Garamendi entra en pánico: adelanta elecciones en CEOE para frenar una alternativa

El presidente de CEOE ha activado el calendario electoral de la patronal tras las últimas informaciones sobre la guerra interna en Cepyme

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El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi. Foto: Europa Press.

Antonio Garamendi ha entrado en pánico y ha decidido pisar el acelerador. El presidente de CEOE ha optado por mover ficha y activar el calendario electoral de la patronal después de que las últimas informaciones sobre la guerra interna en Cepyme hayan reabierto un frente que en la cúpula empresarial se daba por amortizado. La maniobra, según fuentes empresariales consultadas, busca cortar de raíz cualquier intento de articular una candidatura alternativa antes de que el malestar interno pueda organizarse.

«La prensa ha empezado a mover lo de Cepyme otra vez y ha pensado que no es momento de tonterías ni de alargar el proceso», explican fuentes conocedoras de los movimientos internos. «Él tira para adelante. El Gobierno está como está y no se sabe si vamos a tener elecciones generales. Está en su derecho de hacer las elecciones, pero yo no lo habría hecho justo a raíz de lo que ha salido en prensa», añaden estas mismas fuentes.

El movimiento llega después de meses en los que en CEOE se daba por descontado que las elecciones se celebrarían en otoño, previsiblemente a finales de noviembre, sin grandes sobresaltos para Garamendi. La victoria de Ángela de Miguel en Cepyme frente a Gerardo Cuerva, aunque ajustada, reforzó al presidente de CEOE y dejó claro que disputarle el poder dentro de la patronal no sería una tarea sencilla. Pero la denuncia, cuyos contenidos avanzó ya en primicia ECONOMÍA DIGITAL en su día, formulada por el exvicepresidente de Cepyme José Manuel de Riva contra la cúpula empresarial ha alterado el clima interno.

La denuncia, que ha sido difundida por El Confidencial y que no consta presentada ante un tribunal, atribuye a distintos dirigentes de la organización presuntas irregularidades vinculadas a subvenciones, uso de tarjetas corporativas, supuestos beneficios a empresas del entorno familiar de directivos y posibles situaciones de acoso laboral. Las acusaciones ya fueron archivadas internamente por comisiones de régimen interior de CEOE y Cepyme, pero el hecho de que De Riva haya sido reconocido como informante protegido por la Autoridad Independiente de Protección del Informante ha reactivado la preocupación en la sede de Diego de León.

En la patronal admiten que la investigación administrativa puede convertirse, como mínimo, en un foco de desgaste. Fuentes empresariales sostienen que el calendario electoral permite a Garamendi adelantarse a ese escenario y forzar a sus críticos a tomar decisiones en el peor momento posible: el verano.

«Con el anuncio que ha hecho, las elecciones caerían en septiembre. Y él sabe que si alguien tiene que montar una alternativa la tendría que tener en agosto, que es el peor momento para hacerlo», explican. «Ha cogido a todo el mundo con el pie cambiado», añaden desde otra ramificación patronal.

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El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi. Foto: Europa Press.

La lectura que hacen en sectores críticos es clara: Gerardo Cuerva, expresidente de Cepyme y actual presidente de los empresarios de Granada, aparece como el nombre más evidente para plantar cara, pero sus opciones dependen de que consiga apoyos de organizaciones territoriales y sectoriales de peso.

La aritmética, además, juega a favor de Garamendi. En CEOE, a diferencia de Cepyme, el peso de las grandes organizaciones empresariales es determinante. Para presentar candidatura se necesita el aval del 10% de los electores y que estos representen al menos a seis organizaciones diferentes. No basta, por tanto, con capitalizar el malestar de pequeñas patronales o de sectores críticos. Hace falta una operación política interna de mayor envergadura.

El precedente de 2022 también funciona como advertencia. Entonces, Foment del Treball impulsó la candidatura alternativa de Virginia Guinda, que apenas logró el 16,3% de los votos frente a Garamendi. Desde entonces, el presidente de CEOE ha reforzado su control sobre el Comité Ejecutivo, se ha rodeado de perfiles afines y ha neutralizado a parte de los dirigentes que en el pasado cuestionaban su liderazgo.

La convocatoria anticipada de elecciones busca ahora cerrar el debate antes de que se abra del todo. Garamendi comparecerá ante los órganos de gobierno de la patronal para informar del calendario y activar una maquinaria que le favorece por tiempos, apoyos y estructura. Pero el movimiento también revela que el ruido interno ya no es irrelevante. Si la reelección estaba llamada a ser un trámite, el presidente de CEOE ha preferido convertirla en una carrera corta antes de que alguien pueda organizar la salida.

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