Adif reduce un 25% su inversión hasta abril con el AVE Burgos-Vitoria como mayor licitación
Adif adjudica 1.316 millones de euros hasta abril, frente a los 1.754 millones del mismo periodo de 2025
Montaje realizado por Economía Digital.
La inversión de Adif ha arrancado 2026 con una notable desaceleración. La compañía pública destinó entre enero y abril un total de 1.316 millones de euros, frente a los 1.754 millones contabilizados en el mismo periodo de 2025. La diferencia, de 438 millones de euros, supone una caída cercana al 25%, según los datos publicados por Seopan.
La reducción también se aprecia en el negocio ferroviario. Las inversiones vinculadas a infraestructuras ferroviarias alcanzaron los 1.100 millones de euros durante los cuatro primeros meses de 2026, frente a los 1.450 millones registrados en igual periodo del año anterior.
El descenso supera los 350 millones y evidencia una ralentización en la contratación de nuevos proyectos tras varios ejercicios marcados por la aceleración de las obras de alta velocidad y la ejecución de fondos europeos.
Pese a esta moderación, Adif mantiene el foco sobre uno de los corredores estratégicos para la red ferroviaria española: la conexión de alta velocidad entre Burgos y Vitoria.

Los contratos asociados a este trazado se han convertido en los principales movimientos licitados durante el año y concentran más de 400 millones de euros en nuevas adjudicaciones, consolidándose como la actuación estrella del ejercicio.
La línea de alta velocidad Burgos-Vitoria constituye uno de los proyectos prioritarios del Ministerio de Transportes para completar la denominada Y vasca y reforzar la conexión ferroviaria entre el norte peninsular y el resto de la red de alta velocidad.
Durante 2026, dos de sus principales tramos han avanzado decisivamente en el proceso de contratación.
El primero corresponde al subtramo Variante de Burgos-Valle de las Navas. Licitado en febrero, el concurso ya cuenta con una propuesta ganadora tras la evaluación de ofertas realizada por Adif.
La unión temporal de empresas integrada por Copisa, Sarrión y Gévora ha presentado la oferta mejor valorada para ejecutar los 16,7 kilómetros de plataforma por algo más de 136 millones de euros, sin incluir IVA, tal y como adelantamos en Economía Digital.
Se trata de uno de los segmentos más relevantes de la futura línea, ya que permitirá dar continuidad a la infraestructura de alta velocidad desde la actual estación de Burgos hacia territorio alavés.
El segundo gran contrato del corredor ha recaído sobre el tramo Manzanos-La Puebla de Arganzón. La unión temporal de empresas liderada por OHLA y Sando, junto con Altuna y Uria y CHM, se ha impuesto en el concurso para construir este segmento de siete kilómetros por aproximadamente 241 millones de euros, también avanzado por este medio.

La conexión Burgos-Vitoria ya contaba con un importante contrato adjudicado durante el pasado ejercicio. En julio de 2025, Adif formalizó la construcción del tramo Pancorbo-Ameyugo, el primer gran paquete de obras de esta línea.
La actuación fue adjudicada a la unión temporal formada por Ferrovial, FCC Construcción y Convensa por un importe definitivo de 391 millones de euros.
Adif rebaja las expectativas
La importancia del corredor Burgos-Vitoria contrasta con el menor número de grandes adjudicaciones registradas durante los primeros meses de 2026. El año pasado, Adif impulsó simultáneamente varios proyectos de enorme dimensión económica repartidos por distintos puntos del país.
Entre ellos destacaron las actuaciones vinculadas al Corredor Mediterráneo, una de las prioridades de la política de infraestructuras del Gobierno. En Almería se adjudicaron contratos relacionados con la integración urbana de la alta velocidad y el soterramiento ferroviario por cerca de 165 millones de euros, mientras que la señalización del eje Murcia-Almería movilizó otros 157 millones.
A ello se sumaron las obras de la Variante de Loja, en la línea de alta velocidad entre Antequera y Granada, donde varios contratos superaron conjuntamente los 265 millones de euros debido a la complejidad geológica y constructiva del recorrido.
La inversión también alcanzó niveles récord en las principales estaciones del país. Madrid-Chamartín continuó absorbiendo importantes recursos para ampliar su capacidad y adaptarse al incremento de tráficos, mientras que Barcelona-La Sagrera avanzó en su transformación como uno de los mayores nodos ferroviarios de Europa.