«Aquí una licencia no tarda dos años, tarda dos meses»: El crecimiento de Polonia en ‘A Golpe de Ladrillo’
Adolfo Alustiza, director de Syrena Invest, desvela en el podcast cuáles son las razones por las que Polonia empieza a atraer capital internacional
Montaje realizado por Economía Digital.
Mientras España debate si limitar los alquileres vacacionales o gravar las viviendas vacías, Polonia se ha convertido en el nuevo imán del capital inmobiliario europeo. Adolfo Alustiza, CEO de Syrena Invest —firma con casi dos décadas de actividad en el país— lo tiene claro: «Lo que más sorprende al inversor español cuando llega aquí es la transparencia normativa. No hay interpretaciones creativas de la ley por parte de un funcionario. Las reglas del juego son las mismas para el ayuntamiento que para el promotor«.
La afirmación resume el gran diferencial competitivo polaco: la previsibilidad. En su intervención en el podcast inmobiliario de Economía Digital ‘A Golpe de Ladrillo’, Alustiza desgrana las razones de esta migración de capital con la precisión de quien conoce ambos mercados desde dentro.
«En España hemos normalizado que una licencia tarde 18 o 24 meses; en Polonia, si un proceso se alarga más de 60 días sin una justificación técnica, el funcionario tiene un problema. Eso permite calcular el retorno de la inversión con una precisión que en España es hoy imposible», sentencia.
Pero no es solo cuestión de burocracia. El mercado polaco tiene algo que España perdió hace tiempo: una demanda sólida, creciente y con capacidad adquisitiva en expansión. «El polaco tiene una cultura de propiedad incluso más arraigada que la española. Para ellos, la vivienda no es solo un activo, es el símbolo máximo de su ascensor social tras décadas de arquitectura soviética», explica Alustiza.

Esta sed de propiedad se combina con un fenómeno socioeconómico único: el crecimiento acelerado de la clase media. «No buscamos solo construir techos; la clase media polaca ahora exige calidades que antes solo se veían en el lujo. Quieren eficiencia energética, aerotermia y diseños de vanguardia porque su poder adquisitivo está creciendo a un ritmo que Europa Occidental ya olvidó«, añade.
El elefante en la habitación es inevitable: la frontera con Ucrania está a menos de 200 kilómetros de Varsovia. Pero Alustiza invierte el argumento del miedo. La percepción del riesgo geopolítico, insiste, es radicalmente distinta cuando se está sobre el terreno.
«La presencia de tropas internacionales y la inversión masiva en defensa dan al inversor institucional una red de seguridad que pesa más que los titulares de prensa sobre el conflicto», argumenta.
El mercado del alquiler es otro de los grandes atractivos. Mientras en España el debate político convierte cualquier inversión en residencial para alquiler en un campo de minas reputacional, Polonia ha profesionalizado el sector sin traumas.
«Estamos viendo una transición rápida hacia la profesionalización. Antes el alquiler era cosa de particulares; hoy, los fondos alemanes y escandinavos están comprando edificios enteros sobre plano porque las rentabilidades aquí todavía baten por mucho a Berlín o París«, detalla Alustiza.

Las rentabilidades (yields) rondan el 6-7% en activos prime en Varsovia, frente al 3-4% de Madrid o Barcelona. Pero el factor decisivo no es solo el spread, sino la seguridad jurídica.
«La ley de arrendamientos polaca es equilibrada. Protege al inquilino en sus derechos básicos, pero no deja desprotegido al propietario ante un impago. Esa seguridad jurídica es la que permite que el mercado del alquiler sea sano y no un foco de conflicto social», subraya.
Polonia ataja el problema de raíz
El modelo polaco incluye una política pública que en España causaría urticaria ideológica: subsidios directos al comprador. «El gobierno polaco entiende que si hay poca oferta, lo que hay que hacer es facilitar que la gente compre, no castigar al que construye».
«El subsidio al tipo de interés ha sido una inyección de adrenalina para el mercado, permitiendo a jóvenes que estaban fuera del sistema acceder a su primera vivienda», explica Alustiza sobre el conocido como «Plan del 2%».
Syrena Invest, con su experiencia de casi dos décadas, se ha especializado en proyectos de tamaño medio en zonas de Varsovia con alta conectividad de metro, el «punto dulce» donde confluyen demanda local, inversores institucionales y márgenes saludables.
Mientras España sigue debatiendo qué modelo quiere para su mercado inmobiliario, Polonia ya lo tiene claro: reglas claras, mercado dinámico y Estado facilitador. El capital, como siempre, vota con los pies. Y muchos de esos pies llevan acento español.
