Amazon, Merlin y Blackstone liderarán los centros de datos en España para 2030 con 750 mw
Merlin Properties aspira a alcanzar 730 MW con sus tres primeras fases, mientras competidores como AWS, Blackstone, ACS, Iberdrola e Iron Mountain también aceleran sus planes
Montaje realizado por Economía Digital.
España se perfila como el gran campo de batalla europeo de los centros de datos. Amazon, Merlin Properties y Blackstone, a través de su filial QTS, liderarán la capacidad instalada en el país para 2030, con planes que en conjunto superan los 750 MW.
Pero no están solos: ACS, Iberdrola e Iron Mountain también han tomado posiciones en el mercado ibérico, donde la demanda de infraestructura digital se multiplicará por siete en apenas cinco años, pasando a más de 1.100 MW en 2030.
El motor de ese crecimiento es la inteligencia artificial. Según McKinsey, la demanda global de capacidad de procesamiento crecerá 3,5 veces entre 2025 y 2030, de 82 a 219 gigavatios, y el 70% de esa demanda futura provendrá de cargas de trabajo de IA avanzada.
La consultora cifra en 6.100 millones de euros el coste total de escalar la infraestructura necesaria. Y la Península Ibérica, con energía renovable abundante y barata, suelo disponible y una densa red de cables submarinos que la convierten en puerta de entrada digital entre Europa, América y África, ha emergido como uno de los destinos más atractivos del continente para acometer esa inversión.
El mapa competitivo español tiene ya perfiles bien definidos. Amazon Web Services alcanzará en Zaragoza el mayor volumen de megavatios autodesarrollado del país, con 369 MW de capacidad prevista para 2030.
QTS, la plataforma de centros de datos controlada por Blackstone, despliega otros 162 MW también en Zaragoza.
Iberdrola, que combina su músculo energético con el negocio de infraestructura digital, desarrolla 144 MW en Madrid bajo un modelo de AI/Hyperscale.
ACS, el grupo constructor de Florentino Pérez, tiene en marcha proyectos por 130 MW repartidos entre Madrid y Zaragoza.
Iron Mountain, el especialista estadounidense en gestión de datos, suma 79 MW en la capital.
Y Merlin Properties, con su modelo de socimi reconvertida en operador de centros de datos, es quien presenta la hoja de ruta más ambiciosa de todas.
El gigante de Aragón: Amazon apuesta 33.700 millones
Amazon Web Services ha convertido Aragón en su base logística digital para toda Europa. En marzo de 2026, AWS anunció una ampliación de su inversión en España hasta los 33.700 millones de euros —sumando 18.000 millones adicionales a lo comprometido en 2024—, en lo que ya se considera la mayor inversión privada de la historia de Aragón.

Su despliegue es tan agresivo que prevé presencia en las tres provincias aragonesas, con nodos en Huesca, Zaragoza —en Villanueva de Gállego y El Burgo de Ebro— y Teruel.
Pero AWS no solo construye centros de datos: está levantando en la región un centro de ensamblaje y reparación de servidores para dar servicio a toda su infraestructura europea, lo que ancla a Aragón como hub tecnológico continental.
La apuesta de Merlin: de 64 MW a 730 MW en diez años
Merlin es el actor más ambicioso del mercado español en este segmento. Su Fase I, completada en plazo y presupuesto, supone 64 MW de capacidad en Madrid, Bilbao y Barcelona, con una inversión de 614 millones de euros y una rentabilidad bruta sobre el coste del 15,8%. La renta bruta estabilizada alcanzará los 97 millones de euros en 2027.
La Fase II, ya financiada, añadirá 254 MW adicionales con una inversión de 2.756 millones de euros y una rentabilidad del 14,4%, alcanzando su estabilización en 2030 con una renta bruta prevista de 397 millones.
La Fase III —bautizada como ‘From Mega to Giga’— es la gran novedad: 412 MW distribuidos en tres campus, con la ampliación de Bilbao en 162 MW, la extensión de Lisboa en 100 MW y un campus enteramente nuevo en Zaragoza de 150 MW.

El coste total será de 4.470 millones de euros, generará una renta bruta estabilizada de 656 millones y ofrecerá una rentabilidad bruta del 14,7%, con estabilización completa prevista para 2032.
Si la Fase III ya supone un salto cuantitativo notable, el horizonte más ambicioso de Merlin se llama Navalmoral de la Mata. El proyecto, clasificado como Fase IV, prevé hasta 1,4 gigavatios de capacidad IT en entre 8 y 10 edificios de 100 a 200 MW cada uno. La inversión total podría alcanzar los 15.000 millones de euros.
Merlin ha acuñado el concepto de ‘Diagonal Digital Ibérica’ para describir el corredor que conecta sus activos entre Bilbao, Zaragoza, Barcelona, Madrid, Extremadura y Lisboa, todos ellos próximos a puntos de aterrizaje de cables submarinos como Marea, Grace Hooper, Equiano o Ella Link.
El Proyecto Rhodes de Blackstone
QTS, la plataforma de centros de datos controlada por Blackstone, desarrolla en Calatorao (Zaragoza), junto a la autovía A-2, uno de los campus de centros de datos más grandes de Europa por escala.
El llamado Proyecto Rhodes ocupa 224 hectáreas e implica una inversión actualizada de 11.800 millones de euros.

La magnitud de su infraestructura eléctrica es reveladora: el proyecto incluye una subestación propia —la Subestación Rhodes— con capacidad para 650 MW de potencia, lo que sugiere que los 162 MW iniciales previstos para 2030 son apenas el punto de partida de una apuesta que podría multiplicarse en los años siguientes.
Iberdrola: no solo el enchufe, también el dueño
Iberdrola ha decidido que no le basta con suministrar la electricidad que consumen los centros de datos: quiere ser también propietaria de la infraestructura.
Para ello ha creado junto a la firma especializada Echelon la sociedad Echelon Iberdrola Digital Infra —con un 80% para Echelon y un 20% para la eléctrica vasca— con un plan de inversión superior a 2.000 millones de euros en España.

Su proyecto estrella es el complejo Madrid Sur, ubicado en el cinturón industrial de la capital, con 144 MW de capacidad de procesamiento sobre una superficie de 160.000 metros cuadrados.
Lo que hace singular su propuesta en un mercado donde conseguir potencia de red es el mayor cuello de botella es que ya tienen asegurada una conexión eléctrica de 230 MW, y suministrarán energía 100% renovable las 24 horas del día mediante plantas solares propias dedicadas en exclusiva al complejo.
ACS: de constructor a operador
El grupo ACS ha dado un giro estratégico a través de su filial de concesiones Iridium, pasando de construir centros de datos para terceros —donde sus filiales Turner y Hochtief son líderes mundiales— a explotar sus propios activos.
Su primer gran proyecto propio en España se sitúa en el Corredor del Henares, en Alcalá de Henares: un campus de 6,7 hectáreas con 50 MW de suministro de energía garantizado, posicionado estratégicamente sobre el eje Madrid-Barcelona, el principal canal de fibra óptica de la Península.
ACS ya factura más de 4.500 millones de euros en el segmento de infraestructuras digitales a nivel global y busca replicar en España el modelo que le ha dado éxito en Estados Unidos (25.000 millones de euros en una joint venture con BlackRock) y Australia, actuando simultáneamente como inversor y gestor de la infraestructura.

Iron Mountain: del archivo físico a la hiperescala
La transformación de Iron Mountain es uno de los casos más llamativos del sector. La compañía estadounidense, históricamente conocida por la custodia de documentos físicos, se ha convertido en uno de los operadores de colocation más activos de Madrid.
En marzo de 2025 inauguró formalmente su primer gran centro en San Fernando de Henares, MAD-1, con una inversión de 1.100 millones de euros y un campus diseñado para alcanzar los 79 MW distribuidos en ocho edificios.

Este centro de datos ha sido elegido por el Gobierno de España, en coalición con Telefónica, ACS y Nvidia, para la candidatura a la gigafactoria de la IA de la Unión Europea, tal y como avanzó este periódico.
Actualmente desarrolla las fases MAD-2 y MAD-3, que añadirán 20 MW adicionales entre finales de 2026 y 2027, enfocándose casi en exclusiva en clientes de hiperescala —grandes plataformas de nube e IA— que necesitan crecer rápido y de forma modular.
Una carrera que acaba de empezar
España ha pasado en menos de tres años de ser un mercado periférico en el mapa europeo de los centros de datos a convertirse en uno de sus epicentros.
La suma de los planes anunciados por Amazon, Blackstone, Merlin, Iberdrola, ACS e Iron Mountain supera ya los 1.200 MW para 2030, con inversiones agregadas que rondan los 60.000 millones de euros si se incluye el pipeline completo de Merlin hasta Navalmoral de la Mata.
Detrás de esa cifra hay una lógica irrefutable: Iberia tiene lo que el resto de Europa ya no puede ofrecer —energía renovable barata, suelo disponible y conectividad submarina con tres continentes— en el preciso momento en que la inteligencia artificial dispara la demanda de IA hasta niveles que hace apenas cinco años habrían parecido ciencia ficción.
La pregunta ya no es si España será un hub digital europeo. La pregunta es quién controlará ese hub cuando la década termine.