Golpe al bolsillo: la bombona de butano sube hasta los 16,35 euros desde este martes
El precio sube un 4,9%, afectando a millones de hogares que aún dependen del GLP envasado como alternativa al gas natural
Precio bombona butano
El precio de la bombona de butano vuelve a aumentar y afectará de manera directa al gasto energético de miles de hogares en España. A partir de este martes, el precio máximo de venta al público de la bombona tradicional se sitúa en 16,35 euros, lo que supone un incremento del 4,9% respecto a la última revisión.
La subida se ha establecido a través de una resolución publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) y forma parte del sistema de actualización periódica que regula el precio de este tipo de combustible. El nuevo coste entrará en vigor tras la revisión bimestral que realiza la administración para ajustar el precio a la evolución de los mercados energéticos.
Este aumento supone un nuevo golpe para el bolsillo de muchos consumidores, especialmente en aquellas zonas donde el butano sigue siendo una fuente de energía habitual para cocinar, calentar agua o utilizar estufas durante el invierno, lo que supone aproximadamente un 27,7% de los hogares españoles, según datos de CNMC.
La subida se debe al encarecimiento del transporte y las materias primas
El incremento del precio está relacionado principalmente con la evolución de varios factores que influyen directamente en el coste final del producto. Entre ellos destaca el aumento del precio del transporte marítimo, conocido como fletes, que ha registrado un crecimiento significativo en los últimos meses. Según los datos utilizados para calcular esta revisión, los costes de transporte se han incrementado más de un 16%, lo que ha tenido un impacto directo en el precio final del butano.
A este factor se suma también el encarecimiento de las materias primas utilizadas para producir este combustible, que han registrado una subida cercana al 3%. El butano y el propano, principales componentes del gas licuado del petróleo, cotizan en mercados internacionales y su precio depende de la evolución del sector energético global.
Otro elemento que influye en el cálculo es el tipo de cambio entre el euro y el dólar. En esta revisión se ha tenido en cuenta una ligera apreciación del euro frente a la divisa estadounidense, lo que ha contribuido a moderar parcialmente el impacto del aumento de los costes energéticos. Todos estos factores se combinan en la fórmula que utiliza la administración para fijar el precio máximo de la bombona, un sistema diseñado para reflejar la evolución del mercado energético sin que las variaciones se trasladen de forma brusca al consumidor.
A diferencia de otros combustibles, el precio de la bombona de butano no se fija libremente en el mercado. En España, el coste máximo de venta al público está regulado por la administración, que establece su valor mediante revisiones periódicas. Estas actualizaciones se realizan cada dos meses y se publican oficialmente mediante una resolución de la Dirección General de Política Energética y Minas. El precio de la bombona no puede subir ni bajar más de un 5% en cada revisión, por lo que cualquier diferencia que supere ese margen se acumula para futuras actualizaciones.

Un combustible aún presente en muchos hogares
El gas licuado del petróleo envasado (GLP), conocido popularmente como bombona de butano, sigue siendo una fuente de energía habitual en muchos hogares españoles. Este combustible se utiliza principalmente en viviendas que no están conectadas a la red de gas natural, algo frecuente en determinadas zonas rurales o en pequeños núcleos urbanos.
La bombona tradicional contiene una mezcla de hidrocarburos en estado líquido, formada principalmente por butano y propano, que se almacena en envases a presión. Este sistema permite transportar y almacenar el combustible de forma segura para su uso doméstico.
Entre sus usos más habituales se encuentran la cocina, la producción de agua caliente o la calefacción mediante estufas, especialmente en viviendas donde no existe otra alternativa energética. A pesar de ello, el consumo de este combustible lleva varios años en descenso. El avance de otras fuentes de energía y la expansión de las redes de gas natural han reducido progresivamente su uso en el ámbito doméstico.
El consumo de bombonas sigue cayendo en España
Las estadísticas más recientes reflejan que el uso de la bombona de butano continúa disminuyendo. Durante el último año se consumieron alrededor de 57 millones de bombonas de distintas capacidades en todo el país. Aunque se trata de una cifra significativa, el volumen total ha experimentado una caída progresiva en los últimos años. Desde 2021, el consumo de este tipo de combustible ha disminuido más de un 12%, una tendencia que se mantiene en la actualidad.
Este descenso está relacionado con varios factores. Por un lado, la extensión de la red de gas natural ha permitido que muchos hogares cambien su sistema energético por otras opciones más estables. Por otro, el aumento de las instalaciones eléctricas y de energías renovables también está influyendo en el cambio de hábitos energéticos. Cada vez más viviendas optan por sistemas eléctricos o soluciones basadas en energías limpias para cubrir sus necesidades domésticas.
Aun así, el butano continúa siendo una opción importante para una parte de la población y por ello, cualquier variación en su precio sigue teniendo un impacto directo en el gasto de muchos hogares. La nueva subida hasta los 16,35 euros muestra cómo los cambios en los mercados energéticos internacionales pueden trasladarse al consumo doméstico y, aunque el sistema de regulación limita las fluctuaciones, las revisiones periódicas del precio siguen reflejando la evolución del coste de la energía en un contexto global.