Ford avisa a la plantilla de que vienen años con poca carga de trabajo

La compañía advierte a la plantilla de que debe aceptar medidas de flexibilidad si quiere optar a nuevos modelos eléctricos a partir de 2025

La planta de Ford en Almussafes (Valencia). EFE/ Biel Aliño

 
La dirección de Ford Almussafes (Valencia) y el comité de empresa avanzan a marchas forzadas en una negociación en la que existe una premisa clara: los trabajadores van a tener que renunciar a parte de sus beneficios laborales si quieren optar a los dos vehículos eléctricos que le garantizarían su futuro. Pero no solo para que aterricen los automóviles, también porque se anticipan tiempos complicados para el centro valenciano. 

Compañía y sindicatos se vieron las caras este miércoles. Sobre la mesa: qué hacer con la subida salarial prevista en el convenio colectivo y la reducción de los días de vacaciones que actualmente disfrutan los trabajadores. 

Con la producción en mínimos de la década y sin aparentes proyectos para los fondos europeos Next Generation EU, el futuro de la compañía en Valencia está rodeada de incertidumbres. La empresa estadounidense solo producirá vehículos eléctricos a partir de 2025. Y el centro español compite con el de Saarlouis (Alemania) para ensamblarlos. Por ello, la cúpula de la empresa en España hace meses que pide “recortes” para presentar un plan de competitividad a los servicios centrales de (Estados Unidos)

Existen dudas sobre la viabilidad a medio plazo de los principales productos del centro. Hoy el Ford Kuga es un producto exitoso, igual que la furgoneta Transit. Sin embargo, el futuro no parece asegurado una vez termine el ciclo del producto actual, aproximadamente en 2025. Más en un momento en el que el fabricante rediseña la estrategia en Europa y no ha confirmado ninguna inversión en la Península Ibérica

La fecha límite para tener definidas las nuevas condiciones es el 27 de enero. Apenas existe una de margen tras la reunión mantenida este lunes a las 15.00 horas. 

Ante las previsiones de producción, Ford quiere dotarse de medidas para poder hacer frente a la atonía en Almussafes. Por ello, quiere incluir una bolsa de horas y un corredor de vacaciones en el nuevo convenio colectivo. 

El fabricante ya dio algunas pistas de sus exigencias. Entre sus premisas iniciales estaba el adiós a la subida salarial prevista en el convenio colectivo. El texto contemplaba un incremento equivalente al IPC real +0,5 puntos con carácter retroactivo a enero de 2021. Con la inflación existente, el aumento rondaría el 7% además de una paga que rondaría los 2.000 euros para un sueldo de 30.000 euros. 

Ford acepta ahora subir los salarios de la mano de la inflación, pero quiere mesura para los próximos años

Cuando se firmó el texto, Ford no esperaba una inflación tan alta, lo que le implicaría una subida de los costes por encima de lo que pretendía. “No es una rebaja de sueldo, pero tal y como están subiendo los precios es como si lo fuera”, explican fuentes sindicales. 

En un comunicado, UGT –el sindicato mayoritario– se reafirmó en su exigencia del incremento salarial tras haber realizado una consulta a la plantilla la pasada semana. Según explicó la organización, la empresa estaría ahora más abierta a realizar el desembolso de lo que parecía a comienzos de mes. 

Más allá de congelar las nóminas, la dirección local también propuso un recorte de hasta cinco días de vacaciones para ganar competitividad frente a los trabajadores de Saarlouis. Ampliar la jornada anual de trabajo fue el punto en el que más incidió la dirección local en el encuentro de este lunes. 

Las conversaciones se retomarán el miércoles. Un sprint final tras meses de advertencias de la dirección y el miedo del sector, que teme que la planta de Ford en Almussafes siga los mismos pasos que la de Nissan en Barcelona

Ford debe adjudicar dos coches eléctricos 

A pesar de que el comité de empresa está por la labor de negociar un acuerdo de flexibilidad en el centro –como la congelación salarial–, asegura que no lo firmará si las rebajas no van de la mano de un plan de futuro para el centro valenciano. Su advertencia: sin nuevos modelos no habrá pacto. Parece complicado que pueda cumplir con su amenaza, pues los plazos de adjudicación de un nuevo modelo serán mucho más lentos. 

Sin embargo, la preocupación de la plantilla no carece de argumentos. Almussafes compite con Saarlouis para obtener dos modelos que garanticen su viabilidad industrial a partir de 2025, cuando la automovilística solamente producirá coches eléctricos en Europa. 

En Alemania, la dirección también pidió recortes salariales para garantizar el futuro del centro. Y el poderoso sindicato IG Metal parece estar por la labor de concederlos. Según Handelsblatt, la planta valenciana parte con ventaja sobre la de Saarlouis. Pero sin un acuerdo para recortar salarios todo puede saltar por los aires. 

Carles Huguet