Fainé ata el control de Naturgy y apuntala la hoja de ruta de Reynés

El presidente de La Caixa ha estrechado lazos con el de GIP en los últimos meses para que culminase en una declaración a favor de su alianza como la de esta semana

Isidre Fainé en el congreso CEDE, al que llevó a Adebayo Ogunlesi, presidente de GIP, accionista de Naturgy. Foto: CEDE

Isidre Fainé en el congreso CEDE, al que llevó a Adebayo Ogunlesi, presidente de GIP, accionista de Naturgy. Foto: CEDE

Los temores de golpe de estado de los fondos en Naturgy se desvanecen. La muestra pública de apoyo de Adebayo Ogunlesi, presidente de GIP, a Francisco Reynés este jueves en Córdoba fue un mensaje muy claro tanto a IFM como al resto de accionistas, a favor de la estabilidad en la energética, y de rebote daba tranquilidad a Isidre Fainé al afianzar el control de La Caixa.

La habilidad del presidente del grupo catalán y de su holding, Criteria, para hacer negocios a la antigua usanza, con las relaciones personales y un apretón de manos, salió de nuevo a relucir. La misma que cocinó la compra de Bankia por parte de Caixabank con Nadia Calviño.

El Fainé de siempre, al que no le gustó el modus operandi de IFM, que fue a por una porción del pastel de Naturgy mediante una opa y sin un diálogo con sus principales accionistas, abortó las supuestas intenciones de los australianos a su manera, estrechando lazos con Ongulesi.

El aterrizaje del presidente de GIP, fondo que controla algo más del 20% de Naturgy, en el congreso de la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos (Cede) en Córdoba fue toda una jugada de Fainé. Pese a algunas discrepancias en el pasado, les une una buena relación, y el presidente de La Caixa y de la Cede sabe cuidar a sus amigos, y viceversa.

Adebayo Ogunlesi, presidente de GIP

Fuentes cercanas al directivo de Manresa aseguran que, si bien los accionistas de referencia de Naturgy tienen contactos habitualmente, estos se habían intensificado en los últimos meses, desde la aparición en escena de IFM. Y a pesar de la frialdad de los negocios, y que un fondo no se rige con simpatías, Fainé ha sabido llevar a GIP a su terreno. Y es que la guerra en el consejo tampoco le interesa a nadie.

La invitación al congreso Cede no era inocente, ni Ongulesi podía en ningún momento pensar tal cosa. Sabía que si asistía, se iba a interpretar como una muestra de apoyo a Fainé y Reynés. Y allí estaba; podría haberse excusado con motivos de agenda, pero allí estaba. Y no solo fue la presencia, también sus palabras, lo que despejó los rumores de acuerdo entre GIP, CVC e IFM para arrinconar a Criteria y cambiar el rumbo de Naturgy.

Fainé ha usado su manera de hacer negocios, a la antigua usanza, en oposición a IFM, para parar al fondo australiano

El presidente de GIP aseguró estar encantado con sus inversiones en España, entre las cuales la de Naturgy es la más importante, y alabó a Reynés, a quien definió como un directivo “world class” mundial. Habló también de La Caixa, con quien el fondo tiene “sólidos acuerdos en España”, y calificó su alianza en la empresa energética como “estratégica”.

IFM, en fuera de juego y sin pedir estar en el consejo

Estas declaraciones llegan después de que IFM haya comprado el 10,8% en una opa por más del 22% que ni siquiera llegó al umbral mínimo del 17%, si bien el fondo de capital riesgo australiano se había cubierto ante ello en la letra pequeña de la oferta, de modo que pese a no llegar a esa cifra, pudo ejecutar la operación.

La Caixa es, a través de Criteria, el primer accionista con el 26,7%, mientras que Rioja (CVC y Corporación Financiera Alba) tienen el 20,7%, y GIP, el 20,6%. Así, un acuerdo de los tres grandes fondos sumaría el 52,1%, por lo que tendrían mayoría en la junta de accionistas, si bien no en el consejo de administración.

Por ello, se ha especulado con que podrían actuar conjuntamente para cambiar el rumbo de la compañía o su política de dividendos, aunque la hoja de ruta la marcó en julio Reynés en la presentación del Plan Estratégico 2021-2025 y que IFM tiene que cumplir unas condiciones del Gobierno que pasan por no hacer desinversiones estratégicas ni dar la espalda a España.

IFM, por su parte, todavía no ha solicitado su silla en el consejo de administración, donde La Caixa, Rioja y GIP tienen dos miembros cada una. Se desconoce si intentará entrar en alguna comisión, como la de nombramientos, para cambiar a los independientes y tratar de sumar afines, pero por ahora, Reynés y Fainé lo tienen bien atado, pues los independientes deben ser al menos la mitad y la mayoría son cercanos a sus postulados.

Los roces de GIP y La Caixa

Fuentes consultadas explican que las declaraciones de Ongulesi, buscadas por Fainé, son una declaración de fidelidad a La Caixa y Naturgy pero el fondo puede cambiar su política en cualquier momento. Business is business y si no obtiene lo que quiere, principalmente beneficio, las alianzas pueden cambiar.

Hay que recordar que en el pasado, GIP y Fainé ya tuvieron discrepancias. El fondo entró en Gas Natural en septiembre de 2016, días antes de que Isidre Fainé sustituyera a Salvador Gavarró en la presidencia. El presidente de La Caixa, que había tenido que abandonar el mismo cargo en Caixabank por mandato del BCE, quería seguir en primer línea del Íbex con la ambición de hacerla crecer con una gran compra.

GIP y La Caixa ya discreparon en Gas Natural cuando el fondo pedía desinversiones, lo que culminó con la llegada de Reynés

Pero los planes de los fondos, de los cuales el más importante en ese momento, con mucha diferencia, era GIP, eran otros. Querían que la compañía redujera estructura y negocios no estratégicos, por lo que le pedían lo contrario: desinversiones. La pugna llevó a Fainé a la difícil decisión de dejar el cargo. Prefería irse –dejándolo todo atado, claro– a ser el presidente de los recortes.

En febrero de 2018, el consejo de Gas Natural nombró a Francisco Reynés, a quien Fainé ya había tenido de director general de Criteria y nombró luego consejero delegado de Abertis, compañía que hizo crecer hasta llevarla a una opa de la que se beneficiaron solo los accionistas, entre ellos muchos fondos de inversión.

Isidro Fainé y Francisco Reynés cuando el primero cedió la presidencia de Gas Natural Fenosa (ahora Naturgy) al segundo. EFE

La elección de Reynés, por tanto, satisfizo a los fondos. Casi en paralelo al aterrizaje del nuevo presidente, que iba a sumar también las funciones de consejero delegado, CVC y los March compraron el 20% de la compañía a Repsol, que abandonaba así la Naturgy. Los fondos tomaban el 40%, pero seguía estando La Caixa.

Desde entonces, los fondos, y el resto de accionistas, están más que cómodos en una compañía que ha reducido estructura pero que ha empezado ya a invertir y pensar en compras, pero sobre todo que ha subido más de un 20% en bolsa, pese a la pandemia, y que ha repartido un buen dividendo.