La banca española se agarra a su condición de ‘retail’ como escudo ante una fuga de depósitos

Los grandes bancos españoles cuentan con alrededor de entre un 50% y un 60% de sus depósitos respaldados por el Fondo de Garantía de Depósitos

Una pantalla muestra información sobre el precio de las acciones de Credit Suisse en la Bolsa de Valores de Nueva York

Una pantalla muestra información sobre el precio de las acciones de Credit Suisse en la Bolsa de Valores de Nueva York. EFE/JUSTIN LANE

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La crisis bancaria internacional, que el viernes se cebó con Deutsche Bank en los mercados, ha vuelto a despertar antiguos miedos. Las últimas resoluciones de Silicon Valley Bank y Credit Suisse han puesto el foco en los depósitos, tanto para analizar la liquidez como detonante del crash en el caso de SVB, como por los movimientos posteriores de salidas en Credit Suisse. En esta tesitura, la gran banca española cuenta con un punto a su favor en base al modelo de negocio fuertemente minorista. Sus depósitos están repartidos entre más manos, por lo que es más difícil enfrentarse a estos movimientos tan bruscos de salidas.  

En general, la gran banca española cuenta con alrededor de entre un 50% y un 60% de sus depósitos respaldados por el Fondo de Garantía de Depósitos, según fuentes financieras consultadas por Economía Digital. Este mecanismo cubre hasta 100.000 euros en caso de quiebra de una entidad. Una situación que da tranquilidad a los clientes y que puede evitar rápidos movimientos en masa.  

Unos porcentajes que apuntalan la idea de que los bancos españoles cuentan con una salvaguarda en su modelo de negocio frente a, por ejemplo, el de SVB donde el 95% de sus depósitos no estaban cubiertos por el fondo de depósitos de Estados Unidos, que cubre hasta 250.000 euros, o el de Credit Suisse.  

Si se observa la fotografía de los grandes bancos europeos o anglosajones, el modelo minorista es el que marca el negocio en el caso de España y por tanto los depósitos garantizados tienen un peso mayor en sus carteras.  

Frente a esto, otros grandes bancos europeos cuentan un porcentaje menor de depósitos garantizados los fondos de resolución de sus países, en el caso de BNP, Société General o Barclays se situarían más hacia un entorno del 40%. Incluso en el caso de Deutsche Bank, el último gran castigado en bolsa, estaría más cerca del 35%.  

“Los bancos se mueren por un tema de solvencia, pero al final acaban muriendo por un tema de liquidez”, dijo precisamente el presidente de Sabadell, Josep Oliu, esta semana en un encuentro con medios previo a la junta de accionistas. Oliu aseguró que la banca española y la banca europea «no tienen razones de fondo para temer nada» de estas turbulencias financieras, porque la situación de las entidades no tiene «nada que ver» en términos de solvencia y de riesgos con las de 2008 o 2012.

Este es el discurso que tanto políticos como reguladores llevan repitiendo desde hace dos semanas cuando empezaron los problemas al otro lado lado del Atlántico. La clave ahora es generar confianza, que el mercado se la crea y también los clientes para evitar que el miedo haga estragos en los balances de los bancos.

«Los fundamentos de los bancos europeos son sólidos y podemos felicitarnos por las exigencias de nuestra reglamentación en la materia. Hemos aprendido de crisis pasadas y la eurozona es hoy la zona donde los bancos son más sólidos», declaró el presidente de Francia Emmanuel Macron, en una rueda de prensa tras una cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE en Bruselas.

En la misma línea se había pronunciado el canciller alemán Olaf Scholz, tras el fuerte castigo en bolsa sufrido por el principal banco alemán. Deutsche Bank «es un banco muy rentable. No hay motivo para estar preocupado», dijo Scholz.

El miedo a la fuga de depósitos

Esta diversificación de activos y depósitos hace que se mucho más difícil la coordinación de estos para retirar los fondos de un banco, según apuntan fuentes conocedoras del sector. Los analistas observan que la última caída en bolsa de Deutsche Bank es precisamente una muestra de este nerviosismo que existe actualmente en los mercados, sin embargo, la duda es si esto acabará trasladándose al negocio.

«Vemos esto como un mercado irracional», apuntan los analistas de Citigroup en un comentario sobre la situación del viernes. «El riesgo es si varios titulares de los medios tienen un impacto psicológico en los depositantes, independientemente de si el razonamiento inicial detrás de esto era correcto o no», añaden en este comentario publicado por Bloomberg.

La caída de SVB fue cuestión de días, un movimiento brusco y rápido; que choca, por ejemplo, con el caso de Banco Popular en España en 2017. La quiebra de Popular, que también se debió a una fuga de liquidez, llegó tras meses de un duro castigo en bolsa, junto con otra serie de movimientos como consecutivas ampliaciones de capital o el cambio de consejero delegado de Ángel Ron por Emilio Saracho.  

En el caso de Credit Suisse, expertos consultados también señalan que la caída del banco no se debe a una debilidad de sus activos, ya que estos tenían buena calidad, como a su modelo de negocio.

La clave en estas últimas crisis ha sido la velocidad en la que han salido los depósitos y en que se ha terminado resolviendo el banco, vendiéndose en el caso de Credit Suisse a un competidor. Además, hay que tener en cuenta que la fórmula optada por las autorizadas suizas a la hora de cambiar el orden de prelación, para poner por delante a los bonistas frente a los accionistas, ha mantenido el nerviosismo en los mercados.

El miedo ahora es que se produzca lo que en el sector se denomina un «fly to quality», una fuga de depósitos de los bancos más pequeños hacia aquellos más grandes en la búsqueda de una teórica mayor seguridad. El Banco Central Europeo estaría pidiendo información diario sobre estos posibles movimientos de depósitos dentro de la banca española, según avanza El Confidencial.

Esto ya ha ocurrido en los bancos estadounidenses, donde la situación es diferente dado que la regulación cambia en función del tamaño de los activos gestionados. En este contexto, los grandes bancos de EEUU han pedido a sus departamentos comerciales que no salgan a «robar» clientes en estos momentos de agitación de los mercados.

JPMorgan, el mayor banco de EEUU, fue una de estas entidades que envió un mensaje a su red comercial para que no hicieran «comentarios despectivos con respecto a los competidores», según recoge Reuters. Citigroup, Bank of America o Wells Fargo también lanzaron mensajes similares en este sentido.

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