Revolut lanza su banco en Reino Unido

La fintech más valiosa de Europa, con 70 millones de clientes globales y una valoración de 75.000 millones de dólares, podrá ya ofrecer depósitos protegidos, crédito y toda la gama de productos bancarios en su mercado de origen

Revolut lanza su banco en Reino Unido con 13 millones de clientes y crea 1.000 puestos de trabajo.

Revolut ha conquistado por fin su propio territorio. La fintech fundada en Londres en 2015 recibió ayer la aprobación definitiva de la Autoridad de Regulación Prudencial (PRA) para operar como banco de pleno derecho en el Reino Unido.

La aprobación pone fin a un proceso regulatorio que se prolongó durante cuatro años y que, en algún momento, llegó a amenazar con convertirse en el mayor tropiezo de su historia.

A partir de ahora, sus 13 millones de clientes británicos dispondrán de cuentas con protección de depósitos de hasta 120.000 libras. La era de Revolut Bank UK Ltd. ha comenzado.

Cuatro años de obstáculos regulatorios

La historia de la licencia bancaria de Revolut en Reino Unido es, ante todo, una historia de resistencia. La compañía solicitó la autorización por primera vez en 2021, cuando ya era la startup más valiosa del país.

En aquella época, los reguladores miraban con creciente recelo un modelo de crecimiento que sumaba millones de clientes cada año pero que, según sus propias palabras, podría superar la capacidad de la empresa para gestionar riesgos de manera segura.

Las dificultades se agravaron en 2022, cuando su auditora, BDO, retrasó la validación de las cuentas de 2021 de Revolut por irregularidades en el reconocimiento de ingresos.

Ese tropiezo contable, que Revolut atribuyó a un fallo en el sistema de facturación de uno de sus proveedores de pagos, alimentó las dudas regulatorias y alargó de forma significativa el proceso.

La compañía tardó meses en publicar sus cuentas, una demora que en el mundo de las finanzas tiene un peso simbólico difícil de exagerar.

El punto de inflexión llegó en julio de 2024, cuando la PRA concedió a Revolut una licencia restringida que la situó en la llamada fase de movilización.

Este período, diseñado para bancos de nueva creación, permitía a la fintech construir y probar su infraestructura bancaria, pero con límites muy severos: no podía mantener más de 50.000 libras en depósitos por cliente.

Para una empresa que ya gestionaba pagos por valor de cientos de miles de millones al año, era una camisa de fuerza. Pero era también la señal de que el regulador había comenzado a confiar.

Para acelerar la transición, Revolut tomó dos decisiones clave. Contrató a EY como nueva auditora —en sustitución de BDO— para revisar sus cuentas a partir de 2026, dotando a su contabilidad de un respaldo de mayor peso institucional; y comprometió una inversión de 3.000 millones de libras en el Reino Unido junto con la creación de 1.000 puestos de trabajo de alta cualificación. Una apuesta que difícilmente podía ignorar un Ejecutivo británico empeñado en posicionar a Londres como capital fintech global.


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David Huete

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