Cuatrecasas sustituye a Coello como presidente de Barcelona Global

El 'lobby' empresarial de Barcelona creado por Maria Reig designa al prestigioso abogado pese a estar imputado por defraudar cuatro millones de euros en impuestos

La junta directiva de Barcelona Global ha decidido por unanimidad nombrar a Emilio Cuatrecasas presidente del lobby empresarial de la capital catalana. El abogado, que está imputado por defraudar presuntamente cuatro millones de euros en impuestos, sustituye en el cargo al presidente de Applus , Joaquim Coello.

El ex presidente del consejo social de la UB no ha cumplido un año al frente de la asociación creada por la empresaria Maria Reig. En un comunicado, la asociación explica que Coello decidió avanzar su marcha “una vez cumplido el objetivo de dotar de viabilidad económica la asociación y firmar un importante acuerdo con el Ayuntamiento de Barcelona”. El alcalde Trias firmó en marzo la creación de Barcelona como marca, la primera iniciativa del lobby.

Cúpula

El presidente de Applus se quedará en la comisión ejecutiva de Barcelona Global. La cúpula de la entidad también está integrada por Cuatrecasas y Reig y se completa con el presidente de GBS Finanzas Catalunya, Gonzalo Rodés, y el consejero delegado de Isdin, Marian Puig.

De hecho, el empresario filosocialista es el único que aguanta en la renovación de la directiva de la entidad. Abandonan la primera fila el presidente del consejo general de Fira de Barcelona y de Freixenet, Josep Lluís Bonet; el de la sociedad de estudios económicos, Ramon Adell; el del Consejo Superior de Arquitectos de España, Jordi Ludevid; y el delegado del Parc de Recerca de la UPC, Francesc Solé Parellada.

Objetivos

Cuatrecasas ha afirmado que su presidencia se centrará en proteger, gestionar y promover la marca Barcelona; la creación de una plataforma empresarial para posicionar a la Ciudad Condal como hub alimentario; impulsar la rehabilitación energética y sostenible del centro de la capital catalana; desarrollar la marca Barcelona Mèdica; y desarrollar mecanismos para atraer a headquartes a la ciudad.