La CNMC tumba a Telefónica por negar a seis operadores el uso de sus postes
Los afectados fueron seis operadores alternativos
(I-D) El consejero delegado de Telefónica, Emilio Gayo; el presidente ejecutivo de Telefónica, Marc Murtra; y el director de Finanzas y Desarrollo Corporativo de Telefónica, Juan Azcue; durante la presentación de los resultados correspondientes al ejercio
En una sentencia fechada el 12 de febrero de 2026 y que ha trascendido esta semana, la Audiencia Nacional avala íntegramente la resolución sancionadora de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) contra Telefónica según avanzó El Confidencial.
El fallo judicial subraya que resulta ‘ineludible mantener algún tipo de relación de acceso con Telefónica para la provisión de servicios de comunicaciones electrónicas en España’, dado el carácter dominante de la operadora dirigida por José María Álvarez-Pallete en la práctica totalidad de los mercados mayoristas de banda ancha.
El caso tiene su origen en una investigación de la CNMC que detectó que, entre septiembre de 2019 y septiembre de 2020, Telefónica rechazó o demoró sin justificación suficiente 41 solicitudes de acceso compartido a su red de infraestructuras pasivas.
Los afectados fueron seis operadores alternativos: Aire Networks, Carcon, CenturyLink, Colt, Idecnet e Iguana, todos ellos con clientes empresariales que necesitaban desplegar fibra óptica apoyándose en la red de obra civil de Telefónica.
La oferta MARC, en el centro del conflicto
El mecanismo regulado que permite a cualquier operador acceder a la infraestructura física de Telefónica se llama MARC (Marco de Acceso a Registros y Conductos).
A través de este sistema, los competidores pueden alquilar por metros los conductos subterráneos y los postes del exmonopolio para tender su propia fibra, pagando una tarifa regulada. Es, en la práctica, la llave que permite a los pequeños operadores competir sin tener que construir desde cero una infraestructura que Telefónica heredó de su época como monopolio público.

Lo que comprobó la CNMC, y ahora ratifica la Audiencia Nacional, es que durante ese periodo Telefónica comenzó a denegar solicitudes perfectamente válidas alegando razones tecnológicas o de arquitectura de red, argumentos que la normativa sectorial prohíbe expresamente como motivo de rechazo.
Lo más llamativo, según los jueces, es que las peticiones bloqueadas procedían de operadores con los que Telefónica ya mantenía acuerdos de acceso vigentes, y que habían recibido autorización sin problemas en años anteriores para solicitudes del mismo tipo.
La sentencia concluye que esa pauta de rechazos sistemáticos ‘respondió a una conducta discriminatoria incompatible con las obligaciones regulatorias’ de Telefónica como operador con poder significativo de mercado, y que afectó a un insumo ‘crítico’ para el despliegue de redes de nueva generación.
El peso de ser heredera del monopolio
Telefónica ocupa una posición única en el sector español de las telecomunicaciones: es propietaria de la red de obra civil más extensa del país, compuesta por miles de kilómetros de conductos subterráneos, arquetas y postes.
Esta infraestructura, construida durante décadas con cargo al erario público cuando la compañía era Telefónica Nacional de España, le convierte en el proveedor ineludible para cualquier operador que quiera desplegar redes de fibra sin excavar calles ni levantar nuevos postes.
La regulación europea le impone la obligación de facilitar ese acceso en condiciones no discriminatorias y a precios regulados, precisamente para evitar que su posición heredada del monopolio le proporcione una ventaja imposible de replicar por los competidores.
En mayo de 2025, Telefónica completó además la migración total de su red de cobre a fibra óptica, un hito que culminó con una década de anticipación respecto al plazo que fijaba Bruselas, y que refuerza aún más su liderazgo tecnológico. Según los datos de la CNMC correspondientes a 2024, Movistar mantiene una cuota de mercado de en torno al 42% en banda ancha fija, lo que la consolida como el operador dominante a distancia de sus competidores.