El mercado tumba el plan de Escribano en Indra para comprar el 100% de EM&E   

Los analistas ponen el foco en tres escenarios concretos que combinan porcentaje de compra y forma de pago

Ángel Escribano y Javier Escribano Indra y EM&M

Ángel y Javier Escribano, presidentes de Indra y de EM&M.

El mercado vigila con máxima expectación los últimos acontecimientos que se están sucediendo en Indra, y que podrían desencadenar la compra de Escribano Mechanical & Engineering por parte del grupo tecnológico presidido por Ángel Escribano.  

La operación tiene lógica industrial y estratégica, ya que refuerza el posicionamiento en defensa y tecnología, pero también abre un debate clave sobre equilibrio accionarial, nivel de deuda y dilución, tres factores que pueden condicionar la reacción de la cotización en los próximos meses. 

De acuerdo con las últimas informaciones, existe consenso entre las partes en sacar adelante la operación, pero no en los términos para ejecutarla. El Gobierno, a través de la SEPI (primer accionista de Indra con cerca del 28%) preferiría una compra de mayoría, en torno al 51%, y no una fusión por absorción. 

El motivo es evitar que los actuales dueños de Escribano alcancen un peso similar al del Estado dentro de Indra y preservar el interés público en una compañía considerada estratégica en defensa. Ahí nace el debate que ahora mismo sigue abierto: cuánto comprar y cómo pagarlo. 

Las dudas que genera la adquisición de EM&E 

Los analistas de Banco Sabadell han puesto el foco en tres escenarios concretos que combinan porcentaje de compra y forma de pago, y que dibujan efectos muy distintos en deuda, dilución y equilibrio accionarial. 

El plan de Ángel Escribano para que Indra se haga con EM&E pasa por dos vías, o comprar el 51% de la compañía de la familia Escribano, con efectivo o con acciones, o comprar el 100%, también con efectivo o con acciones. 

En ninguno de los escenarios para aspirar al 100% de EM&E habría resultados razonablemente buenos para los accionistas de Indra. Solo la compra del 51% en efectivo apunta a ser la alternativa menos mala para los inversores, aunque supondría incremento de la deuda hasta el 1,1 del ebitda.  

Escenario 1: compra del 51% con acciones 

El primer escenario pasa por adquirir el 51% de Escribano pagando con títulos de Indra, mediante una ampliación de capital con descuento (los analistas asumen en sus cálculos un 15%).  

Ángel Escribano, Indra
Archivo – El presidente de Indra Group, Ángel Escribano, durante una rueda de prensa, en la sede de Indra, a 26 de febrero de 2025, en Madrid (España).

Esto supondría la emisión de unos 22 millones de acciones nuevas, equivalentes a alrededor del 12% del capital. Tras la operación, los accionistas de Escribano tendrían cerca del 23%–24% de Indra, frente a un 25% de la SEPI. 

Con esta fórmula, se reduciría la presión sobre la deuda, al mismo tiempo que se mantiene el equilibrio de poder relativamente ajustado, pero el problema es que los actuales accionistas de Indra quedarían diluidos en torno al 12%. 

Escenario 2: compra del 51% en efectivo 

El segundo escenario contempla la compra de ese mismo 51%, pero pagado íntegramente en efectivo. Aquí no hay dilución ni cambios en el mapa accionarial, pero sí impacto en balance. 

Banco Sabadell estima que esta opción elevaría el apalancamiento de Indra en torno a 1,1 veces deuda neta/ebitda, incluyendo ya la aportación operativa de Escribano (que el mercado sitúa cerca de 180 millones de ebitda). 

El punto de partida es cómodo: Indra venía mostrando una ratio de deuda muy bajo, en torno a 0,2 veces ebitda, por lo que podría absorber este aumento sin tensiones relevantes. La estructura de control no se altera y la SEPI mantendría su peso intacto. 

Para los inversores, es un escenario más limpio en términos accionariales, y sobre todo porque no supone dilución, aunque con más carga financiera. 

Escenario 3: compra del 100% en efectivo 

El tercer escenario que ponen sobre la mesa los analistas es la compra del 100% del capital de Escribano en efectivo. Es la opción de mayor tamaño y también la más exigente para el balance. 

En este caso, el apalancamiento podría subir en torno a 2,2 veces deuda neta/ebitda. Aunque seguiría siendo manejable para el grupo, dejaría el balance más tensionado y por encima de los objetivos de ratio fijados en el plan estratégico para 2026, reduciendo margen para nuevas inversiones o futuras operaciones corporativas. 

Indra
Archivo – Fachada de la sede de Indra, a 25 de noviembre de 2025, en Alcobendas, Madrid (España).

Finalmente, existe un cuarto escenario teórico (100% pagado con acciones), pero los propios analistas lo ven poco viable: llevaría a Escribano por encima del 30% del capital de Indra, lo que obligaría a lanzar una OPA por el 100% y no encajaría con las preferencias de la SEPI. 

Por ahora, todas estas especulaciones han generado un gran ruido alrededor de la cotización de Indra, que acumula fuertes caídas en las últimas sesiones.  

“Creemos que lo que pesa actualmente es esa incertidumbre sobre cómo se va a ejecutar, más que el sentido económico de la operación”, explica a Economía Digital el analista de mercados Javier Cabrera.  

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