como un sistema global interconectado, y cualquier interrupción relevante en el suministro de Oriente Próximo se traslada en un encarecimiento para todos los compradores