443 viviendas bloqueadas por la justicia: La verdad tras las Cocheras de Cuatro Caminos en ‘A Golpe de Ladrillo’
Un proyecto iniciado en 2014 permanece paralizado tras una década de trabas administrativas y judiciales que han dejado en el limbo a cientos de familias
Montaje realizado por Economía Digital
Doce años de espera, un agujero de cuatro hectáreas en pleno centro de Madrid y 443 familias atrapadas en un laberinto burocrático sin salida aparente. Esta es la radiografía del proyecto de las Cocheras de Cuatro Caminos, un caso que ejemplifica hasta qué punto la inseguridad jurídica y la parálisis administrativa están estrangulando el desarrollo urbanístico en España.
Juan José Perucho, vicepresidente y director general de Grupo Ibosa y presidente de la Asociación de Gestoras de Viviendas (AGV), ha desgranado en el podcast de Economía Digital ‘A Golpe de Ladrillo’, presentado por Alfonso Abad, los entresijos de una pesadilla que comenzó con una subasta pública a Metro de Madrid en 2014 y que, tras más de una década, solo ha generado frustración y pérdidas personales.
«Estamos hablando de un drama social que afecta a 443 familias. Compramos el suelo en una subasta pública a Metro de Madrid en 2014, y tras más de una década, lo único que tenemos es un agujero de 4 hectáreas en pleno centro de la capital«, lamenta Perucho, quien no oculta la indignación acumulada tras años de lucha contra molinos de viento administrativos.
Detrás de las cifras y los tecnicismos jurídicos hay historias personales truncadas. «Para muchas de estas familias, este proyecto era el plan de su vida. Han pasado doce años; algunos socios han fallecido, otros se han divorciado o sus hijos ya han crecido y se han ido de casa. El urbanismo en España está robando tiempo de vida a la gente«, denuncia el presidente de Grupo Ibosa con un tono que mezcla rabia contenida y resignación.

Este testimonio pone nombre y apellidos a un problema estructural que trasciende lo puramente económico para convertirse en una cuestión de derechos fundamentales: el acceso a la vivienda como proyecto vital.
Uno de los momentos más críticos de la entrevista llega cuando Perucho analiza la gestión del equipo de Ahora Madrid durante la legislatura de Manuela Carmena. «Cuando llegó el equipo de Carmena en 2015, se instaló un mantra peligroso: decían que no hacía falta más vivienda en Madrid. Esa decisión ideológica de paralizar los grandes desarrollos es, en gran medida, la responsable de la escalada de precios que sufrimos hoy», afirma con contundencia.
La acusación es grave: vincular directamente las políticas restrictivas de aquellos años con la actual crisis de acceso a la vivienda. Según Perucho, el argumento patrimonial utilizado para frenar el proyecto fue más una excusa que una realidad.
«Se inventaron un valor histórico de las cocheras que no existía. Argumentaban que eran obra de Antonio Palacios, cuando los informes técnicos demostraban que él apenas firmó el cerramiento. Se usó el patrimonio como una herramienta política para frenar el progreso«, critica.
Si hay un momento que resume la absurdidad del sistema es la explicación que ofrece Perucho sobre la actuación del Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

«El Tribunal ha anulado el planeamiento por defectos de forma insignificantes. Es kafkiano: de 958 parámetros analizados, el tribunal da por buenos 957, pero por uno solo que consideran mal explicado, anulan el proyecto entero y nos mandan a la casilla de salida«, relata con evidente estupor.
La metáfora que emplea no puede ser más gráfica: «El urbanismo en este país parece una partida de parchís donde, cuando estás a punto de entrar en la meta, alguien decide que tienes que volver al inicio porque no le gusta el color del dado. No hay seguridad jurídica para invertir ni para construir».
Las críticas se extienden también al Gobierno central. Perucho denuncia la falta de interlocución del Ministerio de Vivienda con quienes realmente conocen el terreno.
«Es incomprensible que el Ministerio de Vivienda no reciba a las gestoras de cooperativas. Somos los mayores productores de vivienda protegida en España, conocemos el problema a pie de calle, pero parece que prefieren legislar desde el despacho sin escuchar a quienes ponemos los ladrillos», censura.
Su propuesta es clara: «Necesitamos una Ley de Suelo que blinde los planes urbanísticos frente a errores formales. No puede ser que un plan que tarda 10 años en aprobarse sea anulado por una nimiedad administrativa. Eso no ocurre en ningún otro sector de la economía».

Cocheras de Cuatro Caminos: resistencia hasta el infinito
A pesar del panorama desolador, Perucho no arroja la toalla. «A las familias les digo que vamos a seguir hasta el infinito y más allá. No vamos a tirar la toalla porque tenemos razón y el suelo es propiedad de los cooperativistas. Pero siendo realistas, entre el nuevo planeamiento y la construcción, nos quedan otros 6 o 7 años de espera«, reconoce con un realismo que hiela la sangre.
Su conclusión es demoledora: «El modelo de cooperativa es la única vía para que la clase media acceda a viviendas de alta calidad a precio de coste, pero el sistema está diseñado para desesperar al más paciente. Es una lucha de David contra Goliat donde Goliat es la burocracia«.
Las Cocheras de Cuatro Caminos se han convertido en el símbolo de todo lo que falla en el urbanismo español: ideologización de la planificación, inseguridad jurídica, lentitud administrativa y, sobre todo, un drama humano que se mide en años robados a familias que solo aspiraban a tener una vivienda digna.