La única opción de Asturias para atraer a Indra tiene nombre: Barros
El presidente del Gobierno ve con buenos ojos la culminación de la operación
Montaje de Indra, Pedro Sánchez y Duro Felguera
El Gobierno del Principado de Asturias ha subido esta semana la apuesta en su estrategia para retener la segunda fábrica de blindados de Indra en la región con el beneplácito de Pedro Sánchez para llevar a cabo la operación.
El consejero de Ciencia, Industria y Empleo, Borja Sánchez, ha sido explícito al señalar que el taller de Barros, en el municipio langreano, es la «única posibilidad» que contempla actualmente el Principado para albergar esa instalación.
Sin ese acuerdo con Duro Felguera, no hay plan B. «La única posibilidad que tenemos es que se instale en el taller de Barros y vamos a hacer todo lo posible porque eso sea así, porque las dos empresas lleguen a un acuerdo», ha afirmado Sánchez en declaraciones realizadas durante la inauguración del programa Innovapetit 2026 de Valnalón, en Oviedo.

Las palabras del consejero suponen un escalón más en la presión que el Ejecutivo asturiano lleva meses ejerciendo sobre las dos compañías implicadas.
Hace apenas una semana, Sánchez ya había revelado que la interlocución entre el Principado e Indra es «a veces diaria» y que el Gobierno regional conoce «perfectamente» cómo se está desarrollando la negociación.
Ahora va más lejos, descarta cualquier alternativa de localización y se compromete a «hacer todo lo posible» para que el acuerdo llegue a buen término.
Por qué Barros y no otro emplazamiento para Indra
La elección del taller de Barros como única opción viable no pasa por ser una decisión arbitraria.
Las instalaciones que Duro Felguera tiene en ese enclave de Langreo reúnen una serie de condiciones muy concretas que difícilmente podrían replicarse en otro punto de la región.
Cuenta con una superficie industrial ya construida y con infraestructuras operativas, maquinaria y equipamiento pesado compatible con la fabricación de vehículos blindados, accesos logísticos adecuados para el transporte de componentes de gran tonelaje y una plantilla con experiencia en trabajos industriales de alta complejidad.
Construir desde cero unas instalaciones equivalentes implicaría años de trámites urbanísticos, inversión en obra civil y tiempos de puesta en marcha incompatibles con el ritmo que exige la cartera de pedidos de Indra en el sector de defensa, que está creciendo al calor del ciclo de rearme europeo.
Para el Principado, esa ventana de oportunidad es irrepetible, si Indra no acuerda Barros ahora, es probable que busque alternativas fuera de Asturias.
Duro Felguera e Indra
La operación enfrenta a dos intereses empresariales que el Principado trata de alinear: por un lado, la necesidad de Duro Felguera de avanzar en la desinversión o reorganización de activos; por otro, el interés de Indra en desarrollar una nueva capacidad industrial vinculada al sector de la Defensa. El Taller de Barros aparece así como el punto de encuentro posible entre ambas estrategias.
Sánchez ha animado a las dos multinacionales a seguir negociando hasta acercar posiciones. Ha recordado que las conversaciones ya están evolucionando y confía en que puedan desembocar en un acuerdo final.
Para el Gobierno asturiano, la llegada de una nueva fábrica de Indra supondría una señal relevante para la industria regional. La operación no solo tendría impacto económico directo, sino que también reforzaría la imagen de Asturias como destino para proyectos de alto valor añadido en sectores tecnológicos y de defensa.
La idea del Ejecutivo es aprovechar cualquier ventana de oportunidad para atraer inversión y actividad industrial. En ese contexto, el Taller de Barros se presenta como una infraestructura con capacidad para acoger ese proyecto y convertirlo en una realidad tangible.