La devaluación del euro le va bien a la industria del lujo
La devaluación del euro, a contrapelo de la crisis que produjo en bancos y gobiernos de Europa, está disparando la exportación de bienes de lujo de empresas en el viejo continente que venden a Estados Unidos y Asia.
Por ejemplo, el fabricante francés de artículos de cuero Louis Vuitton está incrementado sus ganancias y abriendo más locales en distintas partes del mundo.
Y mientras los funcionarios de la Unión Europea se están tirando de los pelos en Bruselas, los exportadores sonríen por lo bajo, agradeciendo que la moneda común haya perdido una quinta parte de su valor desde noviembre pasado.
Compañías de bienes de lujo -desde relojes hasta diseñadores de ropa- han visto cómo sus costos se precipitan al tiempo que sus ganancias aumentan.
El director ejecutivo de Louis Vuitton, Yves Carcelle, explicó a la BBC que ve con buenos ojos la caída del valor del euro, «que ha estado en los últimos cuatro años sobrevaluado comparado con otras monedas».
«Porque fabricamos en Francia e Italia y vendemos en el mundo entero, es un gran alivio para nosotros», agregó Carcelle.
Por ejemplo, la marca británica Burberry -de ropa y accesorios de lujo- informó que sus ganancias se incrementaron un 23% en 2009.
Mientras que Richemont -fabricante suizo de Cartier y Montblanc- vendió un 24% más en abril luego de pasar por un año difícil.
También incrementaron sus ventas las marcas Hermes y Prada.
Aunque a niveles diferentes el resto de la industria europea ve con buenos ojos el incremento de la competitividad que la devaluación del euro le supone.
Audi saca pecho en medio de la peor crisis de la industria del motor. «Nos vemos como el ganador de la crisis. Salimos del bache claramente mejor que nuestros dos principales rivales».
Las palabras del responsable mundial de ventas, Peter Schwarzenbauer, sonarían a fanfarronada si no fuera porque las cifras le dan la razón. La marca de lujo de Volkswagen vendió 949.700 coches (un 5,4% menos) en todo el mundo y ganó 1.347 millones, un 38% menos, en 2009, lo que permitió a VW cerrar con un beneficio neto de 960 millones. BMW ganó 210 millones (un 36% menos) con 1,28 millones de automóviles, y Daimler perdió 2.664 millones y distribuyó 1,093 millones de turismos.
“En los cuatro primeros meses, hemos crecido un 24% y las subidas se produjeron en todos los países”, señala Schwarzenbauer. El ejecutivo cree que el mercado del lujo se está recuperando rápidamente de la crisis, que vivió los dos últimos ejercicios, la peor que ha sufrido este segmento del negocio que tradicionalmente estaba blindado ante los vaivenes económicos.