Adif reduce la inversión en 4.000 millones desde la llegada de Oscar Puente en noviembre del 2023
El actual ministro de Transportes ha ejecutado un 37% menos de inversión que su predecesora en un periodo similar
Montaje realizado por Economía Digital.
Desde la llegada de Óscar Puente al frente del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible en noviembre de 2023, Adif ha ejecutado 6.560,8 millones en infraestructuras ferroviarias, frente a los 10.515,3 millones de euros que invirtió Raquel Sánchez, exministra, durante un periodo prácticamente equivalente. La diferencia supera los 4.000 millones de euros, lo que representa una caída del 37%, según datos de Seopan.
Esta reducción llega en un momento crítico para las infraestructuras ferroviarias españolas, que requieren un mantenimiento cada vez mayor debido a su progresivo envejecimiento. La paradoja es evidente: mientras la red demanda más recursos para garantizar su operatividad y seguridad, la inversión pública experimenta un descenso notable.
El análisis comparativo revela además diferencias sustanciales en la gestión de ambos mandatos. Durante su etapa al frente de Transportes, entre julio de 2021 y octubre de 2023, Raquel Sánchez impulsó 1.048 licitaciones con un periodo medio de ejecución de 33 meses.
Por su parte, Óscar Puente ha promovido 831 obras desde noviembre de 2023, reduciendo el plazo medio de ejecución a 28 meses.

Esta aceleración en los tiempos de ejecución podría interpretarse como una mejora en la eficiencia administrativa, aunque los expertos consultados señalan que la reducción de cinco meses en el periodo medio debe valorarse en el contexto de la menor inversión global y del número de proyectos en marcha.
Uno de los aspectos más llamativos del cambio de gestión es la reorientación geográfica de las inversiones ferroviarias. Bajo el mandato de Sánchez, la Comunidad de Madrid encabezaba el ranking con 1.334 millones de euros, seguida de Cataluña con 1.359 millones y Andalucía con 774 millones.
Con la llegada de Puente, el mapa de inversiones experimenta una transformación radical. Andalucía pasa a liderar con 1.200 millones de euros, seguida de Castilla y León con 597 millones y la Comunidad Valenciana con 590 millones.
Este giro supone un claro retroceso para Madrid y Cataluña, las dos principales áreas metropolitanas del país, que concentran gran parte del tráfico ferroviario tanto de cercanías como de media y larga distancia.
Adif se olvida de Castilla-La Mancha
Si hay una comunidad que ejemplifica la falta de prioridad en las inversiones ferroviarias, esa es Castilla–La Mancha. Con apenas 145 millones de euros durante el mandato de Raquel Sánchez, la región castellanomanchega ya ocupaba una posición marginal en el reparto de recursos.
Sin embargo, con Óscar Puente la situación ha empeorado: la inversión se ha desplomado hasta los 82 millones de euros, lo que supone una reducción de más del 43%.

Esta escasa dotación resulta especialmente preocupante en el contexto de proyectos estratégicos como la nueva vía entre Toledo y Talavera de la Reina, infraestructura crucial para conectar el AVE con Extremadura.
El corredor Toledo–Talavera–Extremadura lleva años siendo una promesa incumplida que dejaría aislada a toda una región del mapa de la alta velocidad española.
El cambio en las prioridades territoriales plantea interrogantes sobre los criterios técnicos y políticos que guían la asignación de recursos. Mientras algunas comunidades duplican o triplican su inversión, otras ven reducida drásticamente su dotación, lo que podría generar desequilibrios en el desarrollo de la red ferroviaria nacional.
La reducción de 4.000 millones de euros en inversión ferroviaria abre un debate sobre las prioridades del Gobierno en materia de infraestructuras.
En un contexto marcado por la necesidad de fomentar el transporte público sostenible y de mantener competitiva la red ferroviaria española, la caída del 37% en la inversión contrasta con los compromisos adquiridos en materia de movilidad y descarbonización.
Desde el Ministerio de Transportes no se han facilitado hasta el momento explicaciones detalladas sobre las causas de esta reducción, ni sobre los criterios que han guiado la redistribución territorial de las inversiones.
