Portazo a España: Alemania y Francia cancelan el proyecto del nuevo caza europeo
Las discrepancias entre Francia y Alemania sobre el liderazgo y el diseño del futuro avión de combate ponen en riesgo el avance del programa europeo, mientras España refuerza su industria para afrontar una posible ruptura
Nuevo caza europeo cancelado
Tras meses de espera, Alemania y Francia han llegado a un acuerdo sobre el futuro del FCAS sin comunicárselo oficialmente a España, el tercer socio del proyecto. Un plan que ronda los 100.000 millones de euros y buscaba desarrollar un ecosistema de combate aéreo con un caza de sexta generación. Tal y como avanzaba Reuters, el canciller alemán Friedrich Merz y el presidente francés Emmanuel Macron han acordado cancelar el programa, tras meses estancado por fuertes tensiones entre socios.
En concreto, todo apunta que se deseche la fabricación de este avión de combate, aunque se seguirá adelante con el resto del proyecto que cuenta con el desarrollo de una nube de combate, sensores y enjambres de drones. Según Reuters, esta decisión no afecta al contrato de la parte española. Ahora mismo, estarían centrados en otros factores como los sistemas, sensores y el software que produce Indra.
Las primeras pruebas debían realizarse entre 2028 y 2029, pero el calendario era cuanto menos complicado de cumplirse. La renuncia del Gobierno para comprar los F35 estadounidenses, pone en duda la capacidad del Ejército del Aire. Con el acuerdo se pretendía llegar a cazas de nueva generación, más allá de los actuales.
Francia y Alemania deciden el futuro del FCAS
A pesar de que Francia, Alemania y España participan a partes iguales en el programa FCAS a través de Dassault, Airbus e Indra, las negociaciones sobre el futuro del proyecto están siendo lideradas principalmente por París y Berlín. España, con menor peso industrial, permanece al margen de las conversaciones decisivas, aunque mantiene una posición más cercana a la de Alemania.
El origen del conflicto radica en las exigencias de Dassault, que reclama un papel más relevante en el desarrollo del avión por ser la única empresa del consorcio con experiencia acreditada en la fabricación de cazas de combate. A ello se suman las diferencias entre los socios respecto a las capacidades que debe tener la aeronave para responder a sus distintas necesidades militares.
La opción de desarrollar dos aviones gana fuerza
Ante la falta de consenso, ha cobrado fuerza la posibilidad de que Francia continúe por su cuenta con el desarrollo de un caza, mientras que Alemania y España trabajen conjuntamente en otro modelo. En este escenario, podría incorporarse algún nuevo socio industrial, como la compañía sueca Saab, que ya ha mostrado públicamente su interés en participar.
El FCAS acaba de completar la fase 1B de desarrollo y debía avanzar hacia la fase 2. Sin embargo, los desacuerdos sobre el avión han vuelto a poner en riesgo el programa. No es la primera vez que ocurre, ya que un conflicto similar retrasó anteriormente el paso de la fase 1A a la 1B.
España protege su industria ante la incertidumbre
Consciente del riesgo de paralización, España aprobó hace meses un contrato de 500 millones de euros para garantizar la continuidad de la actividad industrial vinculada al programa. La medida busca preservar capacidades tecnológicas y empleo mientras se aclara el futuro del proyecto. Además, el Ministerio de Defensa ha impulsado nuevas inversiones para minimizar el impacto de un posible bloqueo y mantener abiertas todas las opciones de colaboración futura.